HECHOS QUE PRECEDEN LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

A. ACONTECIMIENTOS IMPORTANTES DE LA ERA ACTUAL

Muchas profecías se van cumpliendo a medida que avanza esta era. El carácter general de la era está presentado en siete parábolas en Mateo 13. En la parábola del sembrador, que es de naturaleza introductoria, se describe la variada recepción de la verdad. A veces cae sobre el terreno duro y apisonado, donde queda a merced de las aves que la comen. Otras caen sobre un terreno que es muy superficial y pedregoso, y cuando aún está comenzando a brotar, muere por falta de raíces. Otras veces cae en buena tierra pero es ahogada por las espinas que la rodean. Sólo una porción de la semilla cae en buena tierra y produce fruto de a ciento por uno, sesenta por uno o treinta por uno (Mt. 13:1-9, 18-23).
La parábola de la cizaña sembrada junto al trigo indica el peligro de la falsa profesión que no será juzgada hasta el tiempo de la siega (vv. 24-30, 36-43). La parábola de la semilla de mostaza indica el rápido crecimiento del cristianismo desde un pequeño comienzo a un gran movimiento (vv. 31-32). La parábola de la levadura habla del mezclado con la buena masa hasta que todo queda leudado (vv. 33-35). El tesoro escondido de Mateo 13:44 probablemente se refiere a Israel escondido en cuanto a su entidad nacional en la era actual, pero que, sin embargo, fue comprado por Cristo en su muerte. La perla de gran precio (vv. 45-46) parece hablar de la iglesia como aquella por la cual Cristo murió, un rasgo importante de la edad actual durante el período en que la identidad nacional de Israel está escondida. La parábola final de la red (vv. 47-51) ilustra la separación de los salvados de los inconversos al final del siglo.
En general, Mateo 13 habla de todo el período entre la primera y la segunda venida de Cristo sin referencia al arrebatamiento o a los detalles de la iglesia como cuerpo de Cristo. Describe la esfera de la profesión de fe y el cuadro mixto del bien y del mal. El desarrollo dual del bien y del mal durante la era caracteriza este período, llegando a su clímax en el juicio y la separación. No hay justificación para el post-milenialismo, con sus conceptos de que el reino de Dios finalmente triunfará por medio de la predicación del evangelio y por el esfuerzo humano. Por otra parte, no hay lugar para el pesimismo, porque Dios cumplirá su propósito. Alguna semilla caerá en buena tierra y producirá fruto. Habrá trigo en medio de la cizaña y buenos peces entre los malos. Los mil novecientos años transcurridos desde Pentecostés han demostrado la exactitud de la gran profecía de Mateo 13.
Un cuadro similar de la edad actual, con su foco puesto en el fin de la edad, se encuentra en Mateo 24. Allí, en los versículos 4-14 se dan nueve señales del fin: 1) falsos cristos (y. 5), 2) guerras y rumores de guerras (y. 6), 3) hambres (y. 7), 4) pestilencias (y. 7), 5) terremotos (y. 7), 6) mártires (vv. 9-10), 7) falsos profetas (y. 11), 8) iniquidad abundante y Un enfriamiento del fervor por Cristo (y. 12), 9) el evangelio del reino es predicado en todo el mundo (y. 14).
Otro rasgo de la edad presente será la creciente apostasía de parte de los inconversos que hay dentro de la iglesia profesante.
2 Pedro 2 - 3 resume esta progresión en cuatro categorías:
1) la negación de la persona y la deidad de Cristo (2:1),
2) negación de la obra de Cristo que nos compró cuando murió en la cruz (2:1),
3) apostasía moral al apartarse de las normas morales (2:2-22),
4) apartamiento de la doctrina de la segunda venida de Cristo y de los juicios relacionados con ella (3:1- 13).
Otros pasajes contribuyen a la doctrina de la apostasía en el Nuevo Testamento (1 Ti. 4:1-3; 2 Ti. 3:1-9; Jud. 3-19). Todas estas profecías de apostasía en gran escala en la iglesia se están cumpliendo a partir del primer siglo y hasta el presente. La apostasía final ocurrirá después que la iglesia sea arrebatada y quede en el mundo sólo la porción inconversa de la iglesia profesante.
La edad presente, en lo que se refiere al propósito de Dios al llamar a su iglesia, llegará bruscamente a su fin en el arrebatamiento. Este suceso, que no tiene fecha en las profecías del Antiguo Testamento, describe la retirada de la iglesia del mundo cuando los muertos en Cristo sean resucitados y los cristianos que estén vivos sean llevados al cielo sin morir (1 Co. 15:51-58; 1 Ts. 4:13-18). Este suceso llevará a su término el propósito de Dios en lo que respecta a la iglesia como una comunidad separada de santos, y la partida de la iglesia dejará preparado el escenario para los importantes sucesos que conducirán hacia la segunda venida de Cristo a la tierra para establecer su reino milenial.
Se pueden observar tres grandes períodos entre el arrebatamiento y la segunda venida:
1) el período de preparación,
2) el período de paz,
3) el período de persecución.

B. EL PERIODO DE PREPARACION QUE SIGUE AL ARREBATAMIENTO

El arrebatamiento, al sacar de la tierra a toda persona salvada, será una intervención dramática en la historia humana. Señalará el comienzo de una serie de sucesos que rápidamente se moverán hacia un gran clímax en la segunda venida de Cristo.
Obviamente, la salida de todos los cristianos de la tierra tendrá un efecto sobre la historia del mundo como un todo y permitirá la demostración del mal en el mundo y el cumplimiento del propósito satánico de una manera que antes no fue posible.
La primera fase después del arrebatamiento será un período de preparación para los grandes acontecimientos que seguirán.
Estos sucesos estarán relacionados con las tres grandes áreas de la profecía, que conciernen a la iglesia, Israel y los gentiles.
1. La iglesia profesante quedará en la tierra después del arrebatamiento. Aunque la cuestión de si la iglesia pasa por la tribulación ha sido objeto de controversias, muchos expositores creen que la iglesia como cuerpo de Cristo será llevada en el arrebatamiento, dejando solamente a la iglesia profesante “compuesta enteramente de personas no salvadas” sobre la tierra para cumplir las profecías acerca del cristianismo. La iglesia profesante después del arrebatamiento está simbolizada por la ramera de Apocalipsis 17, descrita cabalgando sobre la bestia escarlata que representa el poder político de ese tiempo. Su dominio es sobre todo el mundo, simbolizado por las muchas aguas (Ap. 17:1, 15). Por la descripción hecha parece claro que la iglesia mundial, que ahora está en su forma más primitiva, se ve aquí en su etapa de completa apostasía, puesto que cada cristiano verdadero ha sido quitado. Religiosamente hablando, el período posterior al rapto, en consecuencia, será un movimiento hacia la integración de la iglesia mundial y hacia la religión única mundial, desprovista de los rasgos redentores de la verdadera doctrina cristiana.
2. Para Israel el período de preparación será un tiempo de avivamiento. Según Romanos 11:25, la ceguera actual de Israel será quitada y muchos en Israel abrirán sus ojos al hecho de que Jesús es ciertamente su Mesías y Salvador. En los días que vendrán inmediatamente después del arrebatamiento, probablemente millares de judíos se volverán a Cristo, haciendo uso de ejemplares de las Escrituras y libros de doctrina dejados por los cristianos, y de obras acerca de los pasajes bíblicos que hablan sobre la esperanza de un Mesías que muchos judíos ya poseen.
Indudablemente tendrán una curiosidad insaciable por saber qué pasó con los cristianos que desaparecieron. Esta búsqueda será recompensada y muchos se convertirán. Como en el primer siglo de la iglesia, los judíos inmediatamente se convertirán en embajadores del evangelio, ganando a su propio pueblo y a los gentiles para Cristo. La renovada obra de evangelismo será emprendida a través de todo el mundo. El hecho de que ya los judíos estén esparcidos por todo el mundo, sabiendo muchos de los idiomas del mundo, los señalan como misioneros naturales al pueblo en donde viven, así que indudablemente muchos serán llevados por ellos al conocimiento de Cristo. Sin embargo, como en el primer siglo, no todos los judíos se volverán a Cristo y la salvación será solamente para aquellos que creerán.
3. Políticamente en relación con los gentiles, el tiempo de preparación supone la resurrección del antiguo imperio romano. Como se dijo en una discusión previa, aún no se han cumplido las etapas que corresponden a los pies de Daniel 2 y la etapa de los diez cuernos de las cuatro bestias de Daniel 7:7. Esta profecía, con la nueva luz dada por Apocalipsis 13, indica que el imperio romano será revivido en la forma de diez naciones que se unen en una confederación. El Mercado Común Europeo podría bien ser un precursor de esto, pero el centro del poder político parecería estar en el Mediterráneo y no en Europa y probablemente incluirá las naciones más importantes de África del norte, Asia occidental y sur de Europa.
Una vez más el Mediterráneo será un «lago romano». Cuando estas diez naciones se hayan unido, surgirá un príncipe descrito como el «cuerno pequeño» en Daniel 7:8, que será un dictador que primero obtendrá el control de tres y luego de las diez naciones. Políticamente será el hombre fuerte del Oriente Medio y trabajará con la iglesia mundial a fin de obtener el poder mundial. Una vez que se haya establecido firmemente, estará preparado el escenario para el segundo gran período, el período del pacto.

C. EL PERIODO DE PAZ

Según Daniel 9:27, cuando el dictador del Oriente Medio surja como el «Príncipe que ha de venir» (Dn. 9:26), hará un pacto con Israel por un período de siete años. Los detalles de este pacto no se nos dan en las Escrituras, pero todo hace suponer que se trata de un pacto de protección. Es claro que el dictador desea poner fin a la controversia entre Israel y las naciones circundantes; usa la artimaña de establecer un protectorado para Israel y por este medio traer una cierta medida de paz y tranquilidad a la situación política en el Medio Oriente. Aunque no hay indicación de que éste será un período de completa paz, Israel está seguro, relativamente hablando, y se le conceden privilegios en comercio y una libertad en cuanto a tensión que no ha caracterizado a la nación desde que fue formada en 1948. Indudablemente el cambio inspirará a muchos judíos a regresar a su antigua tierra, e Israel prosperará financieramente.
También durante este período la iglesia seguirá aumentando su poderío, trabajando con el gobernador del área del Mediterráneo a fin de lograr el dominio religioso mundial. De igual modo, seguirá la evangelización de Israel y muchos se volverán a Cristo. Por otro lado, muchos también volverán al judaísmo ortodoxo. En este período será reconstruido el templo en Jerusalén y los judíos ortodoxos renovarán el sistema mosaico de sacrificios, los que no se habían ofrecido desde que el templo fue destruido en el año 70 d.C. Esto está sobreentendido en Daniel 9:27, donde se predice que cesará el sacrificio, hecho apoyado por Daniel 12:11, que habla de la finalización de los sacrificios diarios. Obviamente los sacrificios no podían cesar sin haber sido reiniciados, y la reiniciación de los sacrificios requiere de un templo en Jerusalén. Nadie sabe exactamente en qué momento será reedificado el templo, pero es claro que estará en funcionamiento cuando comience este período de paz.
Sin embargo, la tranquilidad del Medio Oriente será destruida por un hecho dramático descrito en Ezequiel 38 - 39, un ataque a Israel por parte de Rusia y sus aliados. Los intérpretes de las Escrituras han discrepado en sus análisis de este suceso y su ubicación en la cronología. Según Ezequiel 38, ocurre en un tiempo en que Israel está en paz y reposo, período que corresponde a la situación que se da después de hecho el pacto con el príncipe romano. Aún más, el ataque es más que un asalto sobre Israel porque desafía todo el pacto de relaciones entre el príncipe e Israel y es, en efecto, un intento ruso de tomar el control político y comercial del Medio Oriente. Sin embargo, debido a que se trata de un ataque sorpresivo, no hay un registro de ejércitos que se levanten contra los invasores. En cambio, Dios interviene sobrenaturalmente para salvar a su pueblo y acaba con las fuerzas invasoras en una serie de catástrofes descritas en Ezequiel 38:18-23. Esta guerra destruye el período de paz y prepara el camino para el nuevo período final.

D. PERIODO DE PERSECUCION

La destrucción del ejército romano no solamente acaba con la paz del período precedente, sino que también introduce una situación mundial dramáticamente cambiada. En aquel tiempo hay un equilibrio en poderío entre: 1) el gobernador del Medio Oriente y las naciones con él alineadas, y 2) Rusia y las naciones alineadas con ella. Destruido temporalmente el ejército ruso, el gobernador del Medio Oriente aprovecha la situación para proclamarse dictador mundial. En una noche se apodera del control político, económico y religioso del mundo. Se proclama a sí mismo gobernador sobre toda raza, lengua y nación (Ap. 13:7), y Daniel predice que devorará toda la tierra, la «trillará y despedazará» (Dn. 7:23). Igualmente se apodera del poder económico de todo el mundo y nadie puede comprar o vender sin su autorización (Ap. 13:16-17).
Para Israel es un brusco retroceso, ya que el príncipe quebrantará el pacto y de la noche a la mañana se convertirá en su perseguidor. Esto introduce lo que Jeremías denomina como el tiempo de la angustia de Jacob. En otros lugares este período es descrito como la Gran Tribulación (Dn. 12:1; Mt. 24:21; Ap. 7:14). Las tribulaciones de Israel comienzan con la repentina cesación de sus sacrificios (Dn. 9:27; 12:11; Mt. 24:15). Consecuente con esto, Cristo aconseja a Israel que huya inmediatamente a las montañas (Mt. 24:16-20). Será un tiempo de angustia sin precedentes para Israel, y millares de judíos serán masacrados (Zac. 13:8). El templo mismo será profanado y pondrán un ídolo del gobernador mundial en él (Ap. 13:15), y a veces el mismo gobernador se sentará en el templo para ser adorado (2 Ts. 2:4). Esta es la abominación de desolación descrita en conexión con la cesación de los sacrificios. El gobernador mundial también se presentará a sí mismo como un dios y exigirá que todos le tributen adoración so pena de muerte (Ap. 13:8, 15).
Este período final comenzará a mediados de los siete años originalmente pactados y, en consecuencia, durará cuarenta y dos meses (Ap. 11:2; 13:5; véase Dn. 7:25; 9:27; 12:11-12).
Debido a su actitud completamente blasfema y por las persecuciones lanzadas contra judíos y cristianos, el gobernador mundial que tiene su asiento en el Mediterráneo, presentado a menudo con el nombre de Anticristo y descrito en Daniel 9:26 como el «príncipe que ha de venir», será objeto de un terrible juicio divino. Todo esto está descrito en Apocalipsis capítulos 6 a 19. En la ruptura de los siete sellos se presentan detalles de estos hechos (Ap. 6:1 - 8:1), en el toque de las siete trompetas (Ap. 8:2-21; 11:15-19) y el derramamiento de las siete copas de la ira de Dios (Ap. 16).
En la tierra se producirán juicios sin precedentes. En Mateo 24:21-22 Cristo los describió como un período tan terrible que si no fuera detenido por la segunda venida de Cristo habría resultado en el exterminio de toda la raza. La mayor parte de la población del mundo es destruida por las guerras, pestilencias, hambrunas, estrellas que caen del cielo, terremotos, posesión demoníaca y una grave interrupción del orden de las fuerzas naturales en el mundo.
El desorden resultante de estos desastres crea oposición al gobernador mundial en el Medio Oriente. Es incapaz de cumplir sus promesas de paz y abundancia. Como resultado se producen revoluciones de carácter mundial y grandes porciones del mundo se rebelan contra su autoridad. Esto acaba en una gran guerra descrita en Daniel 11:40-45 y en Apocalipsis 9:13-21; 16:13-21. Las naciones del mundo se traban en una lucha, en una batalla pendular de avances y retrocesos con grandes ejércitos del sur, grandes ejércitos del norte y un gigantesco ejército del oriente que descienden hacia la Tierra Santa a fin de ofrecer batalla. En la cúspide de este conflicto, Jesús regresa en poder y gloria para dejar caer su juicio contra los hombres malvados reunidos en esta lucha y para establecer su reinado milenial.
En conjunto, los hechos que desembocan en la segunda venida de Cristo se describen con considerable detalle en el Antiguo Testamento y en el Nuevo. El período es una dramática secuencia de acontecimientos terribles que no tienen igual en ningún otro período de la historia o la profecía. Las muchas indicaciones de que el mundo se está moviendo en dirección a ese clímax hacen altamente pertinentes las enseñanzas bíblicas acerca de la inminencia de la venida del Señor por los suyos en el arrebatamiento.
PREGUNTAS
1. ¿Qué enseña la parábola de la cizaña acerca del carácter general del período que queda entre la primera y la segunda venidas de Cristo?
2. Nombrar las otras seis parábolas de Mateo 13, e indicar su enseñanza general.
3. Tomado como un todo, ¿qué enseña el capítulo 13 de Mateo acerca de todo el período que queda entre las dos venidas de Cristo?
4. ¿Da Mateo 13 alguna justificación para las enseñanzas del post-milenialismo?
5. ¿Cuáles son las nueve señales del fin del siglo que se hallan en Mateo 24:3-14?
6. ¿Cuáles son los aspectos más importantes de la apostasía predicha en 2 Pedro 2-3?
7. Después que ocurra el arrebatamiento, ¿cuáles son los tres períodos que siguen y que conducen a la segunda venida de Cristo para establecer su reino?
8. ¿Cuál será la situación de la iglesia, de Israel y de los gentiles en el período de preparación que sigue al arrebatamiento?
9. ¿En qué sentido podemos decir que la iglesia estará en la tierra después del arrebatamiento?
10. ¿En qué consistirá el importante papel de Israel en el período de preparación?
11. ¿Qué importantes sucesos políticos ocurrirán en el período de la preparación?
12. Describir la situación de Israel y la iglesia mundial durante el período de paz que seguirá a la promulgación del pacto con Israel.
13. ¿Qué hecho destruirá la tranquilidad en el Medio Oriente al final del período de paz?
14. Describir el cambio repentino al comenzar el período de persecución, en relación con Israel, el mundo y la iglesia mundial.
15. ¿Qué juicios derramará Dios sobre el mundo durante el período de persecución?
16. Describir la gigantesca guerra mundial final.
17. A la luz de la preparación del mundo para estos sucesos, ¿qué se indica acerca de la inminencia del arrebatamiento?

