A. ACONTECIMIENTOS IMPORTANTES DE LA ERA ACTUAL
Muchas
profecías se van cumpliendo a medida que avanza esta era. El carácter general
de la era está presentado en siete parábolas en Mateo 13. En la parábola del sembrador,
que es de naturaleza introductoria, se describe la variada recepción de la verdad.
A veces cae sobre el terreno duro y apisonado, donde queda a merced de las aves
que la comen. Otras caen sobre un terreno que es muy superficial y pedregoso, y
cuando aún está comenzando a brotar, muere por falta de raíces. Otras veces cae
en buena tierra pero es ahogada por las espinas que la rodean. Sólo una porción
de la semilla cae en buena tierra y produce fruto de a ciento por uno, sesenta
por uno o treinta por uno (Mt. 13:1-9, 18-23).
La
parábola de la cizaña sembrada junto al trigo indica el peligro de la falsa profesión
que no será juzgada hasta el tiempo de la siega (vv. 24-30, 36-43). La parábola
de la semilla de mostaza indica el rápido crecimiento del cristianismo desde un
pequeño comienzo a un gran movimiento (vv. 31-32). La parábola de la levadura habla
del mezclado con la buena masa hasta que todo queda leudado (vv. 33-35). El tesoro
escondido de Mateo 13:44 probablemente se refiere a Israel escondido en cuanto
a su entidad nacional en la era actual, pero que, sin embargo, fue comprado por
Cristo en su muerte. La perla de gran precio (vv. 45-46) parece hablar de la iglesia
como aquella por la cual Cristo murió, un rasgo importante de la edad actual durante
el período en que la identidad nacional de Israel está escondida. La parábola final
de la red (vv. 47-51) ilustra la separación de los salvados de los inconversos
al final del siglo.
En general,
Mateo 13 habla de todo el período entre la primera y la segunda venida de
Cristo sin referencia al arrebatamiento o a los detalles de la iglesia como
cuerpo de Cristo. Describe la esfera de la profesión de fe y el cuadro mixto
del bien y del mal. El desarrollo dual del bien y del mal durante la era
caracteriza este período, llegando a su clímax en el juicio y la separación. No
hay justificación para el post-milenialismo, con sus conceptos de que el reino
de Dios finalmente triunfará por medio de la predicación del evangelio y por el
esfuerzo humano. Por otra parte, no hay lugar para el pesimismo, porque Dios
cumplirá su propósito. Alguna semilla caerá en buena tierra y producirá fruto.
Habrá trigo en medio de la cizaña y buenos peces entre los malos. Los mil
novecientos años transcurridos desde Pentecostés han demostrado la exactitud de
la gran profecía de Mateo 13.
Un
cuadro similar de la edad actual, con su foco puesto en el fin de la edad, se encuentra
en Mateo 24. Allí, en los versículos 4-14 se dan nueve señales del fin: 1) falsos
cristos (y. 5), 2) guerras y rumores de guerras (y. 6), 3) hambres (y. 7), 4) pestilencias
(y. 7), 5) terremotos (y. 7), 6) mártires (vv. 9-10), 7) falsos profetas (y. 11),
8) iniquidad abundante y Un enfriamiento del fervor por Cristo (y. 12), 9) el evangelio
del reino es predicado en todo el mundo (y. 14).
Otro
rasgo de la edad presente será la creciente apostasía de parte de los inconversos
que hay dentro de la iglesia profesante.
2 Pedro
2 - 3 resume esta progresión en cuatro categorías:
1) la
negación de la persona y la deidad de Cristo (2:1),
2)
negación de la obra de Cristo que nos compró cuando murió en la cruz (2:1),
3)
apostasía moral al apartarse de las normas morales (2:2-22),
4)
apartamiento de la doctrina de la segunda venida de Cristo y de los juicios
relacionados con ella (3:1- 13).
Otros
pasajes contribuyen a la doctrina de la apostasía en el Nuevo Testamento (1 Ti.
4:1-3; 2 Ti. 3:1-9; Jud. 3-19). Todas estas profecías de apostasía en gran escala
en la iglesia se están cumpliendo a partir del primer siglo y hasta el
presente. La apostasía final ocurrirá después que la iglesia sea arrebatada y
quede en el mundo sólo la porción inconversa de la iglesia profesante.