LA GRAN TRIBULACIÓN

A. LA GRAN TRIBULACIÓN EN CONTRASTE CON LA TRIBULACIÓN EN GENERAL

Ha habido mucha confusión en torno a la doctrina de la Gran Tribulación porque algunos no han hecho la distinción entre las tribulaciones y sufrimientos generales del pueblo de Dios y el período específico de la Gran Tribulación descrito en el Antiguo y el Nuevo Testamentos. El concepto de tribulación supone un tiempo de presiones, aflicciones, angustias de corazón y perturbaciones en general. En consecuencia, una situación de tribulación es una experiencia común de la raza humana que resulta de su pecado y rebelión contra Dios y del conflicto entre Dios y Satanás en el mundo.
Según Job 5:7: «Como las chispas nacen para volar por el aire, así el hombre nace para la aflicción.» Cristo aseguró a sus discípulos en Juan 16:33: «en el mundo tendréis aflicción». Los sufrimientos de Job en el Antiguo Testamento y los problemas de Pablo con su aguijón en la carne en el Nuevo Testamento son sintomáticos de una raza humana que constantemente está en tribulación y soportando muchos tipos de aflicciones. Estas han caracterizado a la raza humana desde Adán y seguirán en alguna medida hasta que la historia humana haya terminado su carrera, aunque se verá grandemente aliviado durante el reino milenial.
En contraste con estas intimaciones generales de pruebas y sufrimientos que afligen a la raza, las Escrituras hablan de un tiempo especial de tribulación al fin de la era, un tiempo específico de gran tribulación que durará cuarenta y dos meses y desembocará en la segunda venida de Cristo.

B. DOCTRINA VETEROTESTAMENTARIA DE LA GRAN TRIBULACIÓN

Ya en Deuteronomio 4:29-30 se advirtió a Israel a fin de que se volviera al Señor cuando se viera en el período de tribulación de los últimos días. Este tiempo específico es objeto de especial atención por el profeta Jeremías. En Jeremías 30:1-10 predice que el tiempo de tribulación será precedido por un regreso parcial de los hijos de Israel a su tierra: «Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán» (v. 3).
Inmediatamente después, en los versículos 4-7 se describe el período de tribulación que vendrá sobre ellos después de haber regresado a la tierra. Israel estará con dolores como de una mujer que está de parto. El tiempo de tribulación se describe específicamente en Jeremías 30:7: « ¡Ah, cuán grande es aquel día!; tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado.»
A Israel se le da la promesa de que aunque tenga que pasar por este tiempo de gran tribulación, Dios quebrantará el yugo de su cautiverio y ya no servirá más a los gentiles. En cambio, según el versículo 9, «servirán a Jehová su Dios y a David su rey, a quien yo les levantaré». Esto anuncia el reino milenial, cuando David será resucitado y con Cristo reinará sobre la casa de Israel. De acuerdo con esto, a Israel se le da ánimo para que no desmaye; es el propósito de Dios que a su tiempo «Jacob volverá, descansará y vivirá tranquilo y no habrá quien espante» (y. 10).
El tiempo de la angustia de Jacob, o gran tribulación, está considerado en Daniel 9:27 después del quebrantamiento del pacto. Aquí se revela específicamente que será la mitad del período de siete años, esto es, tres años y medio. «El príncipe que ha de venir» (Dn. 9:26) «por otra semana confirmará el pacto con muchos» (y. 27), esto es, hará un pacto de siete años. Quebrantará el pacto en la mitad de la semana, esto es, después de tres años y medio, y «hará cesar el sacrificio y la ofrenda» y producirá la abominación del templo.
Daniel 12:11 añade la información: «Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.» Esto es aproximadamente tres años y medio y algunos días, y el período incluye la segunda venida de Cristo y los primeros juicios que se realizarán. La bendición descrita en Daniel 12:12, que vendrá después de 1335 días, incluye no solamente el tiempo de la Gran Tribulación, la segunda venida de Cristo y los juicios, sino también el establecimiento del bienaventurado reino milenial sobre la tierra.
Consecuentemente, el período de la Gran Tribulación se especifica como de cuarenta y dos meses o tres años y medio.
La Gran Tribulación terminará con la segunda venida de Cristo. Según Daniel 7:13-14, el período concluye con la venida del Hijo del Hombre del cielo, quedando todas las naciones bajo su dominio. El rey impío y el gobierno que preceden a la segunda venida de Cristo serán destruidos (Dn. 7:26), y el reino eterno comenzará y será caracterizado primero por el reino milenial y luego por el gobierno de Dios en los nuevos cielos y la nueva tierra. La doctrina del Antiguo Testamento es relativamente completa, pero a esto se puede agregar la revelación del Nuevo Testamento.
Según Daniel 11:36-39, el tiempo del fin será caracterizado religiosamente por una religión atea encabezada por el gobernador mundial. En estos versículos es descrito como un gobernante absoluto que descarta todos los dioses anteriores y se magnifica a sí mismo por sobre Dios. Honra solamente al dios de la fuerza, esto es, al dios de la guerra. Es materialista y ateo. Su reino termina en la guerra gigantesca descrita en los versículos 40- 45. Los ejércitos del sur, del norte y del oriente lo presionan.
Aunque aparentemente es capaz de resistir por un tiempo, en el momento de la venida de Cristo aún está la batalla en todo su vigor, con lo que termina la Gran Tribulación.

C. LA DOCTRINA DE LA GRAN TRIBULACIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO

Cuando los discípulos le preguntaron acerca del tiempo de su segunda venida y del fin del siglo, Jesús les dio en primer lugar una serie de señales que para nosotros ya se han cumplido en su mayor parte, acontecimientos y situaciones que caracterizan la era que se extiende entre la primera y la segunda venidas de Cristo (Mt. 24:3- 14).
Luego, en Mateo 24:15-29, Cristo responde a la pregunta sobre señales específicas describiendo la Gran Tribulación misma. Dice que comenzará cuando los hombres vean en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (y. 15), refiriéndose a la profanación del templo y a la ocupación del lugar de Dios en el templo por el gobernante del Mediterráneo. Avisa a los hijos de Israel que cuando esto ocurra, y será identificado por algún acontecimiento específico en un día determinado, deben huir a las montañas para salvar la vida.
Cristo declara en Mateo 24:21-22: «Porque habrá entonces gran tribulación, cual no ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.» Aquí Cristo identifica claramente el período de gran tribulación, en contraste con todos los demás períodos de tribulación. Va a ser tan grande en su extensión, que eclipsará toda otra experiencia previa del mundo en cuanto a sufrimientos.
La tribulación será tan grave que, a menos que sea acortada (literalmente, terminada), ningún ser humano quedaría vivo sobre la tierra. Esto no implica, como algunos han interpretado la palabra «acortados», que terminará antes de los cuarenta y dos meses. Significa simplemente que si no fuera terminada por la segunda venida, la Gran Tribulación exterminaría toda la raza humana. «Por causa de los escogidos» “ya sea que se refiera a los salvados de Israel, a los salvados de los gentiles o a ambos” el regreso de Cristo, aunque será un tiempo de juicio para el mundo, será un tiempo de liberación para los salvados.
En los versículos que siguen, nuestro Señor describe algunas de las características de este período. Habrá falsos profetas y falsos cristos (Mt. 24:23-24). Habrá falsos informes de que Cristo habrá venido secretamente (y. 26). Avisa sus discípulos que ninguno debe ser engañado en aquel tempo, porque la segunda venida de Cristo será un acontecimiento público como el relámpago que alumbra desde el ‘riente hasta el occidente (y. 27). La tribulación misma también se describe en el versículo 29 como el tiempo cuando el sol será oscurecido, y la luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo y las potencias de los cielos serán «conmovidas». Esto será seguido por la venida de Cristo. La descripción de la Gran Tribulación dada por Cristo en respuesta a la pregunta de los discípulos es confirmada por la información adicional en Apocalipsis 6-18. En el capítulo 6 e abre el rollo de los siete sellos descrito en Apocalipsis 5:1. A medida que se rompe cada sello comienzan a sobrevenir grandes catástrofes sobre el mundo. Esto empieza con el primer sello, que describe un gobierno mundial (Ap. 6:1-2). Esto es seguido por guerras (vv. 3-4), hambres (vv. 5-6) y la muerte de la cuarta parte de la tierra (vv. 7-8). El quinto ello representa a los mártires que mueren en aquel período vv. 9-11), y grandes disturbios en los cielos, incluyendo las estrellas que caen del cielo y un gran terremoto sobre la tierra, y el sol que se pone negro y la luna como sangre vv. 12-14). El impresionante despliegue de poder divino en 1 mundo inspira temor a los incrédulos, que piden a las montañas que caigan sobre ellos y los salven del gran día de u ira (vv. 15-17).
Cuando se rompe el séptimo sello (8:1) sale de él otra serie de siete, llamada las siete trompetas de los ángeles (Ap. 8:2 - 9:21; 11:15-19). Estos grandes juicios en su mayor arte son catástrofes sobre el mundo natural que tienen como resultado la pérdida de muchas vidas, en que la tercera parte de la tierra es consumida por el fuego, una tercera parte el océano se convierte en sangre, destruyendo un tercio de las criaturas del mar, las estrellas del cielo caen sobre una tercera parte de los ríos (8:7-11). La cuarta trompeta concierne a las estrellas; una tercera parte del sol, la luna y las estrellas se oscurecen, y se da la predicción de terribles desastres que sobrevendrán con las tres trompetas siguientes.
La quinta trompeta (9:1-12) presenta a los inconversos atormentados por demonios durante cinco meses de terrible agonía, pero incapaces de quitarse la vida. La sexta trompeta (9:13-21) se relaciona con el gran ejército que viene del oriente y cruza el río Eufrates para participar en la gran guerra del fin del período de la tribulación. La séptima trompeta (11:15) está cerca del fin del período y anuncia la venida de Cristo y el establecimiento de su reino.
Sin embargo, la séptima trompeta introduce otra serie de siete juicios que aparecen en rápida sucesión, y que se denominan las copas de la ira de Dios en Apocalipsis 16.
Cada uno de éstos es más destructivo que las trompetas del juicio y constituyen un derramamiento final de la ira de Dios sobre la tierra, preparatorio de la segunda venida de Cristo mismo.
La sexta copa está relacionada con la preparación de la gran batalla de Dios que se centra en un lugar llamado Armagedón, por lo que esta batalla recibe el nombre de batalla de Armagedón. Aquí los reyes de la tierra y sus ejércitos se han reunido para la batalla según Apocalipsis 16:14. La aparente contradicción de Satanás que inspira a los reyes de la tierra a fin de que se rebelen contra el gobernante que Satanás mismo ha puesto sobre el trono del gobierno mundial, aparece solucionada por este hecho: Satanás reúne sus fuerzas bajo la ilusión de que están peleando por el poder mundial, pero realmente están guiados por Satanás a fin de oponerse a los ejércitos que acompañarán a Cristo cuando El vuelva a la tierra (Ap. 19:14).
La copa final, descrita en Apocalipsis 16:17-21, consiste de un gran terremoto que destruye las grandes ciudades del mundo, trae juicio contra Babilonia y hace desaparecer las islas y montañas. El clímax es una gran tormenta de granizos, con granizos de un talento de peso, esto es, unos 46 Kilos, que destruyen lo que había quedado. El mundo está en estado de caos y destrucción y en guerra en el momento de la segunda venida de Cristo.
¡Qué sueño más falso han tenido algunos teólogos que imaginan que el mundo irá mejorando poco a poco hasta que gradualmente queda sometido al evangelio, y de este modo es conducido a la obediencia a Cristo! Más bien las Escrituras describen el mundo en un horroroso clímax de maldad y rebelión contra Dios, encabezado por un gobernante mundial ateo, blasfemo y perseguidor de todos los que se identifican con Dios.
El reino de justicia de Dios sobre la tierra será introducido por la segunda venida de Cristo y no por esfuerzos humanos, y será un juicio dramático sobre la maldad del mundo, al mismo tiempo que será una maravillosa liberación para quienes han puesto su confianza en Cristo en esos trágicos días.
El hecho de que la Gran Tribulación sea tan terrible, destinada para el incrédulo y para el blasfemo más que para el hijo de Dios, es otra razón por la que muchos creen que el arrebatamiento de la iglesia ocurrirá antes de este terrible tiempo de sufrimientos. Es significativo que la iglesia jamás se nombra en los pasajes relacionados con la Gran Tribulación; aunque habrá hombres que vendrán a Cristo y son llamados santos, jamás se usan las expresiones específicas que los relacionarían con la iglesia. En cambio, son judíos salvados y gentiles salvados, muchos de ellos sometidos a martirio, y son muy pocos los que sobreviven en el período.
Tomada como un todo, la Gran Tribulación es un preludio de la segunda venida de Cristo, haciendo claro cuán necesaria es la intervención divina en el escenario mundial, tanto para juzgar a los malos como para liberar a los santos, y proporcionando un agudo contraste entre la tenebrosa hora de la tribulación y la gloria del reino que la sucederá.
PREGUNTAS
1. Distinguir entre tribulación en general y Gran Tribulación.
2. ¿Cuál es la primera referencia al tiempo futuro de la Gran Tribulación en las Escrituras?
3. Según Jeremías 30:1-10, ¿cuál es el orden de los sucesos al final de la era?
4. ¿Cómo se relaciona la profecía de Daniel 9:27 con la Gran Tribulación?
5. ¿Qué suceso señala el quebrantamiento del pacto y el comienzo de la Gran Tribulación?
6. ¿Qué caracterizará a la religión de la Gran Tribulación?
7. Describir la guerra al final de la Gran Tribulación, según Daniel.
8. ¿Qué suceso pondrá término a la Gran Tribulación, según Daniel?
9. Según Cristo, ¿qué suceso pone en marcha la Gran Tribulación?
10 Según Cristo, ¿qué va a hacer Israel en el período de la Gran Tribulación?
11. ¿Qué ocurriría, según Cristo, si la Gran Tribulación no fuera terminada por su segunda venida?
12. ¿Cuáles son algunos sucesos y situaciones que preceden inmediatamente a la venida de Cristo, según Mateo 24?
13. ¿Cómo se describe la venida de Cristo misma en Mateo 24?
14. Según Apocalipsis 6:1 - 8:1, ¿qué sucesos están relacionados con la ruptura de los siete sellos?
15. Según Apocalipsis 8:2 - 9:21, ¿qué sucesos están relacionados con el toque de las siete trompetas?
16. ¿Cuál es la situación descrita por el derramamiento de las siete copas de la ira de Dios en Apocalipsis 16?
17. Describir en detalle los resultados del derramamiento de la séptima copa sobre la tierra.
18. ¿Cómo demuestra la descripción de los sellos, trompetas y copas que el punto de vista post-milenial de que el mundo mejorará gradualmente no tiene apoyo bíblico?
19. ¿Cómo se realizará el reinado justo de Dios en el mundo?
20. ¿En qué forma apoyan los juicios gráficos de Dios durante la Gran Tribulación la doctrina del arrebatamiento como un suceso que la precede y por ello da gran consuelo e inspiración a los cristianos?

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

A. LA IMPORTANCIA DE LA SEGUNDA VENIDA

En estudios anteriores al de la segunda venida ya han sido presentados los hechos principales acerca del arrebatamiento, la venida del Hijo de Dios por sus santos (capítulo 12) y la venida de Cristo con sus santos (capítulo 13). Aquí, la segunda venida de Cristo para establecer su reino será considerada en su lugar como un suceso importante en el programa profético. Los capítulos que siguen están íntimamente ligados con este estudio y tratan los importantes temas de las resurrecciones, los juicios de Dios sobre Israel y las naciones, y el reino milenial.
Estos grandes temas se combinan para proporcionar la meta bíblica de la historia, que en gran medida determina la interpretación de toda la Biblia.
En el Antiguo y el Nuevo Testamentos se presenta en muchos pasajes la importancia de la venida de Cristo a establecer su reino. La doctrina, en la forma que ha sido revelada, es mucho más que el solo fin de la historia humana. Es más bien el gran clímax que conduce el programa de Dios a su punto más elevado. Por esta razón, todos los sistemas de teología que tienden a ignorar o a minimizar la doctrina de la segunda venida de Cristo y el gran volumen de pasajes bíblicos que tratan del reinado de Cristo sobre la tierra son inadecuados y sólo pueden ser justificados negando el significado claro y literal de muchas profecías e ignorando extensas porciones de la revelación.
La segunda venida de Cristo, con el reino que lo sigue, es el corazón mismo del progreso de las Escrituras y es el tema más importante de la profecía del Antiguo Testamento. Los grandes pactos de la Escritura se relacionan con el programa de Dios, especialmente los pactos con Abraham, Israel, David y el nuevo pacto.
Gran parte de la revelación de los Salmos y de los profetas mayores y menores giran en torno a este gran tema. Los grandes libros proféticos como Daniel, Zacarías y Apocalipsis centran su atención en el tema de la segunda venida de Cristo y la consumación de la historia y el reino. Por esta razón, la doctrina de la segunda venida en gran medida determina el total de la teología del intérprete de la Biblia y justifica el intento de ordenar detalladamente los sucesos proféticos que aún están por cumplirse a fin de ser fiel a toda la revelación bíblica.

B. PROFECIAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO ACERCA DE LA SEGUNDA VENIDA

Mientras el arrebatamiento es una doctrina del Nuevo Testamento que jamás se menciona en el Antiguo Testamento (porque la iglesia como tal era un misterio no revelado en el Antiguo Testamento), la segunda venida está firmemente asentada en el Antiguo Testamento.
Probablemente la primera de las profecías claras acerca de la segunda venida de Cristo está en Deuteronomio 30:1-3. En esta profecía acerca de la reunión de Israel en su tierra nuevamente, se predica que Israel se convertirá al Señor espiritualmente y que entonces el Señor «hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios» (v. 3). La expresión «hará volver» indica un acto de intervención de Dios en la situación, y a la luz de las Escrituras posteriores se relaciona claramente con la venida del Señor mismo.
Los Salmos, aunque constituyen el libro de adoración del Antiguo Testamento, frecuentemente se refieren a la segunda venida de Cristo. Después de una introducción descriptiva del justo, en contraste con el malvado en el Salmo 1, el Salmo 2 inmediatamente describe la gran contienda de Dios con las naciones. Aunque los príncipes del mundo desean rechazar a Dios y su gobierno sobre ellos, Dios declara su propósito:
Pero yo he puesto mi rey sobre Sión, mi monte santo» (2:6).El salmo sigue anunciando que este rey, al enfrentarse con los malos, «los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás» (v. 9).
La trilogía formada por los Salmos 22, 23 y 24 presenta a Cristo como el buen Pastor que daría su vida por sus ovejas (Jn. 10:11); el Gran Pastor, que vive siempre para interceder por los suyos (He. 13:20); y el Príncipe de los Pastores que viene como el Rey de gloria para recompensar a los pastores fieles (1 P. 5:4). El Salmo 24 describe la situación milenial: «De Jehová es la tierra» (v. 1). Se exhorta a las puertas de Jerusalén que se levanten para dar paso al Rey de Gloria (24:7-10).
En el Salmo 50:2 se menciona el reinado de Cristo desde Sión. Como se verá más tarde en el estudio del Milenio, el Salmo 72 describe a Cristo que ha venido a la tierra para reinar sobre las naciones. El Salmo 89:36 habla del establecimiento del trono de Cristo en cumplimiento del pacto con David inmediatamente después de su segunda venida. El Salmo 96, después de describir el honor y la gloria de Dios, exhorta a los cielos y la tierra a que se regocijen «delante de Jehová que vino; porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con verdad» (v. 13).
La posición actual de Cristo a la diestra de Dios es descrita en el Salmo 110, pero también se predice que vendrá el día cuando El reinará sobre sus enemigos y su poder saldrá de Sión (vv. 2, 6). De estas diversas profecías se desprende claramente que la verdad acerca de la segunda venida de Cristo y su reino es una revelación de gran importancia en el Antiguo Testamento y no una de importancia secundaria.
Esto es confirmado como un tema principal entre los profetas mayores y menores. En la gran declaración profética de Isaías 9:6, 7 Cristo es descrito como un niño que ha nacido y al mismo tiempo es Dios todopoderoso. Describe su reinado sobre el trono de David como un reinado que no de los resultados de la segunda venida de Cristo y del establecimiento de su reino. Este pasaje será discutido más ampliamente en el estudio del reino milenial. Sin embargo, la introducción del reino depende de la doctrina de una venida literal de Cristo a la tierra y de la demostración del poder divino para juzgar a los malvados. También se menciona esta escena en Isaías 63:1-6, donde se describe gráficamente el juicio de Cristo sobre la tierra en su segunda venida.
En las profecías de Daniel que tienen relación con los tiempos de los gentiles y el programa de Dios para la nación de Israel, se relaciona la consumación de ambos con la venida del Hijo del Hombre desde el cielo (Dn. 7:13-14). Este pasaje da una clara descripción de la segunda venida: «Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.» Daniel había anunciado la misma verdad al interpretar la visión de Nabucodonosor y había predicho en Daniel 2:44 «un reino que no será jamás destruido».
Igualmente, la mayor parte de los profetas menores tocan este tema, y en forma especial lo hace el libro de Zacarías. Según Zacarías 2:10-11, el Señor declara: «Canta y alégrate, hija de Sión; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová. Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti.» Esta es una clara referencia al milenio terrenal y al reinado de Cristo que sigue a su segunda venida. Aún más específico es Zacarías 8:3-8: «Así dice Jehová: Yo he restaurado a Sión, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad» (v. 3).
Los versículos 4-8 describen las calles de Jerusalén llenas de muchachos y muchachas que juegan y a los hijos de Israel que son traídos de todo el mundo y habitan en Jerusalén. Zacarías 14:1-4 describe en forma dramática la segunda venida de Cristo mismo, que viene en la culminación de la guerra mundial que ha sobrevenido en el Medio Oriente y en la ciudad de Jerusalén. Zacarías dice: «Y se afirmarán SUS pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está enfrente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra mitad hacia el sur» (v. 4).
La descripción gráfica de la división del Monte de los Olivos en el momento de la segunda venida de Cristo deja en claro que ningún suceso del pasado puede compararse con SU segunda venida. La ridícula interpretación de que la segunda venida se realizó en el día de Pentecostés o en la destrucción de Jerusalén del año 70 no sólo la contradicen las últimas profecías que presentan la segunda venida como un acontecimiento todavía futuro (como en el libro de Apocalipsis), sino que tiene en contra el hecho de que el Monte de los Olivos permanece sin haber sufrido cambio alguno.
Cuando los pies de Cristo se posen sobre el mismo Monte de los Olivos que fue testigo de su ascensión en Hechos 1, ello será la señal para que se produzca un cambio en la topografía de toda la zona que rodea a Jerusalén, en preparación para el reino que se establecerá. Consecuentemente, la segunda venida de Cristo en el Antiguo Testamento no se puede negar con explicaciones en el sentido de que algún suceso pasado o alguna experiencia espiritual contemporánea, por ejemplo, que la venida de Cristo por sus santos ocurre cuando uno muere, o con cualquier otra explicación que es totalmente inadecuada para explicar la revelación bíblica. En cambio, en el Antiguo Testamento la segunda venida de Cristo es la gran consumación de la historia mundial, en la que el Hijo de Dios viene a reclamar el mundo por el cual dio su vida y para ejercer su poder o autoridad sobre el mundo que no quería que Cristo reinase.

C. LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO EN EL NUEVO TESTAMENTO

En la revelación del Nuevo Testamento acerca de la segunda venida de Cristo se introduce un nuevo factor con la revelación del arrebatamiento de la iglesia. En el Antiguo Testamento las predicciones de la primera y segunda venida de Cristo se mezclaban con frecuencia y los profetas tenían dificultades para distinguirlas.
Cumplidas las profecías acerca de la primera venida, ya no hay problemas para distinguir entre las profecías relacionadas con sus sufrimientos y aquellas que tienen que ver con su gloria.
Sin embargo, en el Nuevo Testamento, debido a la terminología similar para describir la venida de Cristo por sus santos y la venida de Cristo con sus santos, no siempre es claro cuál acontecimiento se tiene en vista; en cada caso se debe llegar a una decisión sobre la base del contexto. El tema de la venida futura de Cristo es un tema de gran importancia en el Nuevo Testamento, y se estima que uno de cada veinticinco versículos se refiere a ella de uno u otro modo. Se pueden seleccionar por lo menos veinte pasajes extensos que contribuyen con los elementos de mayor importancia de la revelación del Nuevo Testamento (Mt. 19:28; 23:39; 24:3-25:46; Mr. 13:24-37; Lc. 12:35-48; 17:22-37; 18:8; 21:25-28; Hch. 1:10-11; 15:16-18; Ro. 11:25-27; 1 Co. 11:26; 2 Ts. 1:7-10; 2 P. 3:3-4; Jud. 14-15; Ap. 1:7-8; 2:25-28; 16:15; 19:11-21; 22:20).
Además de los hechos notados en el estudio previo de Mateo 13, debemos destacar importantes puntos de énfasis.
1. La segunda venida de Cristo es pos-tribulacional y pre-milenial. La interpretación literal de las profecías acerca de la segunda venida de Cristo no sólo aclaran que es el preludio del acontecimiento que establece el reino de Cristo sobre la tierra por mil años, sino que además sirve para distinguirla del arrebatamiento de la iglesia, esto es, Cristo que viene por sus santos. De parte de los que espiritualizan las profecías acerca del reino futuro sobre la tierra, la tendencia ha sido mezclar las profecías acerca del arrebatamiento y las profecías sobre la segunda venida de Cristo y considerarlas como un solo suceso, que ocurre de una sola vez, considerando así el arrebatamiento como un suceso postribulacional. La misma interpretación literal de la segunda venida, que lleva a la conclusión de que será seguida por el reino milenial sobre la tierra, sirve para distinguirla del arrebatamiento de la iglesia. Los sucesos son claramente diferentes en su propósito, carácter y contexto.
En el libro The Rapture Question (La cuestion del arrebatamiento), por John F. Walvoord, se dan cincuenta razones para sostener que el arrebatamiento es pretribulacional y la segunda venida para establecer el reino es postribulacional. Igualmente, en el libro The Millennial Kingdom (El reino milenial), por Walvoord, se presentan argumentos teológicos e históricos acerca del establecimiento de un reino literal sobre la tierra. Mientras los teólogos siguen en desacuerdo sobre este tema, el problema queda determinado en gran parte por los principios de interpretación que se use. Los que interpretan la profecía literalmente, y que uniformemente toman en consideración los detalles de la profecía, pueden apoyar adecuadamente la conclusión de que la segunda venida de Cristo es postribulacional y premilenial.
2. Las descripciones de la segunda venida de Cristo en todos los pasajes importantes relacionados con ella enseñan claramente que su venida es personal. Desde luego, esto es apoyado por la revelación de los ángeles en Hechos 1:11, que informaron a los discípulos que estaban mirando hacia el cielo: «Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.» Esto se refiere a la segunda venida de Cristo a la tierra, y no al arrebatamiento. Así como El se fue personalmente al cielo, también volverá personalmente. Desde luego, esto es apoyado por otros pasajes importantes como Mateo 24:27-31 y Apocalipsis 19:11-16.
3. Los mismos pasajes que indican que su venida será personal, enseñan que será una venida corporal. Aunque la deidad de Cristo es omnipresente y puede estar en el cielo y en la tierra al mismo tiempo, el cuerpo de Cristo es siempre local y ahora está a la diestra de Dios Padre. En su segunda venida Cristo volverá corporalmente, así como ascendió corporalmente. Esto es apoyado por Zacarías 14:4: «Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos.» También lo apoya el pasaje de Hechos 1, que afirma que su venida será del mismo modo que su ascensión.
4. En contraste con el arrebatamiento, en que no hay evidencia de que el mundo como un todo verá la gloria de Cristo, la segunda venida de Cristo será visible y gloriosa. Cristo mismo describió su venida como un relámpago que resplandece desde el oriente hasta el occidente (Mt. 24:27). Así como la ascensión en Hechos 1:11 es visible, su segunda venida será visible, y Cristo «vendrá como le habéis visto ir al cielo».
Cristo dijo en Mateo 24:30: «Verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria». El principal argumento del libro de Apocalipsis es que Cristo será revelado al mundo en su segunda venida y en el reino subsecuente. Según
Apocalipsis 1:7: «He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él.» Verán a Cristo, no como el humilde nazareno que sufre y muere, o en su cuerpo de resurrección en el cual su gloria estaba algo velada mientras Cristo estaba aún sobre la tierra.
La segunda venida de Cristo pondrá en exhibición la gloria del Hijo de Dios, como se reveló antes a Juan en Apocalipsis 1:12-18 y se describe en detalle en Apocalipsis 19:11-16. En consecuencia, la segunda venida será uno de los acontecimientos más dramáticos de todos los tiempos y será el clímax de todo el programa de Dios que comienza en Edén cuando Adán pecó y perdió el derecho de reinar.
5. La segunda venida de Cristo está también íntimamente relacionada a la tierra y no es un encuentro en el espacio como el arrebatamiento de la iglesia. Muchos pasajes hablan de Cristo que reina en Sión, viene a Sión y sale de Sión, todas ellas referencias a la ciudad literal de Jerusalén (Sal. 14:7; 20:2; 53:6; 110:2; 128:5; 134:3; 135:21; Is. 2:3; Jl 3:16; Am. 1:2; Zac. 14:1-4; Ro. 11:26). Según las Escrituras, no solamente su pie tocará el Monte de los Olivos, sino que su venida es en conexión con la destrucción de los ejércitos que tratarán de conquistar Jerusalén (Zac. 14:1-3).
6. La segunda venida de Cristo será presenciada por todos los santos ángeles y por todos los santos de todos los tiempos que están en el cielo. Es la venida con sus santos y no la venida por sus santos. Aunque un propósito importante de la venida de Cristo es libertar a los santos afligidos que aún viven en la tierra, la descripción del suceso en Mateo 25:31 afirma que todos los ángeles estarán con Él. Apocalipsis 19:11- 21 es aún más explícito y presenta a los ejércitos celestiales que le siguen. Estos indudablemente incluyen a los santos ángeles y a los santos que están en el cielo. La segunda venida será un tiempo de reunión de todos los elegidos, los resucitados, los trasladados y aun los que estaban en sus cuerpos naturales sobre la tierra. Todos participan, de un modo u otro, en este dramático suceso relacionado con la segunda venida.
7. El propósito declarado de la segunda venida es juzgar la tierra (Sal. 96:13). Esto será considerado en los próximos estudios de los juicios de Israel, de las naciones y el juicio de Satanás y de los ángeles caídos. En Mateo 19:28 Cristo les dijo a los doce apóstoles se unirían a El para juzgar las doce tribus de Israel. Mateo 25:31-46 describe el juicio de los gentiles sobre la tierra en el momento de la segunda venida. Ezequiel 20:35- 38 predice el juicio de Israel en el momento de la segunda venida.
Los que mueran durante el tiempo de persecución que precederá a la segunda venida serán resucitados y juzgados según Apocalipsis 20:4.
La misma verdad es presentada en las diversas parábolas que tratan del tiempo del fin en los evangelios, y en las Escrituras se encuentra una mención frecuente de esta verdad (Lc. 12:37, 45-47; 17:29, 30; 2 Ts. 1:7-9; 2:8; Jud. 15; Ap. 2:27; 19:15-21). La tierra, que actualmente manifiesta toda su pecaminosidad e incredulidad y que en su mayor parte vive como si Dios no existiese, caerá bajo el justo juicio de Dios.
Sin embargo, a pesar de lo extenso que es el juicio, no destruirá la tierra en forma completa. El juicio por fuego descrito en 2 Pedro 3:10 no ocurrirá hasta el fin del milenio, cuando la tierra y los cielos que ahora existen sean destruidos y sean creados un nuevo cielo y una nueva tierra.
El día de Jehová, que comienza con el arrebatamiento e incluye en su introducción los juicios que preceden y siguen inmediatamente la segunda venida, concluye al final del milenio con la destrucción final de la tierra y los cielos que ahora existen. El triunfo del pecado en nuestro mundo moderno es temporal. El triunfo de la justicia de Dios es cierto.
8. El propósito importante de la venida de Cristo es librar a quienes han sobrevivido al martirio durante la tribulación, sean judíos o gentiles. Según Mateo 24:22, si la venida de Cristo fuera demorada indefinidamente, los juicios catastróficos derramados sobre la tierra destruirían toda la raza. La tribulación es cortada por la venida de Cristo para librar a los escogidos de ese destino. En Romanos 11:26-27 se describe a Israel como salvado y libertado. Esto recibe el apoyo de Lucas 21:28, donde se habla de la segunda venida de Cristo y es denominada «tu redención». En el Antiguo Testamento hay pasajes como Zacarías 14:4 también describen en esta liberación.
9. Sin embargo, la segunda venida de Cristo no solamente trae el juicio sobre los malvados y liberación para los justos, sino que introduce un nuevo estado espiritual que será considerado en el estudio del milenio. El mismo acontecimiento que trajo juicio sobre los impíos produce un nuevo avivamiento espiritual a quienes han confiado en el Señor. Esto es apoyado por Romanos 11:26-27 y está incorporado en el nuevo pacto de Jeremías 31:31-34.
10. La segunda venida de Cristo tiene también el propósito central de establecer el reino davídico. En la discusión de la relación de la iglesia con los gentiles en el concilio de Jerusalén (Hch. 15) se argumenta que las profecías anteriores de Amós 9:11-15 predecían el orden de la bendición de los gentiles primero, seguida por la restauración del tabernáculo de David. Esto iba a coincidir con la reunión de Israel restaurado en su tierra, estableciéndose en ella para no volver a ser dispersado (Am. 9:14-15; véase también Ez. 39: 25-29).
El regreso físico de Israel, el restablecimiento del reino davídico y el derramamiento del Espíritu de Dios sobre la casa de Israel (Ez. 39:29) se combinan para preparar a Israel y el mundo para las glorias del mundo que seguirá. Según Ezequiel 37:24, los santos del Antiguo Testamento participarán en el reino, siendo David elevado a la categoría de príncipe sobre Israel bajo Cristo. El propósito de Dios era, según fuera anunciado a la virgen María en Lucas 1:31-33, que Cristo vendría a reinar sobre la casa de Israel para siempre.
Tomada como un todo, la segunda venida de Cristo es Un acontecimiento maravilloso que ocurre al final de la Gran Tribulación e introduce el reino milenial. Será una venida personal y corporal que será visible en todo el mundo, y será la manifestación de la gloria de Dios. Estará relacionada con la tierra más que con el cielo y especialmente con Jerusalén en el Monte de los Olivos.
Cristo, en su venida, estará acompañado por los santos ángeles y los santos. Su propósito en su venida es juzgar al mundo, librar a quienes han confiado en El, sean judíos o gentiles, traer un avivamiento en Israel y en el mundo, restablecer el reino de David e introducir la dispensación final de su reino sobre la tierra por mil años. En el contexto de este acontecimiento podrían considerarse ahora la doctrina de la resurrección y la de los juicios relacionados con la segunda venida.
PREGUNTAS
1. ¿Cuáles son algunos de los grandes temas relacionados con la doctrina de la segunda venida?
2. ¿Con cuánta extensión se trata la doctrina de la segunda venida en el Antiguo Testamento?
3. ¿Con qué contribuye Deuteronomio 30:1-3 a la doctrina de la segunda venida?
4. ¿En qué forma trata la segunda venida el Salmo 2?
5. ¿Qué grandes temas son desarrollados en los Salmos 22, 23 y 24?
6. Hacer un resumen de la verdad acerca de la segunda venida y el reino milenial según se presenta en los Salmos 50, 72, 89, 96 y 110.
7. ¿Cuál es la contribución de Isaías 9:6-7?
8. ¿Cómo describe Daniel 7 la segunda venida?
9. ¿Cuáles son las contribuciones de Zacarías 2, 8 y 14 a la doctrina de la segunda venida?
10 ¿En qué forma refuta Zacarías la idea de que Cristo ya ha cumplido la promesa de su segunda venida?
11. ¿Qué dificultad tenían los profetas del Antiguo Testamento para distinguir la primera y segunda venidas de Cristo?
12. ¿Qué dificultad correspondiente se encuentra en el Nuevo Testamento para distinguir entre el arrebatamiento y la segunda venida de Cristo para establecer su reino?
13. Hacer un resumen de la evidencia de que la segunda venida de Cristo a la tierra para establecer su reino es postribulacional y premilenial.
14. ¿Cómo es que el premilenialismo depende de los principios de interpretación de las Escrituras?
15. Demostrar que la segunda venida de Cristo es personal.
16. ¿Qué evidencia apoya la conclusión de que Cristo regresará corporalmente en su segunda venida?
17. Hacer un contraste entre la extensión en que Cristo será visible para el mundo en el arrebatamiento y en su segunda venida a establecer su reino.
18. ¿En qué sentido están íntimamente relacionadas la segunda venida y la tierra en contraste con el arrebatamiento?
19. ¿Quién acompañará a Cristo en su segunda venida a la tierra desde el cielo?
20. Hacer un resumen de la enseñanza acerca de que Cristo juzgará la tierra en su segunda venida.
21. Distinguir los juicios que ocurrirán antes del milenio, de los que ocurrirán al finalizar el milenio.
22. ¿En qué forma se relaciona la segunda venida de Cristo con la liberación de los salvados en la Gran Tribulación?
23. ¿En qué sentido es que la segunda venida inaugura un nuevo estado espiritual?
24. ¿Cómo se relaciona la venida de Cristo con el restablecimiento del reino davídico?
25. Hacer un resumen de los principales hechos relacionados con la venida de Cristo como un evento importante.

LAS RESURRECCIONES

La interpretación profética ha sido víctima de mucha confusión debido a la teoría sin apoyo bíblico de que los hombres serán todos resucitados al mismo tiempo. Este programa profético simplista ignora los detalles dados en los pasajes proféticos acerca de las diversas resurrecciones. En vez de una sola resurrección general, las Escrituras presentan siete resurrecciones, algunas de las cuales se encuentran en el pasado, otras separadas por largos períodos tales como las resurrecciones que preceden y siguen al reinado de Cristo de mil años. Las Escrituras enseñan claramente que todos serán resucitados a su tiempo y en su lugar y que la existencia humana sigue para siempre. El estudio de las resurrecciones proporciona un importante bosquejo del programa profético relacionado con esta verdad central de la fe y esperanza cristiana.

A. LA RESURRECCION DE JESUCRISTO

En el orden de las resurrecciones la primera es la de Jesucristo, anunciada en la profecía del Antiguo Testamento (como en Sal. 16:9-10), presentada históricamente en los cuatro evangelios, y tratada teológicamente en el Nuevo Testamento a partir del libro de los Hechos. Indudablemente la doctrina de la resurrección de Cristo es una doctrina de importancia central sobre la que descansa toda la fe y esperanza del cristiano, como expone extensamente Pablo en 1 Corintios 15. En consideración de los hechos que apoyan la conclusión de que hay más de una resurrección, es importante notar que todos deben estar de acuerdo en que la resurrección de Cristo es un acontecimiento distinto y que ya ha ocurrido.

B. LA RESURRECCION DE LOS SANTOS EN JERUSALEN

En el tiempo de la resurrección de Cristo ocurrió una resurrección que fue como una prenda, según Mateo 27:52- 53. Este pasaje afirma que «en el tiempo de la muerte y resurrección de Cristo se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos».
En ningún lugar se da explicación alguna acerca de este suceso fuera de lo común. Aunque los sepulcros fueron abiertos en el momento de la muerte de Cristo, parece que los santos mismos no salieron de los sepulcros hasta que Cristo resucitó, porque la Escritura deja en claro que Cristo es la primicia, el primer resucitado de entre los muertos en un cuerpo resucitado que no volverá a ser destruido. En contraste con otras personas resucitadas, como en el caso de Lázaro, que indudablemente volvió a morir y volvió a ser sepultado, Cristo resucitó para no volver jamás a un sepulcro.
El significado probable de la resurrección de santos en el tiempo de la resurrección de Cristo, número relativamente pequeño de individuos, puede hallarse en el cumplimiento de lo tipificado en una ofrenda levítica. La tercera de las fiestas de Jehová (véase Lv. 23:9-14) incluye una ceremonia en que, al comienzo de la cosecha, los israelitas debían llevar un puñado de grano no trillado para mecerlo delante de Jehová y ofrecer los sacrificios adecuados en reconocimiento de sus esperanzas puestas en la cosecha venidera. La resurrección de santos en Jerusalén en el tiempo de la resurrección de Cristo constituyó las primicias y demostró que Cristo no estaba solo en su resurrección, sino que era el precursor de la gran cosecha venidera, de la cual estos santos eran una muestra.
Aunque algunos han interpretado las referencias de Lucas como sólo una restauración a la vida como la ocurrida en el caso de Lázaro, el hecho de que haya ocurrido en el tiempo de la resurrección de Cristo indicaría una resurrección permanente, e indudablemente estos santos fueron llevados vivos al cielo después que hubieron cumplido su misión. En cualquier caso, es otra resurrección histórica que confirma el concepto de que todas las resurrecciones no pueden reunirse en un solo gran acontecimiento futuro.

C. LA RESURRECCION DE LA IGLESIA

Como se dijo en los estudios de la venida de Cristo por sus santos, y la doctrina del arrebatamiento, los muertos en Cristo serán resucitados en el tiempo de la venida de Cristo por los suyos y, junto con los cristianos vivos que serán transformados, se encontrarán con el Señor en el aire y subirán al cielo. Según 1 Tesalonicenses 4:13-18 y 1 Corintios 15:51-58, tanto los santos resucitados como los trasladados recibirán cuerpos de resurrección similares al cuerpo resucitado de Cristo (1 Jn. 3:2). La resurrección de la iglesia es la primera resurrección en gran escala y es precursora de las demás.

D. LA RESURRECCION DE LOS SANTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Aunque el. Antiguo Testamento constantemente supone la doctrina de la resurrección, como se afirma en Job 19:25-26, por ejemplo, no es esta doctrina un tema de profecías extensas. Sin embargo, las referencias que se encuentran parecen poner la resurrección de los santos del Antiguo Testamento en el tiempo de la segunda venida de Cristo a la tierra y no en el de su venida por sus santos en el arrebatamiento.
Daniel 12 describe la Gran Tribulación en el versículo 1 y la resurrección en el versículo 2 como un suceso inmediatamente posterior y que constituye un clímax en relación con ella; en este caso, sería claro que los santos del Antiguo Testamento no son resucitados en el arrebatamiento, sino en el tiempo del establecimiento del reino. La misma implicación se encuentra en el pasaje de Job, donde la resurrección está conectada con el tiempo en que el Redentor está en pie sobre la tierra.
En forma similar, la doctrina de la resurrección presentada en Isaías 26:19-21 relaciona el despertar de los cuerpos muertos con el momento en que Cristo juzgue al mundo. También es significativo que la frase particular de «los muertos en Cristo» sea usada para describir a los que son resucitados en el arrebatamiento (1 Ts. 4:16).
La expresión «en Cristo» describe la posición actual de los creyentes en Cristo debido al bautismo del Espíritu, que ocurrió por primera vez en Hechos 2 y que no aparece en relación con los santos del Antiguo Testamento. Aunque habrá intérpretes de las Escrituras que discrepen de esta posición, e incluirán la resurrección de los santos del Antiguo Testamento con el arrebatamiento, el peso de la evidencia parece relacionarla con la segunda venida de Cristo a la tierra. En cualquier caso, todos los santos del Antiguo Testamento y los de la iglesia serán resucitados antes del milenio.

E. LA RESURRECCION DE LOS SANTOS DE LA TRIBULACION

Se hace mención especial de los que murieron como mártires de la tribulación, diciendo que serán resucitados en conexión con la segunda venida de Cristo para establecer el reino. En Apocalipsis 20:4 Juan escribe que vio «las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años». Esta afirmación es explícita en el sentido de que los mártires de la tribulación serán resucitados cuando Cristo venga a establecer su reino. Apocalipsis 20:5 declara: «Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección». Surge, naturalmente, la pregunta de cómo puede ser ésta la primera resurrección de los santos del Antiguo Testamento.
La respuesta es que la expresión «primera resurrección» se refiere a todas las resurrecciones de los justos aun cuando se encuentren ampliamente separadas por el tiempo. Todas ellas son primera, esto es, antes que la resurrección final de los impíos. Consecuentemente, la expresión «primera resurrección» se aplica a todas las resurrecciones de los santos sin consideración de cuándo ocurrían, incluyendo la resurrección Cristo mismo.