La edad
presente, en lo que se refiere al propósito de Dios al llamar a su iglesia, llegará
bruscamente a su fin en el arrebatamiento. Este suceso, que no tiene fecha en
las profecías del Antiguo Testamento, describe la retirada de la iglesia del
mundo cuando los muertos en Cristo sean resucitados y los cristianos que estén
vivos sean llevados al cielo sin morir (1 Co. 15:51-58; 1 Ts. 4:13-18). Este
suceso llevará a su término el propósito de Dios en lo que respecta a la
iglesia como una comunidad separada de santos, y la partida de la iglesia
dejará preparado el escenario para los importantes sucesos que conducirán hacia
la segunda venida de Cristo a la tierra para establecer su reino milenial.
Se
pueden observar tres grandes períodos entre el arrebatamiento y la segunda
venida:
1) el período de preparación,
2) el período de paz,
3) el período de persecución.
B. EL PERIODO DE
PREPARACION QUE SIGUE AL ARREBATAMIENTO
El
arrebatamiento, al sacar de la tierra a toda persona salvada, será una
intervención dramática en la historia humana. Señalará el comienzo de una serie
de sucesos que rápidamente se moverán hacia un gran clímax en la segunda venida
de Cristo.
Obviamente,
la salida de todos los cristianos de la tierra tendrá un efecto sobre la historia
del mundo como un todo y permitirá la demostración del mal en el mundo y el
cumplimiento del propósito satánico de una manera que antes no fue posible.
La
primera fase después del arrebatamiento será un período de preparación para los
grandes acontecimientos que seguirán.
Estos
sucesos estarán relacionados con las tres grandes áreas de la profecía, que
conciernen a la iglesia, Israel y los gentiles.
1. La iglesia profesante quedará en la tierra después
del arrebatamiento. Aunque la cuestión de si la iglesia pasa
por la tribulación ha sido objeto de controversias, muchos expositores creen
que la iglesia como cuerpo de Cristo será llevada en el arrebatamiento, dejando
solamente a la iglesia profesante “compuesta enteramente de personas no
salvadas” sobre la tierra para cumplir las profecías acerca del cristianismo. La
iglesia profesante después del arrebatamiento está simbolizada por la ramera de
Apocalipsis 17, descrita cabalgando sobre la bestia escarlata que representa el
poder político de ese tiempo. Su dominio es sobre todo el mundo, simbolizado
por las muchas aguas (Ap. 17:1, 15). Por la descripción hecha parece claro que
la iglesia mundial, que ahora está en su forma más primitiva, se ve aquí en su
etapa de completa apostasía, puesto que cada cristiano verdadero ha sido
quitado. Religiosamente hablando, el período posterior al rapto, en
consecuencia, será un movimiento hacia la integración de la iglesia mundial y
hacia la religión única mundial, desprovista de los rasgos redentores de la
verdadera doctrina cristiana.
2. Para Israel el período de preparación será un
tiempo de avivamiento. Según Romanos 11:25, la ceguera actual
de Israel será quitada y muchos en Israel abrirán sus ojos al hecho de que
Jesús es ciertamente su Mesías y Salvador. En los días que vendrán
inmediatamente después del arrebatamiento, probablemente millares de judíos se
volverán a Cristo, haciendo uso de ejemplares de las Escrituras y libros de doctrina
dejados por los cristianos, y de obras acerca de los pasajes bíblicos que hablan
sobre la esperanza de un Mesías que muchos judíos ya poseen.
Indudablemente
tendrán una curiosidad insaciable por saber qué pasó con los cristianos que
desaparecieron. Esta búsqueda será recompensada y muchos se convertirán. Como
en el primer siglo de la iglesia, los judíos inmediatamente se convertirán en
embajadores del evangelio, ganando a su propio pueblo y a los gentiles para
Cristo. La renovada obra de evangelismo será emprendida a través de todo el
mundo. El hecho de que ya los judíos estén esparcidos por todo el mundo, sabiendo
muchos de los idiomas del mundo, los señalan como misioneros naturales al pueblo
en donde viven, así que indudablemente muchos serán llevados por ellos al conocimiento
de Cristo. Sin embargo, como en el primer siglo, no todos los judíos se volverán
a Cristo y la salvación será solamente para aquellos que creerán.
3. Políticamente en relación con los gentiles, el
tiempo de preparación supone la resurrección del antiguo imperio romano. Como se
dijo en una discusión previa, aún no se
han cumplido las etapas que corresponden a los pies de Daniel 2 y la etapa de los diez cuernos de las cuatro bestias
de Daniel 7:7. Esta profecía, con la nueva luz dada
por Apocalipsis 13, indica que el imperio romano será revivido en la forma de diez naciones que se unen en una confederación.