F. LA RESURRECCION DE LOS SANTOS DEL MILENIO

Ningún pasaje de las Escrituras predice la resurrección santos del milenio, y algunos han sacado la conclusión que los santos que entren en el milenio no morirán Por supuesto, las Escrituras guardan silencio acerca de un arrebatamiento de los santos vivos al final del milenio. Estos dos apartados de la profecía no caen dentro de la esfera de preocupación inmediata de los santos que viven en la actualidad, y la verdad acerca de ella podrá ser revelada después de la venida de Cristo para establecer su reino.
Sin embargo, cabe suponer que algunos santos que sobrevivirán a la tribulación ya serán de edad avanzada, y en cualquier caso es dudoso si alguien sobrevivirá durante todo el reinado de mil años. Ni Adán ni los cristianos primitivos lograron vivir mil años. En consecuencia, se puede suponer que aun los salvados morirán en el milenio aun cuando la vida de ellos será muy larga.
Según Isaías 65:20, «no habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito». Esta afirmación, por otra parte, indica que la vida será prolongada mucho, esto es, que a la edad de 100 años una persona será todavía joven. En el milenio, los creyentes que sean viejos cumplirán sus años, con lo que se quiere decir que alcanzarán una edad muy avanzada. En contraste, la persona que muera de 100 años será porque es pecador, y la muerte le vendrá como un juicio.
Subsiste la evidencia de que en el milenio habrá santos que morirán y que serán resucitados al final del reinado milenial. Sin embargo, esta doctrina no está fundada sobre un pasaje específico de las Escrituras, pero es probablemente la mejor explicación. Al mismo tiempo que sean resucitados los santos del milenio serán arrebatados los santos que estén vivos, esto es, serán llevados de la tierra sin morir, del mismo modo que la iglesia cuando fue arrebatada. Esto será en preparación para la destrucción de la tierra y los cielos que ahora son.

G. LA RESURRECCION DE LOS IMPIOS

La resurrección final está relacionada solamente con los impíos. Según Apocalipsis 20:11-15, en conexión con el juicio del gran trono blanco, todos los muertos que no hayan resucitado antes serán resucitados y comparecerán ante Dios para ser juzgados. Esta es la resurrección final antes de la creación de los nuevos cielos y la nueva tierra. Los detalles de este juicio serán considerados en un capítulo posterior.
Resumiendo, las Escrituras claramente enseñan que todos los hombres resucitarán. Como lo resume Daniel: «Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua» (12:2). Aunque los hombres mueren, todos resucitarán, pero las resurrecciones no serán las mismas. La resurrección de vida es una gloriosa resurrección en que los cuerpos de los creyentes serán conformados al cuerpo de resurrección de Cristo.
Sin embargo, la resurrección de condenación es un espectáculo terrible. Los hombres recibirán cuerpos que les durarán para siempre, pero cuerpos que son pecaminosos y sujetos al dolor y el sufrimiento. Como el diablo y sus ángeles, existirán para siempre en el lago de fuego. Este hecho conmovedor ha hecho que los hombres lleven el evangelio hasta los fines de la tierra a fin de que la mayor cantidad posible de personas pueda ser arrebatada del fuego (Jud. 23) y sea liberada de la ira de Dios que ciertamente vendrá sobre los impíos. Sin embargo, para el justo la doctrina de la resurrección es la base de nuestra esperanza, y aunque la última generación de la iglesia será arrebatada sin morir, para la gran mayoría del mundo la resurrección de la tumba ha sido el método divino para transformar un cuerpo que era para la tierra en un cuerpo adecuado para su gloriosa presencia.
PREGUNTAS
1. ¿Resucitarán de entre los muertos todos los que mueran?
2. ¿Quién es la primera persona en ser resucitada de entre los muertos?
3. Explicar la resurrección mencionada en Mateo 27:52-53.
4. Describir la resurrección de la iglesia.
5. ¿Qué evidencia apoya la conclusión de que los santos del Antiguo Testamento resucitarán en el tiempo de la venida de Cristo a la tierra?
6. ¿Qué revela la Escritura acerca de la resurrección de los santos de la tribulación?
7. ¿Morirán los santos en el milenio?
8. ¿Qué les ocurrirá a los santos que estén vivos al final del reino milenial?
9. Describir la resurrección de los impíos.
10. Hacer un contraste entre los cuerpos de resurrección de los salvados y de los perdidos.
11. ¿Por qué la doctrina del castigo eterno constituye un motivo que impele a predicar el evangelio a toda criatura?

EL JUICIO DE ISRAEL Y LAS NACIONES

En conexión con la segunda venida de Cristo se incluyen juicios sobre Israel y las naciones entre los grandes acontecimientos que establecerán el reino sobre la tierra.
Los juicios comienzan con el juicio de los santos resucitados del Antiguo Testamento, israelitas y gentiles, y los santos de la tribulación, israelitas y gentiles. Sin embargo, estarán presentes en este suceso, en juicios separados, los israelitas y los gentiles que todavía estén viviendo sobre la tierra. Estos últimos juicios tienen que ver con la separación de los que han sido contados por dignos de entrar en el reino y de los que han sido considerados indignos y quedan excluidos.

A. EL JUICIO DE ISRAEL RESUCITADO Y DE LOS GENTILES

La doctrina de la resurrección es una verdad familiar en el Antiguo Testamento, como se dijo en el capítulo anterior. Además de la resurrección que ocurre en el arrebatamiento de la iglesia, hay también una resurrección de muertos justos en conexión con la segunda venida de Cristo para establecer su reino. Como se dijo anteriormente, esto es mencionado en Daniel 12:2, Isaías 26:19 y Job 19:25-26.
También se ve la resurrección de Israel en conexión con su restauración como nación en el tiempo de su segunda venida. En Ezequiel 37, en la visión del valle de los huesos secos, aprendemos que aunque la restauración de los huesos secos para ser un cuerpo vivo es simbólico de la restauración de Israel, es también el tiempo en que Israel saldrá de sus tumbas (37:12-14). Aquí parece combinarse lo simbólico y lo literal. En el mismo capítulo se presenta a David como una persona resucitada que sirve como rey sobre Israel bajo Cristo. En general, el Antiguo Testamento da una fe firme a todos los que creen en la resurrección de los muertos.
En Apocalipsis 20 se dice que la resurrección de los mártires de la tribulación ocurrirá en relación con la segunda venida de Cristo. Probablemente esté conectada con la resurrección de los santos del Antiguo Testamento. Se dice que los resucitados vivirán y reinarán con Cristo mil años (Ap. 20:4) y aparentemente serán recompensados del mismo modo que la iglesia fue galardonada en el tribunal de Cristo. La fidelidad a Dios hasta la muerte en el servicio brindado se les reconoce dándoles parte en el reinado con Cristo sobre la tierra.
Ha surgido alguna confusión por el hecho de que también se dice que la iglesia reinará con Cristo. Las Escrituras parecen indicar que todos los justos resucitados antes del milenio compartirán en alguna forma el reino milenial, cada uno en su orden y de acuerdo con el propósito soberano de Dios. La Iglesia reinará como esposa de Cristo; los santos resucitados reinarán en sus diversas capacidades como israelitas salvados o como gentiles salvados. Una ilustración es proporcionada por el libro de Ester, donde Ester reinó como reina, mientras Mardoqueo reinó como primer ministro del rey. Tanto Ester como Mardoqueo reinaron, pero de diferentes maneras y en diferentes capacidades. Así será en el milenio.
Consecuentemente, puede concluirse que los justos muertos de Israel y los gentiles serán resucitados en el tiempo de la segunda venida de Cristo, y esta resurrección incluirá a todos los que no están incluidos en la resurrección y traslación realizada en el arrebatamiento de la iglesia.

B. EL JUICIO DE ISRAEL VIVIENTE

Cuando Cristo vuelva en su segunda venida también librará a su pueblo de los perseguidores. Muchos ya habrán sido asesinados (Zac. 13:8), pero los que sobrevivan serán liberados por Cristo cuando El venga (Ro. 11:26). Los israelitas que son librados de sus enemigos, sin embargo no son todos dignos de entrar en el reino, puesto que algunos no son salvos. Serán congregados ante el Señor y serán juzgados (Ez. 20:33- 38). Primero se cumplirá la reunión de todos los israelitas de todo el mundo (Ez. 39:28). En Ezequiel 20:35-38 el Señor dice: «Os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré con vosotros cara a cara. Como litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así litigaré con vosotros, dice Jehová el Señor. Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto; y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron contra mí; de la tierra de sus peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de Israel no entrarán; y sabréis que yo soy Jehová.»
Sobre la base de este texto, el Israel congregado se divide en dos clases de personas, los que han aceptado a Jesús como Salvador y Mesías y se cuentan por dignos de entrar en el reino, y los que todavía son rebeldes, incrédulos y son excluidos y muertos. Aunque Israel es una nación favorecida y aunque Dios le ha dado abundantes bendiciones especiales, la salvación personal aún depende de la fe y la relación individual con Dios.
Como ha sido en los tiempos pasados, en este tiempo también hay quienes son considerados el «verdadero Israel» (esto es, salvados) y los que son israelitas sólo de nombre y no son salvos. Como Pablo lo expresa en Romanos 9:6: «porque no todos los que descienden de Israel son israelitas». En Romanos 9:8 describe a los no salvos como «hijos según la carne» y que no son hijos de Dios. La purga de los rebeldes dejará en Israel solamente a los verdaderamente redimidos, y será privilegio de ellos entrar en la tierra y poseerla, en contraste con los no salvados, de los cuales Dios dice: «No entrarán en la tierra de Israel» (Ez. 20:38).

C. EL JUICIO DE LOS GENTILES VIVOS

El juicio de las naciones concierne al juicio individual de Dios sobre los gentiles, en contraste con su juicio sobre Israel. Este juicio lo describe nuestro Señor en Mateo 25:31-46 como un juicio que seguirá inmediatamente a su segunda venida. En el versículo 31 se dice que ocurre de este modo: «Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos sus santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria.»
En la descripción que sigue los gentiles son descritos como ovejas y cabritos reunidos y mezclados ante el pastor. Siendo diferentes en especie, son separados unos de otros, las ovejas a la mano derecha del Rey y los cabritos a la izquierda. Entonces el Rey invita a las ovejas a entrar en el reino. A ellas les dice: «Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?» (vv. 34-37).
Cuando las ovejas preguntan cuándo fueron hechas las acciones justas, el rey les responde en Mateo 25:40: «De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.»
En seguida el Rey se vuelve hacia los de la izquierda y les dice: «Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles» (y. 41). El Rey sigue diciendo que ellos no han hecho las obras de misericordia realizadas por las ovejas.
Los cabritos responden: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel y no te servimos?» (y. 44). El Rey les responde: «De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis» (y. 45). Entonces se declara que los cabritos serán lanzados al tormento eterno, pero los justos son introducidos a las bendiciones de la vida eterna.
Este pasaje ha creado algunos malentendidos debido a su énfasis en las obras. Un estudio superficial parecería indicar que las ovejas se salvan a causa de sus obras y que los cabritos se pierden por su falta de obras. Sin embargo, la Biblia deja en claro que la salvación no es por obras en ninguna dispensación. Aun la ley mosaica que enfatizaba las obras jamás tuvo entre sus promesas la salvación como una recompensa por las obras fieles. Más bien la norma para todas las dispensaciones la declara Efesios 2:8-9: «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.»
Debido a la depravación innata del hombre, que ha nacido con una naturaleza pecaminosa, y debido a su posición en Adán, su primer padre que pecó contra Dios, todos los hombres han nacido perdidos y sin esperanza en sí mismos. Solamente sobre la base del sacrificio de Cristo podría alguien ser salvo en el Antiguo o Nuevo Testamento (Ro. 3: 25-26). La ley de las obras es solamente un camino de condenación, mientras que la ley de la fe es el camino de salvación (Ro. 3:27-28). Si esto está bien establecido en otros pasajes, ¿cómo podría explicarse el juicio de las ovejas y los cabritos?
El principio comprendido en este juicio es el de las obras como una evidencia de salvación, y no como una base de la salvación. Aunque la fe solamente puede salvar, también es cierto que la fe sin obras es muerta, es decir, no es una fe verdadera (Stg. 2:26).
Las obras de las ovejas son especialmente significativas en el contexto de la Gran Tribulación por la que estos pueblos habrán pasado. En este período habrá un antisemitismo mundial y muchos israelitas serán muertos. Bajo tales circunstancias será muy significativo que un gentil proteja a un judío, «a uno de estos mis hermanos más pequeños» (Mt. 25:40).
En realidad, que un gentil proteja a un judío en un tiempo en que los judíos están siendo perseguidos hasta la muerte sería poner en peligro la propia vida y libertad.
La única razón posible para tal bondad bajo tales circunstancias, en un tiempo de gran engaño satánico y odio hacia los judíos, será que el gentil es un creyente en Cristo y las Escrituras reconocen una posición peculiar de Israel como pueblo escogido de Dios.
Consecuentemente, aunque la bondad hacia un judío pudiera no ser especialmente significativa en circunstancias especiales, en este contexto de sufrimiento mundial para Israel la bondad hacia un judío se convierte en una marca inconfundible de salvación verdadera en Cristo. Así, aunque las ovejas no se salvan sobre la base de sus obras, sus obras demuestran que son salvas. Es el principio de ser conocidos por sus frutos.
En este juicio se permite que los gentiles justos entren en el reino. No se les da la tierra prometida, que pertenece solamente a Israel, pero se les permite vivir en la tierra milenial, en un tiempo de bendiciones sin precedentes para gentiles e israelitas.
Por otra parte, los cabritos son echados al fuego eterno. Si esto se refiere a que son echados en el Hades, para ser resucitados después y ser echados en el lago de fuego, o si se refiere a la entrada inmediata en el lago de fuego, no es completamente claro; en cualquier caso, pasan por el castigo eterno y se les niega el privilegio de ser ciudadanos del reino milenial. El juicio de Dios sobre los gentiles es otro recordatorio de que Dios observa nuestras obras y que nuestras obras deben demostrar nuestra fe.
Aun pequeñas acciones como la de dar un vaso de agua al sediento o dar de comer al hambriento no pasan desapercibidos para un Dios amante que está siempre atento al cuidado de su pueblo. Este pasaje es otro recordatorio de que el reconocimiento adecuado de la necesidad humana que nos rodea y la bondad y buena voluntad hacia nuestros congéneres es una de las evidencias más selectas de un corazón transformado que es producto de la fe en Jesucristo. El Dios que no permite que un gorrión caiga a tierra sin su voluntad también está preocupado de todos los problemas pequeños de sus criaturas. Quien tiene el corazón de Cristo tendrá un corazón sensible hacia el pueblo de Dios.
Como resumen, digamos que las Escrituras enseñan claramente que en la segunda venida de Cristo todos los justos serán resucitados y juzgados antes que el reino milenial sea completamente iniciado. Solamente los malvados permanecerán en la tumba, esperando su juicio ante el gran trono blanco al final del milenio.
PREGUNTAS
1. ¿Qué juicios ocurrirán en conexión con la segunda venida de Cristo?
2. ¿Qué resurrecciones habrá en conexión con los juicios en la segunda venida de Cristo?
3. ¿Cuál es la naturaleza de la recompensa dada a los que son juzgados?
4. ¿Cómo explicar que la iglesia y los demás santos reinarán con Cristo?
5. ¿Qué juicio particular se realizará sobre los israelitas vivos en la segunda venida de Cristo?
6. Describir el juicio de las ovejas y los cabritos.
8. Explicar la diferencia entre las obras como evidencia de salvación y las obras como base de salvación.
7. ¿Enseña este juicio la salvación por las obras?
9. ¿Por qué son tan especialmente significativas las obras atribuidas a las ovejas en vista de la Gran Tribulación?
10. ¿Qué aplicaciones prácticas pueden hacerse del hecho de que Dios considere de importancia las pequeñas acciones de bondad?
11. ¿Qué muertos quedan en sus sepulcros después de empezado el milenio?

EL REINO MILENIAL

A. EL CONCEPTO DEL REINO DE DIOS

En las Escrituras, la expresión «reino de Dios» en general se refiere a la esfera del gobierno de Dios en el universo. Puesto que Dios ha sido siempre soberano y omnipotente, hay un sentido en que el reino de Dios es eterno. Nabucodonosor, rey de Babilonia que fuera humillado por Dios, dio testimonio de esto cuando dijo: «Bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?» (Dn. 4:34-35).
Sin embargo, el gobierno universal de Dios fue desafiado en la eternidad pasada por Satanás y los seres angélicos que se unieron a él en su rebelión contra Dios. Aunque Dios demostró su soberanía juzgando a los rebeldes, la entrada del pecado en el mundo introdujo el programa divino para demostrar la soberanía de Dios en la historia humana. Esto comprende el concepto de un reino teocrático, esto es, un reino en que Dios es el gobernador supremo, aun cuando obra por medio de sus criaturas. Cuando Adán fue creado, se le dio dominio sobre toda la tierra (Gn. 1:26, 28). Sin embargo, en desobediencia a Dios, Adán y Eva comieron del fruto prohibido.
En su caída en pecado Adán perdió el derecho de gobierno, y de allí en adelante la soberanía de Dios que había sido entregada al hombre fue delegada en ciertas personas escogidas a quienes Dios entregó el gobierno. Consecuentemente, se ha permitido que algunos hombres reinen a través de la historia. Por ejemplo, Daniel le recordó esto a Belsasar al referirse al hecho de que Dios había castigado a Nabucodonosor «hasta que reconoció que el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que pone sobre él al que le place» (Dn. 5:21).
En el Antiguo Testamento, una demostración importante del gobierno teocrático fue el reino de Israel bajo los reyes Saúl, David y Salomón. Los gobernadores gentiles también pudieron tener una esfera de gobierno político, en el propósito soberano de Dios. Este concepto general de gobierno bajo permisión y dirección divina es mencionado en Romanos 13:1, donde Pablo escribe: «Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.»
En adición a la soberanía de Dios manifestada en los gobiernos políticos y en sus gobernadores, las Escrituras dan testimonio del gobierno espiritual, en el que Dios gobierna los corazones de los hombres. Esto ha sido así desde el comienzo de la raza humana, y el reino espiritual incluye a todos los que se sujetan voluntariamente a Dios, sean hombres o ángeles. Pablo se refería a este concepto espiritual de reino en Romanos 14:17 al decir: «Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.»
En el Evangelio de Mateo se hace una distinción entre el uso de las expresiones «reino de Dios» y «reino de los cielos». Muchos intérpretes consideran estas expresiones como sinónimas, puesto que Mateo frecuentemente usa la expresión «reino de los cielos» en versículos similares a los que en otros evangelios se usa «reino de Dios». Aunque las expresiones mismas son muy similares, el uso parece indicar que «reino de los cielos» es una expresión más amplia que «reino de Dios», e incluye la esfera de la profesión de fe, como en la parábola del trigo y la cizaña, donde el reino de los cielos aparentemente incluye la cizaña, y en la parábola de la red, donde el reino de los cielos parece incluir peces buenos y malos (cf. Mt. 13:24-30, 36-43, 47-50).
Por otra parte, el reino de Dios no se considera como una esfera de profesión, sino una esfera de verdadera situación espiritual, como se ilustra en Juan 3:5, donde Cristo dice a Nicodemo: «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.» Sin embargo, la mayoría de los expositores prefieren el punto de vista de que no hay una diferencia esencial entre los dos reinos.
No obstante, hay una distinción más importante que radica en el contraste entre el reino en la era actual y el reino en el milenio. El reino en la era actual es un misterio, esto es, sus características principales son revelaciones que no fueron dadas en el Antiguo Testamento (cf. Mt. 13); pero el reino en su forma milenial será cumplido después de la segunda venida de Cristo y no es un misterio.
Esto también comprende la distinción entre reino invisible “el gobierno de Dios en los corazones de los creyentes en la era presente” y el reino visible y glorioso de Dios que todos veremos en la tierra después de su segunda venida. Esta distinción es completamente importante y esencial para distinguir entre la era actual como esfera de gobierno divino y el que existirá en el reino milenial.
Existen tres interpretaciones importantes en relación al concepto de reino milenial. El punto de vista premilenial interpreta las Escrituras diciendo que la segunda venida de Cristo será primero, y luego vendrá un reinado de Cristo de mil años sobre la tierra antes de que el estado eterno de un nuevo cielo y una nueva tierra sea establecido. Se llama premilenial, porque pone la venida de Cristo antes del reino milenial.
El segundo punto de vista es el amilenialismo, que niega que haya un reino milenial literal sobre la tierra. Generalmente hablando, este punto de vista sostiene que Cristo vendrá en su segunda venida e inmediatamente dará paso a los nuevos cielos y a la nueva tierra sin que haya un reinado de mil años. Este punto de vista interpreta muchos- pasajes del Antiguo y el Nuevo Testamentos que se refieren al reino milenial como predicciones que se están cumpliendo en forma no literal, ya sea en la experiencia actual de la iglesia sobre la tierra o la experiencia de la iglesia en el cielo.
Un tercer punto de vista es el postmilenialismo. Esta interpretación cree que en la edad actual se verá el triunfo del evangelio en el mundo y así se introducirá una edad de oro cuando hasta cierto punto se cumplirán la justicia y la paz profetizadas para el reino milenial. Es llamado postmilenialismo porque considera que la segunda venida de Cristo será el clímax de la edad de oro, y pondrá fin al milenio. El postmilenialismo conservador representa un reinado supremo de Cristo sobre los corazones de los hombres por un período literal de mil años. El postmilenialismo más liberal es similar a los puntos de vista de la evolución y considera un avance gradual en el progreso del mundo que culmina en una edad dorada. Debido a todas las tendencias de la historia del siglo xx, ha habido poca base para creer que la causa de Dios será prosperada en el mundo por medios humanos, y la mayoría de los intérpretes de la actualidad son amilenialistas o premilenialistas.
Aunque se han presentado muchos argumentos en pro y en contra del concepto de un milenio literal, la solución está determinada por el punto hasta el cual las profecías de las Escrituras se interpretan literalmente. En esta discusión se supondrá que la profecía debe ser interpretada literalmente en el mismo sentido que cualquier otro tema de la revelación divina. Consecuentemente, muchas predicciones del Antiguo Testamento, así como el capítulo clásico de Apocalipsis 20 en el Nuevo Testamento, se interpretan literalmente como que quieren decir lo que dicen: que habrá un reinado literal de Cristo sobre la tierra después de su segunda venida y antes que sean creados los nuevos cielos y la nueva tierra. El libro de Walvoord The Millennial Kingdom (El reino milenial) presenta argumentos detallados acerca de los diversos puntos de vista sobre el milenio, y es una discusión detallada de esta cuestión.

B. EL REINO MILENIAL, UN REINADO DE DIOS SOBRE LA TIERRA

En contraste con el punto de vista amilenial, que considera el reino de Dios primariamente como un reinado espiritual en los corazones de los hombres, muchos pasajes apoyan la conclusión de que el reino es un reino literal sobre la tierra, en el cual Cristo será realmente el gobernador político supremo y el líder espiritual y objeto de culto. Este concepto se presenta en forma amplia en el Antiguo Testamento y en el Nuevo.
En el Salmo 2, donde se anuncia la rebelión de la nación contra Dios, se le da la siguiente orden al Hijo de Dios: «Pideme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra» (v. 8). Este no es un gobierno espiritual, sino
Un gobierno político real, como se ve en el versículo siguiente: «Los quebrantarás con vara de hierro, como vasija de alfarero los desmenuzarás» (v. 9). Evidentemente esto no puede referirse a la iglesia o a un reinado espiritual en el cielo, sino más bien representa a un monarca absoluto que abatirá a los inicuos y los pondrá bajo sujeción.
Otro pasaje importante que enfatiza el carácter terrenal del reino es Isaías 11, donde Jesús, como descendiente de David, es presentado como que trae un justo juicio sobre la tierra y castiga a los impíos. Isaías 11:4 afirma: «Juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la espada de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.» En este pasaje se menciona frecuentemente la tierra (como en Is. 11:9), y se describen los tratos de Dios con las naciones a fin de recoger a Israel de entre todas las naciones.
Una cantidad casi innumerable de otros versículos afirman o implican que el reino será sobre la tierra (cf. Is. 42:4; Jer. 23:3-6; Dn. 2:35-45; Zac. 14:1-9). La descripción en estos pasajes del reinado de Cristo sobre la tierra en el reino milenial evidentemente no describe la edad presente ni describe el cielo. Cualquier cumplimiento razonable requeriría de un reinado literal sobre la tierra a continuación de la segunda venida de Cristo.

C. CRISTO COMO REY DE REYES EN EL MILENIO

Muchos pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamentos combinan su testimonio de que Cristo será gobernador supremo sobre la tierra. Cristo, como hijo de David, se sentará sobre el trono de David (2 S. 7:16; Sal. 89:20- 37; Is. 11; Jer. 33: 19-21).
Cuando Cristo nació, vino como rey, según fuera anunciado por el ángel Gabriel a María (Lc. 1:32-33). Como Rey fue rechazado (Mr. 15:12, 13; Lc. 19:14). Cuando fue crucificado murió como Rey de los judíos (Mt. 27:37). En su segunda venida es descrito como «REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES» (Ap. 19:16). Literalmente centenares de versículos en el Antiguo Testamento declaran o implican, por lo menos, que Cristo reinará sobre la tierra. Algunos de los textos más importantes son especialmente claros (Is. 2:1-4; 9:6-7; 11:1-10; 16:5; 24:23; 32:1; 40:1-11; 42:1-4; 52:7-15; 55:4; Dn. 2:44; 7:27; Mi. 4:1-8; 5:2-5; Zac. 9:9; 14:16-17).
Una de las características del reino milenial es que David será resucitado y reinará como príncipe bajo el mando de Cristo (Jer. 30:9; 33:15-17; Ez. 34:23-24; 37:24-25; Os. 3:5). Ciertamente esta situación no se ve en la iglesia presente y exige que ocurran la venida de Cristo y la resurrección de los santos del Antiguo Testamento antes que pueda cumplir-se la profecía.

D. CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES DEL GOBIERNO DEL MILENIO

Como lo dejan ver los pasajes que hablan acerca del reino futuro, hay por lo menos tres aspectos importantes en el gobierno de Cristo durante su reinado milenial.
1. Muchos pasajes testifican que el gobierno de Cristo será sobre toda la tierra, más allá de los límites de cualquier otro reino terrenal anterior y del reino de David mismo. Al establecer el gobierno mundial, Dios cumplió su propósito de que el hombre debía gobernar sobre la tierra. Aunque Adán fue descalificado, Cristo, como el segundo Adán, puede cumplir esta meta como se menciona en Salmo 2:6-9. Según Daniel 7:14, al Hijo del Hombre «le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará y su reino uno que no será destruido». El mismo pensamiento se menciona en Daniel 2:44; 4:34; 7:27. La universalidad del gobierno de Cristo sobre la tierra también se menciona en Salmo 72:8; Miqueas 4:1-2; Zacarías 9:10.
2. El gobierno de Cristo será de autoridad y poder absolutos. Cristo regirá «con vara de hierro» (Sal. 2:9; Ap. 19:15). Todos los que se oponen serán castigados con la destrucción (Sal. 2:9; 72:9-11; Is. 11:4). Un gobierno tan absoluto no es la característica del gobierno de Cristo sobre su iglesia o sobre el mundo en la actual dispensación y sólo podría cumplirse si Cristo tiene un reinado literal sobre la tierra después de su segunda venida.
3. El gobierno de Cristo en el milenio será de justicia y paz. Esto se desprende de pasajes clásicos como Isaías 11 y Salmo 72. Estas características poco usuales del reino sólo son posibles gracias a los juicios introductorios de Israel y los gentiles (discutidos en el capítulo anterior) y por el hecho de que Satanás está encadenado y ha sido dejado fuera de acción. La única fuente de mal en el mundo será la naturaleza pecaminosa de los hombres que están todavía en su carne humana.
La separación del trigo de la cizaña (Mt. 13: 24-30) y la separación de los peces buenos de los malos (Mt. 13: 47-50) son preparativos necesarios para el reinado de Cristo. El milenio comenzará con todos los adultos convertidos como verdaderos creyentes en Cristo. Los hijos que nazcan durante el milenio serán sujetos al reinado justo de Cristo y serán castigados hasta el punto de la muerte física si se rebelan contra su Rey (Is. 65:17-20; Zac. 14:16-19). El pecado abierto será castigado y nadie podrá rebelarse contra el Rey en el reino milenial.

E. EL LUGAR ESPECIAL DE ISRAEL EN EL REINO MILENIAL

Durante el período del reino milenial Israel gozará de un lugar de privilegio y de bendición especial. En contraste con la edad actual de la iglesia, en que judíos y gentiles están en un mismo plano y tienen los mismos privilegios, el pueblo de Israel en el milenio heredará la tierra prometida y será objeto del favor especial de Dios.
Será el tiempo de la reunión de Israel, su restablecimiento como nación y la renovación del reino davídico. Al fin Israel poseerá la tierra permanentemente y en forma completa.
Muchos pasajes tratan de este asunto. En el milenio los israelitas serán reunidos y restaurados a su antigua tierra (Jer. 30:3; 31:8-9; Ez. 39:25-29; Am. 9:11-15).
Habiendo sido conducidos de regreso a su tierra, Israel estará formado por los súbditos del reino davídico revivido (Is. 9:6-7; 33:17, 22; 44:6; Jer. 23:5; Dn. 4:3; 7:14, 22, 27; Mi. 4:2-3, 7). Los reinos divididos de Israel y Judá volverán a unirse nuevamente (Jer. 3:18; 33:14; Ez. 20:40; 37:15-22; 39:25; Os. 1:11). Israel, como la esposa de Jehová (Is. 54; 62:2-5; Os. 2:14-23), estará en una posición de privilegio sobre los creyentes gentiles (Is. 14:1-2; 49:22, 23; 60:14-17; 61:6-7). Muchos pasajes también hablan del hecho de que Israel revivirá espiritualmente (Is. 2:3; 44:22-24; 45:17; Jer. 23:3-6; 50:20; Ez. 36:25-26; Zac. 13:9; Mal. 3:2-3). Muchos otros pasajes dan información adicional acerca del estado bienaventurado de Israel, su avivamiento espiritual y su goce de la comunión con su Dios.
Aunque los gentiles no tendrán título en la tierra prometida, también tendrán bendiciones abundantes, como se puede deducir de varios pasajes del Antiguo Testamento (Is. 2:2-4; 19:24-25; 49:6, 22; 60:1-3; 62:2; 66:18- 19; Jer. 3:17; 16:19).
La gloria del reino para Israel y para los gentiles sobrepasará en mucho cualquier cosa que el mundo haya experimentado antes.