El Mercado Común Europeo podría bien
ser un precursor de esto, pero el centro del poder político parecería estar en
el Mediterráneo y no en Europa y
probablemente incluirá las naciones más importantes de
África del norte, Asia occidental y sur de Europa.
Una vez
más el Mediterráneo será un «lago romano». Cuando estas diez naciones se hayan
unido, surgirá un príncipe descrito como el «cuerno pequeño» en Daniel 7:8, que
será un dictador que primero obtendrá el control de tres y luego de las diez naciones.
Políticamente será el hombre fuerte del Oriente Medio y trabajará con la iglesia
mundial a fin de obtener el poder mundial. Una vez que se haya establecido firmemente,
estará preparado el escenario para el segundo gran período, el período del
pacto.
C. EL PERIODO DE PAZ
Según
Daniel 9:27, cuando el dictador del Oriente Medio surja como el «Príncipe que ha
de venir» (Dn. 9:26), hará un pacto con Israel por un período de siete años.
Los detalles de este pacto no se nos dan en las Escrituras, pero todo hace
suponer que se trata de un pacto de protección. Es claro que el dictador desea
poner fin a la controversia entre Israel y las naciones circundantes; usa la
artimaña de establecer un protectorado para Israel y por este medio traer una
cierta medida de paz y tranquilidad a la situación política en el Medio
Oriente. Aunque no hay indicación de que éste será un período de completa paz,
Israel está seguro, relativamente hablando, y se le conceden privilegios en
comercio y una libertad en cuanto a tensión que no ha caracterizado a la nación
desde que fue formada en 1948. Indudablemente el cambio inspirará a muchos
judíos a regresar a su antigua tierra, e Israel prosperará financieramente.
También
durante este período la iglesia seguirá aumentando su poderío, trabajando con
el gobernador del área del Mediterráneo a fin de lograr el dominio religioso mundial.
De igual modo, seguirá la evangelización de Israel y muchos se volverán a Cristo.
Por otro lado, muchos también volverán al judaísmo ortodoxo. En este período
será reconstruido el templo en Jerusalén y los judíos ortodoxos renovarán el sistema
mosaico de sacrificios, los que no se habían ofrecido desde que el templo fue destruido
en el año 70 d.C. Esto está sobreentendido en Daniel 9:27, donde se predice
que cesará el sacrificio, hecho apoyado por Daniel 12:11, que habla de la finalización
de los sacrificios diarios. Obviamente los sacrificios no podían cesar sin haber
sido reiniciados, y la reiniciación de los sacrificios requiere de un templo en Jerusalén.
Nadie sabe exactamente en qué momento será reedificado el templo, pero es
claro que estará en funcionamiento cuando comience este período de paz.
Sin
embargo, la tranquilidad del Medio Oriente será destruida por un hecho dramático
descrito en Ezequiel 38 - 39, un ataque a Israel por parte de Rusia y sus aliados.
Los intérpretes de las Escrituras han discrepado en sus análisis de este suceso
y su ubicación en la cronología. Según Ezequiel 38, ocurre en un tiempo en que
Israel está en paz y reposo, período que corresponde a la situación que se da después
de hecho el pacto con el príncipe romano. Aún más, el ataque es más que un asalto
sobre Israel porque desafía todo el pacto de relaciones entre el príncipe e Israel
y es, en efecto, un intento ruso de tomar el control político y comercial del Medio
Oriente. Sin embargo, debido a que se trata de un ataque sorpresivo, no hay un
registro de ejércitos que se levanten contra los invasores. En cambio, Dios interviene
sobrenaturalmente para salvar a su pueblo y acaba con las fuerzas invasoras
en una serie de catástrofes descritas en Ezequiel 38:18-23. Esta guerra destruye
el período de paz y prepara el camino para el nuevo período final.
D. PERIODO DE PERSECUCION
La
destrucción del ejército romano no solamente acaba con la paz del período precedente,
sino que también introduce una situación mundial dramáticamente cambiada.
En aquel tiempo hay un equilibrio en poderío entre: 1) el gobernador del Medio
Oriente y las naciones con él alineadas, y 2) Rusia y las naciones alineadas
con ella.
Destruido temporalmente el ejército ruso, el gobernador del Medio Oriente aprovecha
la situación para proclamarse dictador mundial. En una noche se apodera del
control político, económico y religioso del mundo. Se proclama a sí mismo gobernador
sobre toda raza, lengua y nación (Ap. 13:7), y Daniel predice que devorará
toda la tierra, la «trillará y despedazará» (Dn. 7:23). Igualmente se apodera del
poder económico de todo el mundo y nadie puede comprar o vender sin su autorización
(Ap. 13:16-17).
Para
Israel es un brusco retroceso, ya que el príncipe quebrantará el pacto y de la noche a
la mañana se convertirá en su perseguidor. Esto introduce lo que Jeremías denomina
como el tiempo de la angustia de Jacob. En otros lugares este período es descrito
como la Gran Tribulación (Dn. 12:1; Mt. 24:21; Ap. 7:14). Las tribulaciones de
Israel comienzan con la repentina cesación de sus sacrificios (Dn. 9:27; 12:11;
Mt. 24:15).
Consecuente con esto, Cristo aconseja a Israel que huya inmediatamente a las
montañas (Mt. 24:16-20). Será un tiempo de angustia sin precedentes para
Israel, y
millares de judíos serán masacrados (Zac. 13:8). El templo mismo será profanado
y pondrán
un ídolo del gobernador mundial en él (Ap. 13:15), y a veces el mismo gobernador
se sentará en el templo para ser adorado (2 Ts. 2:4). Esta es la abominación
de desolación descrita en conexión con la cesación de los sacrificios. El gobernador
mundial también se presentará a sí mismo como un dios y exigirá que todos
le tributen adoración so pena de muerte (Ap. 13:8, 15).
Este
período final comenzará a mediados de los siete años originalmente pactados y, en
consecuencia, durará cuarenta y dos meses (Ap. 11:2; 13:5; véase Dn. 7:25;
9:27; 12:11-12).
Debido
a su actitud completamente blasfema y por las persecuciones lanzadas contra judíos
y cristianos, el gobernador mundial que tiene su asiento en el Mediterráneo, presentado
a menudo con el nombre de Anticristo y descrito en Daniel 9:26 como el «príncipe
que ha de venir», será objeto de un terrible juicio divino. Todo esto está descrito
en Apocalipsis capítulos 6 a 19. En la ruptura de los siete sellos se presentan detalles
de estos hechos (Ap. 6:1 - 8:1), en el toque de las siete trompetas (Ap.
8:2-21; 11:15-19) y el derramamiento de las siete copas de la ira de Dios (Ap.
16).
En la
tierra se producirán juicios sin precedentes. En Mateo 24:21-22 Cristo los describió
como un período tan terrible que si no fuera detenido por la segunda venida
de Cristo habría resultado en el exterminio de toda la raza. La mayor parte de la
población del mundo es destruida por las guerras, pestilencias, hambrunas, estrellas
que caen del cielo, terremotos, posesión demoníaca y una grave interrupción
del orden de las fuerzas naturales en el mundo.
El
desorden resultante de estos desastres crea oposición al gobernador mundial en
el Medio
Oriente. Es incapaz de cumplir sus promesas de paz y abundancia. Como resultado
se producen revoluciones de carácter mundial y grandes porciones del mundo
se rebelan contra su autoridad. Esto acaba en una gran guerra descrita en Daniel
11:40-45 y en Apocalipsis 9:13-21; 16:13-21. Las naciones del mundo se traban en una
lucha, en una batalla pendular de avances y retrocesos con grandes ejércitos del
sur, grandes ejércitos del norte y un gigantesco ejército del oriente que descienden
hacia la Tierra Santa a fin de ofrecer batalla. En la cúspide de este conflicto,
Jesús regresa en poder y gloria para dejar caer su juicio contra los hombres malvados
reunidos en esta lucha y para establecer su reinado milenial.
En
conjunto, los hechos que desembocan en la segunda venida de Cristo se describen con
considerable detalle en el Antiguo Testamento y en el Nuevo. El período es una dramática
secuencia de acontecimientos terribles que no tienen igual en ningún otro período
de la historia o la profecía. Las muchas indicaciones de que el mundo se está moviendo
en dirección a ese clímax hacen altamente pertinentes las enseñanzas bíblicas
acerca de la inminencia de la venida del Señor por los suyos en el arrebatamiento.
PREGUNTAS
1. ¿Qué
enseña la parábola de la cizaña acerca del carácter general del período que queda
entre la primera y la segunda venidas de Cristo?