F. BENDICIONES ESPIRITUALES EN EL MILENIO

Aunque el milenio se describe correctamente como el gobierno político de Cristo sobre la tierra, las características del reino proveerán un contexto para una vida espiritual abundante en tal grado que ninguna dispensación anterior había podido lograrlo. Por cierto, esto se debe al hecho de que Satanás está encadenado, el pecado es juzgado de inmediato y se logra el conocimiento universal del Señor.
Según Isaías 11:9: «La tierra será llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mar.»
Se dan muchas promesas de bendiciones espirituales interiores que provienen del nuevo pacto. Jeremías 31:33, 34 declara: «Este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.» Será un período de justicia (Sal. 72:7; Is. 2:4). Las condiciones espirituales también harán posible un gozo y una bendición no acostumbrados para el pueblo de Dios (Is. 12:3, 4; 61:3, 7).
Aunque no hay evidencias de que el Espíritu de Dios vaya a bautizar creyentes en una nueva unidad espiritual como ocurre en la iglesia actual, habrá, sin embargo, el poder y presencia interior en los creyentes durante el milenio (Is. 32:15; 44:3; Ez. 39:29; Ji. 2:28-29). Debido a la situación especial, indudablemente habrá una mayor bendición espiritual en todo el mundo durante el milenio que en cualquier otra dispensación anterior.
Como un centro para la adoración, se describe un templo milenial en Ezequiel 40-46. En este templo se ofrecen sacrificios que difieren algo de los sacrificios mosaicos. Los intérpretes han diferido en cuanto a si deben ser tomados literalmente o deben recibir otro tipo de explicación. No hay razones sólidas para no aceptar el templo y el sistema sacrificial como una profecía literal.
Aunque la muerte de Cristo ha puesto fin a la ley mosaica y al sistema de sacrificios, los mencionados por Ezequiel parecen tener un carácter conmemorativo, mirando hacia atrás, hacia la cruz, así como los sacrificios del Antiguo Testamento miraban hacia adelante al sacrificio de la cruz.
En el milenio, con su extraordinaria bendición espiritual, lo terrible del pecado y la necesidad del sacrificio de Cristo serán más difíciles de comprender que en las dispensaciones anteriores. En consecuencia, parece que el sistema de sacrificios se introduce como un recordatorio de la necesidad que hubo del sacrificio de Cristo, único que puede quitar el pecado. Si los sacrificios del Antiguo Testamento eran un anuncio adecuado de la muerte de Cristo, un medio similar podría emplearse en el milenio como un modo de conmemorarlo.
En todo caso, hay claras evidencias de que el milenio será un tiempo de bendiciones espirituales mayores que lo acostumbrado, período en que la tierra estará caracterizada por la justicia, el gozo y la paz.
La abundancia de las bendiciones espirituales traerá importantes progresos sociales y económicos que superarán a todo lo conocido en dispensaciones previas. El hecho de que todos tendrán justicia y que los mansos serán protegidos asegurará la equidad en asuntos económicos y sociales. Probablemente la mayoría de las personas conocerán al Señor. La tierra misma se verá liberada de la maldición que hay sobre su productividad (Is. 35:1-2), y habrá lluvias abundantes (Is. 30:23; 35:7). En general, habrá prosperidad, salud y bendiciones físicas y espirituales como nunca antes el mundo había conocido.
La situación milenial también incluirá importantes cambios en la tierra, algunos de ellos producidos por las grandes catástrofes de la Gran Tribulación y otros relacionados con la segunda venida de Cristo. Donde ahora está el Monte de los Olivos en Jerusalén, se extenderá un gran valle de este a oeste (Zac. 14:4). Otro rasgo especial del período es que Jerusalén será exaltada por sobre el territorio que la rodea (Zac. 14:10). Como un todo, la tierra prometida será una vez más el jardín del mundo, el centro del reino de Dios en la tierra y el lugar de bendiciones especiales. En muchos respectos, el reino milenial será una edad de oro, el climax de la historia de la tierra y el cumplimiento del propósito de Dios de establecer a su Hijo como el supremo gobernador del universo.
PREGUNTAS
1. En general, ¿cuál es el significado del reino de Dios?
2. ¿En qué sentido es el reino de Dios eterno y universal?
3. ¿En qué forma la entrada del pecado sirvió para introducir el concepto de reino teocrático?
4. ¿En qué sentido la caída de Adán dio como resultado el que Dios entregara a ciertos hombres el derecho de reinar?
5. ¿En qué sentido fue el reino de Israel una demostración especial del principio teocrático?
6. ¿En qué sentido es el reino de Dios en el corazón diferente de su reino teocrático?
7. ¿Qué distinciones han hecho algunos entre las expresiones «reino de los cielos» y «reino de Dios»?
8. ¿Qué distinciones importantes debieran hacerse entre la forma presente del reino y la forma futura del reino en el milenio?
9. ¿Qué se quiere decir por interpretación premilenial de las Escrituras?
10. ¿Qué se quiere decir por interpretación amilenial de las Escrituras?
11. ¿Qué se quiere decir por interpretación postmilenial de las Escrituras?
12. ¿Cuál es el principio de interpretación comprometido en estos diversos puntos de vista?
13. ¿Cuál es la contribución del Salmo 2 a la idea de un reino literal sobre la tierra?
14. ¿Qué se revela en Isaías 11 acerca del reino terrenal?
15. ¿Por qué es irrazonable hacer que la palabra «tierra» represente al cielo en estos pasajes?
16. ¿Qué revela el Antiguo Testamento acerca de Cristo como el supremo gobernador sobre la tierra como Hijo de David?
17. ¿Qué pasaje apoya el concepto de que David será resucitado y gobernará como príncipe bajo el mandato de Cristo en el reino milenial, y por qué exige esto un reino futuro sobre la tierra?
18. Comprobar por las Escrituras que Cristo reinará sobre toda la tierra, sobrepasando en mucho los límites del reino davídico del Antiguo Testamento.
19. ¿Qué evidencia se puede presentar para demostrar que el gobierno de Cristo será de poder y autoridad absolutos?
20. ¿Qué evidencia se encuentra en las Escrituras de que el reino sobre la tierra será de justicia y paz?
21. ¿En qué forma preparan el camino para un reinado justo los juicios sobre Israel, los gentiles y Satanás que se realizan al principio del milenio?
22. ¿Qué lugar especial se da a Israel en el reino milenial, y cuáles serán las características de las bendiciones conferidas?
23. ¿Qué bendiciones especiales serán dadas a los gentiles en el reino milenial?
24. ¿Qué evidencia hay de bendiciones espirituales poco usuales para todos en el reino milenial?
25. ¿Qué ministerio del Espíritu se hallará en el milenio?
26. ¿Qué se enseña acerca de un templo milenial y un sistema de sacrificios en el milenio?
27. En vista del hecho de que Cristo murió en la cruz, ¿cómo pueden explicarse esos sacrificios?
28. ¿Qué avances sociales y económicos de importancia se verán en el milenio?
29. ¿En qué sentido cambiará la productividad de la tierra en el milenio?
30. ¿Qué cambios topográficos de importancia ocurrirán en la tierra en el milenio?
31. Hacer un resumen de las bendiciones extraordinarias que caracterizarán el reino milenial.

EL JUICIO DE SATANÁS Y LOS ÁNGELES CAÍDOS

A. EL JUICIO DE SATANÁS EN LA CRUZ

El conflicto entre Dios y Satanás comenzó con la caída de Satanás de su estado original de santidad mucho antes que Adán y Eva fueran creados (véase capítulo 22).
A través de la historia del hombre, cayeron sobre Satanás varios juicios, incluyendo el juicio del Huerto de Edén que fue infligido a la serpiente y el pronunciamiento de Génesis 3:15 que anunciaba la caída definitiva de Satanás. Allí Satanás fue informado de que la simiente de la mujer «te herirá en la cabeza y tú le herirás el calcañal».
Esto se refería al conflicto entre Satanás y Dios que trajo como resultado la crucifixión de Cristo. Aunque Cristo murió en la cruz, fue levantado de entre los muertos, y a esto se refiere el «tú le herirás el calcañal». Por contraste, Satanás sufrió una herida mortal que le significará su derrota total, expresada en la frase «te herirá en la cabeza». Cristo, en su muerte, logró una victoria duradera sobre Satanás.
En Juan 16:11 se hace referencia a esta misma verdad, donde Cristo señala que el Espíritu Santo, cuando venga, convencerá al mundo «de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado». El juicio de Satanás fue pronunciado en la cruz, y Satanás fue declarado culpable de rebelión contra Dios, lo que hizo necesario el sacrificio de Cristo con el fin de salvar a los hombres caídos.
Un incidente anterior en la vida de Cristo también anunció la victoria de Cristo sobre Satanás. Cuando regresaron los setenta que había enviado a predicar, ellos dijeron en Lucas 10:17: «Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.» Cristo les respondió: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo» (10:18). Este era un anuncio profético de la derrota final de Satanás.

B. SATANÁS, EXPULSADO DEL CIELO

En el comienzo de la Gran Tribulación, cuarenta y dos meses antes de la segunda venida de Cristo, según Apocalipsis 12:7-9, ocurre una guerra en el cielo entre Miguel, el jefe de los santos ángeles, y Satanás, descrito como el dragón, y sus ángeles (llamados ángeles caídos). Satanás y los ángeles caídos son derrotados, y «fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él» (Ap. 12:9).
Como se dice en Apocalipsis 12:10, Satanás ha estado incesantemente ocupado en acusar a los hermanos, y «los acusaba delante de nuestro Dios día y noche». La obra acusadora de Satanás se presenta por primera vez en las Escrituras en el libro de Job, y llega a su fin con el anuncio del juicio definitivo que habrá en su contra. A partir de este punto en el programa profético, aproximadamente cuarenta y dos meses antes de la segunda venida de Cristo (cf. Ap. 12:6), Satanás y los ángeles impíos quedan por fin excluidos del cielo. La derrota de Satanás, que comenzó cuando fue incapaz de tentar exitosamente a Cristo, hecha evidente por la expulsión de demonios realizada por Cristo y sus seguidores y asegurada por la muerte de Cristo en la cruz, ahora se acerca rápidamente a su clímax. Satanás, ya juzgado y declarado culpable, ahora está a punto de ver ejecutado el juicio en su contra.

C. SATANAS, ATADO Y ECHADO EN EL ABISMO

En la segunda venida de Cristo se ejecuta el juicio condenatorio no sólo sobre un mundo blasfemo y sus gobernadores, sino también sobre Satanás y los ángeles caídos.
En Apocalipsis 20:1-3 Juan escribe: «Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.»
En esta gráfica visión se registra un nuevo avance en el juicio de Satanás. Juan no solamente ve a Satanás atado y arrojado en el abismo siendo confinado allí, sino que se da también la razón de esta acción. El propósito es que Satanás sea incapaz de engañar a las naciones hasta que se hayan cumplido mil años y haya llegado a su término el reino milenial. Aunque esta verdad se le da a Juan en una visión, la interpretación es clara. Satanás es incapacitado para que no engañe más al mundo como lo hizo desde que Adán y Eva fueron creados.
La presentación vívida de Satanás atado durante mil años “lo que dura el reinado de Cristo” es otra evidencia importante de que el reino milenial todavía es futuro y que no debe ser identificado con ningún reinado presente de Dios. En las Escrituras es muy obvio que Satanás ahora no está atado, como se vio en el estudio previo de Satanás (véase el capítulo 23). Cualquier cumplimiento literal de Apocalipsis 19 – 20 exige que ocurra primero la venida de Cristo e inmediatamente después sea atado Satanás. En Apocalipsis 20 se menciona seis veces el período de mil años, señalando los acontecimientos que la preceden y los que la suceden. El encadenamiento de Satanás ocurre, muy claramente, antes del comienzo de los mil años.
Aunque nada se dice en este pasaje acerca de los ángeles caídos, se puede suponer que en este punto también son confinados, así como también fueron expulsados del cielo junto con Satanás cuarenta y dos meses antes. En ningún pasaje milenial se habla de actividad satánica hasta el mismo fin, cuando Satanás es desatado por un poco de tiempo.

D. EL JUICIO FINAL DE SATANÁS

Apocalipsis 20:7 dice: «Cuando mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión.» El versículo siguiente declara que «saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar». Conducidos por Satanás, muestran ahora su verdadero color una multitud de personas que habían profesado sólo exteriormente seguir a Cristo. Estos son hijos nacidos en el milenio, forzados por las circunstancias a profesar fe en Cristo, pero realmente jamás habían tenido el nuevo nacimiento. Ahora, en abierta rebelión, «rodean el campamento de los santos y la ciudad amada», Jerusalén. Su suerte es un juicio inmediato y, según Apocalipsis 20:9, «de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió».
Según el versículo 10, inmediatamente después, «el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos». Esta es la condenación final de Satanás, porque su destino es el fuego eterno preparado por Dios para el diablo y sus ángeles (Mt. 25:41).
Los ángeles caídos también son juzgados, porque siguieron la rebelión original de Satanás contra Dios (Is. 14:12- 17; Ez. 28:12-19). Según 2 Pedro 2:4, «Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio». El infierno aquí se refiere al Tártaro, lugar de castigo eterno, y no al Hades, donde van los muertos impíos antes de ser, arrojados en el lago de fuego (Ap. 20:13, 14).
El juicio de los ángeles también se menciona en Judas 6, donde se hace la siguiente revelación: «Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día.» Cuando esta afirmación se pone al lado de otros pasajes que se refieren a la caída y el juicio de Satanás y los ángeles impíos, se ve claramente que aunque Satanás y algunos de los ángeles tienen una cierta medida de libertad y debido a ello conduce a una guerra incesante contra los santos ángeles y el pueblo de Dios sobre la tierra hay ángeles que están encadenados y no tienen libertad. Sin embargo, todos están destinados para el juicio del gran día, refiriéndose al juicio de Satanás y todos los ángeles caídos que ocurrirá al final del reino milenial.
Aunque en la providencia de Dios Satanás y los ángeles caídos han ejercido gran poder e influencia en el mundo y se han opuesto incesantemente a Dios, su derrota final es cierta y el juicio eterno la seguirá. Sin embargo, los cristianos afligidos por Satanás, como Job en el Antiguo Testamento, pueden descansar en el hecho de que su victoria final está asegurada y que los enemigos de Dios serán juzgados a su debido tiempo. El hecho de que la bestia y el falso profeta hayan sido echados en el lago de fuego al iniciarse el milenio y aún estén allí cuando éste termina, demuestra que el castigo es sin fin. Las Escrituras enseñan claramente que hay sólo dos resultados finales en los juicios, uno la eterna bienaventuranza del cielo y el otro el tormento sin fin en el lago de fuego.
PREGUNTAS
1. ¿Qué predicción de la derrota final de Satanás se dio en Edén?
2. ¿Qué indicación hizo Cristo acerca de la derrota final de Satanás en Lucas 10:18 y Juan 16:11?
3. Describir la guerra que ocurre en el cielo entre Miguel y Satanás, y su resultado.
4. ¿Qué ha estado haciendo Satanás en el cielo a través de la historia del hombre?
5. Describir la caída de Satanás al comienzo del milenio.
6. ¿Cuán literalmente debemos tomar el encadenamiento de Satanás, y cómo afecta al reino milenial?
7. ¿Cuál es el resultado de haber desatado a Satanás al final del milenio?
8. Describir a los que se unen a Satanás en contra de Cristo al final del milenio.
9. ¿Cuál es el resultado de la rebelión?
10. Describir el juicio final de Satanás y el de los ángeles caídos.
11. ¿Cómo pueden estar seguros de la victoria final los cristianos en medio de los conflictos espirituales?

EL JUICIO DEL GRAN TRONO BLANCO

A. EL ÚLTIMO JUICIO DEL GRAN TRONO BLANCO
Como el clímax final de la historia humana al final del reino milenial, las Escrituras registran el gran juicio del gran trono blanco (Ap. 20:11-15). En contraste con los juicios previos de los justos, y los diversos juicios de Dios sobre israelitas y gentiles que viven en el mundo, éste es el juicio final; en el contexto se puede ver que se refiere solamente al juicio de los impíos.

B. LA DESTRUCCION DE LOS CIELOS Y LA TIERRA

Antes del juicio del gran trono blanco sé declara en Apocalipsis 20:11: «huyeron el cielo y la tierra; y ningún lugar se encontró para ellos». Cumplida la carrera de la historia humana, se destruye la antigua creación, como se expresa en Apocalipsis 21:1: «el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más». 2 Pedro 3:10-12 se refiere a este acontecimiento y describe la dramática destrucción con estas palabras: «Los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas» (y. 10). En el versículo siguiente declara: «todas estas cosas han de ser deshechas» (v. 11); y en el versículo 12 estos conceptos se combinan cuando dice: «los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán». Debido a la destrucción de la tierra y el cielo actuales, parece que el juicio del gran trono blanco se realiza en el espacio.

C. LA RESURRECCION DE LOS IMPIOS MUERTOS

Según Apocalipsis 20:12, Juan vio «los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios». Apocalipsis 20:13 agrega: «Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos.» Todos los impíos muertos aquí han sido resucitados y están de pie delante de Dios para ser juzgados. De Juan 5:27 se desprende que el juez será el Señor Jesucristo mismo, porque se afirma que el Padre «le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre».

D. SE ABRE EL LIBRO DE LAS OBRAS HUMANAS

Apocalipsis 20:12 declara: «dos libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras». El versículo siguiente repite este hecho condenador: «según sus obras». Aquí se expresa el resultado del rechazo de la gracia en términos absolutos. No hay perdón aparte de Cristo (Hch. 4:12), y los que rechazan la gracia inevitablemente deben ser juzgados por sus pecados.
Después de consultar sus obras se examina el libro de la vida en busca de sus nombres. Ya sea, como algunos creen, que el libro de la vida es sencillamente el registro de todos los que tienen vida eterna, o como otros sostienen, que es la lista de todos los que han vivido y de ella se han eliminado los nombres de los inconversos, el resultado será el mismo. Si sus nombres no aparecen en el libro de la vida, es que no han recibido vida eterna. Se declara que están condenados, y en Apocalipsis 20:14-15 está escrito: «Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.»
Algunos de los condenados pueden haber sido relativamente buenos en comparación con otros que eran comparativamente malos, pero la falta de vida eterna .es el hecho condenatorio. Todos los que no tienen vida eterna son juzgados sobre la base de sus obras y del rechazo de Cristo, y son echados al lago de fuego. La tragedia es que, según las Escrituras, Cristo murió por ellos y por los que son salvos.
Según 2 Corintios 5:19, «Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados». En 1 Juan 2:2 se declara que Cristo es la «propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo». Los que han sido lanzados al castigo eterno pudieran haber sido salvos si se hubieran vuelto a Cristo. Su estado de perdición no se debe a la falta de amor de Dios ni a la falta de disponibilidad de la gracia de Dios, sino al hecho de que no han querido creer. Los que nunca han tenido una oportunidad de oír el evangelio se condenan por el rechazo del testimonio de Dios en el mundo natural (Ro. 1:18-20). También rechazaron la luz que tenían y son justamente condenados por su incredulidad. El juicio del gran trono blanco es el triste final de todos los que no tienen a Cristo como su Salvador y Señor.
PREGUNTAS
1. ¿Qué diferencia importante se puede ver entre el juicio del gran trono blanco y los juicios anteriores?
2. ¿Dónde se celebra el juicio del gran trono blanco, y cómo contrasta esto con los juicios anteriores?
3. Describir la destrucción de la tierra actual.
4. ¿Qué revela la Escritura acerca de la resurrección de los impíos muertos?
5. ¿Cuál es la base del juicio de los impíos muertos?
6. ¿Cuál es la tragedia del juicio de los impíos muertos?
7. ¿En qué sentido constituye un incentivo para ganar almas la revelación del fin de los perdidos?

EL CIELO NUEVO Y LA TIERRA NUEVA

A. EL CIELO NUEVO Y LA TIERRA NUEVA

Después del juicio del gran trono blanco y de la destrucción del primer cielo y la primera tierra, Juan escribe en Apocalipsis 21:1: «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.» El cielo nuevo no se describe, y todo lo que se dice acerca de la nueva tierra es: «el mar no existía ya más» (Ap. 21:1). El extraño silencio de las Escrituras sobre la apariencia de la tierra nueva y del cielo nuevo no se explica en ninguna parte. En cambio nuestra atención es dirigida hacia la ciudad santa, la nueva Jerusalén.

B. LA DESCRIPCION GENERAL DE LA NUEVA JERUSALEN

Juan escribió su visión en estas palabras: «Yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido» (Ap. 21: 2). El problema inmediato que enfrentan todos los intérpretes es el significado de lo que Juan vio. Si uno acepta la declaración tal como la expresa, Juan vio una ciudad santa llamada nueva Jerusalén, en contraste con la vieja Jerusalén terrenal que había sido destruida cuando la tierra fue arrasada. Se dice que la ciudad desciende del «cielo, de Dios». Es significativo que no se diga que la ciudad fue creada, y aparentemente existía durante el período previo del reino milenial, posiblemente como una ciudad satélite sobre la tierra; como tal, pudiera haber sido el hogar milenial de los santos resucitados y arrebatados. Por la descripción de la tierra milenial se ve claramente que no había sobre la tierra ninguna ciudad como la nueva Jerusalén durante el milenio. Algunos creen que Cristo se refería a la nueva Jerusalén cuando dijo en Juan 14:2: «voy, pues, a preparar lugar para vosotros».
Aquí en Apocalipsis se ve a la nueva Jerusalén descendiendo del cielo y ciertamente con el destino de posarse sobre la nueva tierra. Juan, además, describe la ciudad como «una esposa ataviada para su marido». Sin embargo, como lo muestran revelaciones posteriores, la nueva Jerusalén incluye santos de todas las dispensaciones, y es, por lo tanto, preferible considerar ésta como una frase descriptiva y no como una referencia típica. La nueva Jerusalén es hermosa, como la novia ataviada para su marido es hermosa. Consecuentemente, aunque la ciudad es literal, su hermosura es la de una novia.
Aun cuando comparativamente pocos pasajes de la Biblia tratan el tema del nuevo cielo y la nueva tierra, no es en Apocalipsis donde esta verdad aparece por primera vez. En Isaías 65:17 Dios anunció: «Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.» Este versículo ocurre en el contexto de la tierra milenial y algunos piensan que se está refiriendo a una Jerusalén renovada que habrá durante el milenio. Sin embargo, sería preferible considerarla como una referencia a la nueva Jerusalén que estará en la tierra nueva que se ve en el trasfondo, mientras la Jerusalén renovada en el milenio se ve en el primer plano, como en Isaías 65:18.
Otra referencia se encuentra en Isaías 66:22, donde afirma: «Porque como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra simiente y vuestro nombre.» Mientras la Jerusalén terrenal será destruida al final del milenio, la nueva Jerusalén permanecerá para siempre así como la simiente de Israel permanecerá para siempre.
En 2 Pedro 3:13 se hace otra predicción de nuevos cielos y nueva tierra, caracterizados como lugares donde morará la justicia. En consecuencia, se puede concluir que a través de las Escrituras se consideran el cielo nuevo y la tierra nueva como la meta final de la historia y como el lugar final de reposo de los santos.
Habiendo introducido el nuevo cielo y la tierra nueva y la nueva Jerusalén, Juan procede a describir sus características principales en Apocalipsis 21:3-8. Allí Dios habitará con los hombres y será su Dios. El llanto, la muerte y el dolor serán abolidos, como Juan afirma, «porque las primeras cosas pasaron» (y. 4). Esto es confirmado en el versículo 5 por la afirmación: «He aquí yo hago nuevas todas las cosas.»
En la nueva Jerusalén, Cristo, como el Alfa y la Omega, promete: «Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo» (vv. 6-7). Por contraste, los inconversos descritos por sus obras y por la falta de fe «tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda» (y. 8). En contraste con la primera muerte, que es física y espiritual, la muerte segunda es separación eterna de Dios. Juan es invitado a mirar a «la desposada, la esposa del Cordero» y lo llevan «en el Espíritu a un monte grande y alto» (Ap. 21:9-10). Aquí Juan ve la nueva Jerusalén descendiendo del cielo, de Dios.
En la descripción que sigue en Apocalipsis 21 se declara que la nueva Jerusalén tiene «la gloria de Dios»; la ciudad es brillante con un «fulgor semejante al de una piedra preciosísima como piedra de jaspe, diáfana como el cristal» (y. 11). Aunque el jaspe suele ser el nombre de piedras de diversos colores, y son opacos, la piedra con la que se compara es preciosa y clara como el cristal. Debe de haber dado una impresión de increíble belleza y brillantez.
Los versículos que siguen describen la ciudad misma como que está rodeada por un muro de unos 70 metros de alto, con doce puertas en el muro guardadas por doce ángeles. En las puertas están los nombres de las doce tribus de Israel. La ciudad es de forma cuadrada y mira hacia el norte, el sur, el este y el oeste, indicando aparentemente que en la nueva tierra hay puntos cardinales como en la tierra actual.
El muro está sobre doce cimientos que, según el versículo 14, llevan los nombres de los doce apóstoles.
La ciudad es medida y se ve que tiene 12.000 estadios, o aproximadamente 2.400 kilómetros por lado, con una altura igual. Esto ha hecho surgir la pregunta acerca de la forma de la ciudad, si es un cubo o una pirámide. Probablemente sea mejor considerarla una pirámide, puesto que esto explica cómo podría el río fluir por sus costados, según se presenta en Apocalipsis 22:1, 2.
En general, todos los materiales de la ciudad son diáfanos y permiten el paso de la luz sin impedimentos. Aun el oro es como el vidrio limpio (21:18). Los cimientos del muro llevan los nombres de los doce apóstoles, y representan la iglesia, y están adornados con doce piedras preciosas que dan todos los colores del arco iris, y a la luz brillante de la ciudad proveen una visión hermosamente sobrecogedora (vv.19, 20).
Las puertas de la ciudad son de una sola perla grande, y la calle de la ciudad es de oro puro y cristalino (y. 21). La ciudad no tiene templo porque Dios está en ella (y. 22), y no tiene necesidad de la luz del sol, de la luna o de las estrellas, porque la gloria de Dios y del Cordero proveen la luz (v 23). Los salvados entre los gentiles (las naciones) caminan en la luz de la ciudad y entran libremente por sus puertas, que no se cierran porque allí no hay noche (y. 25).
Según esta descripción los habitantes de la ciudad son santos de todas las dispensaciones. No solamente Israel y los gentiles se mencionan, sino también los doce apóstoles que representan la iglesia. Esto está en conformidad con la descripción de Hebreos 12:22-24, que enumera a los habitantes de la nueva Jerusalén como que incluye a «la compañía de muchos millares de ángeles, la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, Dios el juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el mediador del nuevo pacto». De esto se puede deducir que la iglesia estará en la nueva Jerusalén, al igual que los «espíritus de los justos hechos perfectos» refiriéndose a todos los santos no incluidos en la iglesia, judíos y gentiles, y los ángeles, y a Jesús como el mediador del nuevo pacto.
Continuando la descripción de la nueva Jerusalén, Juan habla de un «río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero» (Ap. 22:1). El árbol de la vida, que da doce tipos de frutos, está en medio de la calle de la ciudad y cada lado del río proveyendo sanidad para las naciones (Ap. 22:2).
Se pregunta por qué es necesaria la sanidad de las naciones si ésta es una descripción del estado eterno. La dificultad se resuelve si se acepta la traducción «para la salud de las naciones». Puede ser que el fruto del árbol de la vida y el agua de la vida sean la explicación de la existencia sin fin que los cuerpos de los santos tendrán en la eternidad.
Continuando la descripción de la ciudad, Juan dice: «Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán» (y. 3). El estado bendito de ellos consistirá en que podrán ver a Dios cara a cara y llevarán su nombre en sus frentes (y. 4). Juan repite el hecho de que la nueva ciudad será resplandeciente y no necesitará luz artificial, y concluye con la palabra de Dios: «
¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro» (y. 7).
Considerado el hecho de que los nuevos cielos y la nueva tierra serán la morada eterna de los santos, es notable que haya pocas descripciones de ellos en la Escritura. Es cierto que la Biblia tiene el propósito principal de darnos luz para nuestro actual sendero diario. Al mismo tiempo se nos da un vistazo suficiente de la gloria venidera, a fin de animarnos a avanzar en nuestra vida de fe. Sin lugar a dudas, hay mucho más que se nos puede revelar que el breve vistazo que se nos ha concedido en estos capítulos finales del libro de Apocalipsis.
Aunque Dios ha revelado a su pueblo una cierta medida de lo que «ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre» (1 Co. 2:9), indudablemente hay mucho más que Dios revelará al hombre en la eternidad. No se ha dicho aún la mitad, y nuestro gran Dios se complacerá hasta la eternidad sin fin en manifestar su amor y gracia a quienes han recibido a Cristo como Salvador y Señor.
La Biblia, que es lo único que revela las maravillas del cielo, es igualmente explícita en sus declaraciones acerca de las condiciones según las cuales los pecadores de esta raza caída pueden entrar allí. Sin embargo, hay multitudes que acarician la idea de poder entrar en el cielo y que al mismo tiempo no prestan atención a los consejos de Dios en que expone el único camino dado a los hombres en que puedan ser salvos. No toda persona entrará en el cielo; aquella gloria y bienaventuranza es para los redimidos. La redención depende en forma absoluta de la aceptación del Redentor.
Esa aceptación es una transacción de lo más sencilla y, sin embargo, tan vital y conclusiva que el alma que confía recibirá la seguridad por sobre todas las cosas de que está dependiendo solamente de Cristo para su salvación.
PREGUNTAS
1. ¿Qué se ha revelado acerca del nuevo cielo y la nueva tierra?
2. ¿Por qué se describe a la nueva Jerusalén como a una esposa ataviada para su marido?
3. ¿Cuál es la importancia del hecho de que la nueva Jerusalén no haya sido creada en ese tiempo?
4. ¿Qué luz arroja esto sobre la posibilidad de que la nueva Jerusalén pueda ser la morada, durante el milenio, de los santos resucitados y arrebatados?
5. ¿Qué revelan Isaías 65:17 y 66:22 acerca de los nuevos cielos y la nueva tierra?
6. ¿Cómo caracteriza al nuevo cielo y la nueva tierra 2 Pedro 3:13?
7. Según Apocalipsis 21:3-8, ¿cuáles son algunas características principales del nuevo cielo y la nueva tierra en lo espiritual?
8. ¿Cuál es la descripción general de la nueva Jerusalén, según Juan la ve en Apocalipsis 21:11?
9. Describir la forma, muros y puertas de la nueva Jerusalén.
10. ¿Qué evidencia hay de que Israel y los ángeles estarán en la nueva Jerusalén?
11. ¿Cuáles son las dimensiones, largo, ancho y alto, de la ciudad?
12. ¿Qué explicación es posible en cuanto a la forma de la ciudad?
13. ¿Qué caracteriza a todos los materiales de la ciudad, y cómo se relaciona esto con su fulgor?
14. Describir la belleza sobrecogedora de las piedras preciosas del fundamento de la ciudad.
15. ¿Cuál es el significado del hecho de que los nombres de los doce apóstoles estén en los cimientos de la ciudad?
16. ¿Por qué la ciudad no tiene templo y no necesita luz del sol, de la luna ni de las estrellas?
17. ¿Están también en la ciudad los gentiles salvados?
18. ¿Qué evidencia puede presentarse para demostrar que todos los santos de todas las edades estarán en la nueva Jerusalén?
19. ¿Qué contribución hace Hebreos 12:22-24 para la identificación de los habitantes de la nueva Jerusalén?
20. ¿Cuál es la forma en que posiblemente se relaciona a la existencia sin fin de los cuerpos de los santos en la nueva Jerusalén el agua de la vida y el árbol de la vida?
21. ¿Qué harán los santos en la nueva Jerusalén?
22. ¿Cómo explica usted el hecho de que fuera de estos capítulos finales del libro de Apocalipsis haya poca revelación del estado eterno en la Biblia?

23. A la luz de las Escrituras, ¿por qué es tan importante estar seguro de que uno ha sido salvado por la fe en Cristo?