2.
Nombrar las otras seis parábolas de Mateo 13, e indicar su enseñanza general.
3. Tomado
como un todo, ¿qué enseña el capítulo 13 de Mateo acerca de todo el período
que queda entre las dos venidas de Cristo?
4. ¿Da
Mateo 13 alguna justificación para las enseñanzas del post-milenialismo?
5.
¿Cuáles son las nueve señales del fin del siglo que se hallan en Mateo 24:3-14?
6.
¿Cuáles son los aspectos más importantes de la apostasía predicha en 2 Pedro 2-3?
7.
Después que ocurra el arrebatamiento, ¿cuáles son los tres períodos que siguen
y que
conducen a la segunda venida de Cristo para establecer su reino?
8. ¿Cuál
será la situación de la iglesia, de Israel y de los gentiles en el período de preparación
que sigue al arrebatamiento?
9. ¿En
qué sentido podemos decir que la iglesia estará en la tierra después del arrebatamiento?
10. ¿En
qué consistirá el importante papel de Israel en el período de preparación?
11. ¿Qué
importantes sucesos políticos ocurrirán en el período de la preparación?
12.
Describir la situación de Israel y la iglesia mundial durante el período de paz
que seguirá
a la promulgación del pacto con Israel.
13. ¿Qué
hecho destruirá la tranquilidad en el Medio Oriente al final del período de paz?
14.
Describir el cambio repentino al comenzar el período de persecución, en
relación con
Israel, el mundo y la iglesia mundial.
15. ¿Qué
juicios derramará Dios sobre el mundo durante el período de persecución?
16.
Describir la gigantesca guerra mundial final.
17. A la
luz de la preparación del mundo para estos sucesos, ¿qué se indica acerca de la
inminencia del arrebatamiento?
LA GRAN TRIBULACIÓN
A. LA GRAN TRIBULACIÓN EN
CONTRASTE CON LA TRIBULACIÓN EN GENERAL
Ha
habido mucha confusión en torno a la doctrina de la Gran Tribulación porque algunos
no han hecho la distinción entre las tribulaciones y sufrimientos generales del
pueblo de Dios y el período específico de la Gran Tribulación descrito en el Antiguo
y el Nuevo Testamentos. El concepto de tribulación supone un tiempo de presiones,
aflicciones, angustias de corazón y perturbaciones en general. En consecuencia,
una situación de tribulación es una experiencia común de la raza humana
que resulta de su pecado y rebelión contra Dios y del conflicto entre Dios y Satanás
en el mundo.
Según
Job 5:7: «Como las chispas nacen para volar por el aire, así el hombre nace para la
aflicción.» Cristo aseguró a sus discípulos en Juan 16:33: «en el mundo tendréis
aflicción». Los sufrimientos de Job en el Antiguo Testamento y los problemas
de Pablo con su aguijón en la carne en el Nuevo Testamento son sintomáticos
de una raza humana que constantemente está en tribulación y soportando
muchos tipos de aflicciones. Estas han caracterizado a la raza humana desde
Adán y seguirán en alguna medida hasta que la historia humana haya terminado
su carrera, aunque se verá grandemente aliviado durante el reino milenial.
En
contraste con estas intimaciones generales de pruebas y sufrimientos que
afligen a la
raza, las Escrituras hablan de un tiempo especial de tribulación al fin de la
era, un tiempo
específico de gran tribulación que durará cuarenta y dos meses y desembocará
en la segunda venida de Cristo.
B. DOCTRINA
VETEROTESTAMENTARIA DE LA GRAN TRIBULACIÓN
Ya en
Deuteronomio 4:29-30 se advirtió a Israel a fin de que se volviera al Señor cuando
se viera en el período de tribulación de los últimos días. Este tiempo específico
es objeto de especial atención por el profeta Jeremías. En Jeremías 30:1-10
predice que el tiempo de tribulación será precedido por un regreso parcial de
los hijos
de Israel a su tierra: «Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver
a los cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán» (v.
3).
Inmediatamente
después, en los versículos 4-7 se describe el período de tribulación que
vendrá sobre ellos después de haber regresado a la tierra. Israel estará con dolores
como de una mujer que está de parto. El tiempo de tribulación se describe específicamente
en Jeremías 30:7: « ¡Ah, cuán grande es aquel día!; tanto, que no hay
otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado.»
A
Israel se le da la promesa de que aunque tenga que pasar por este tiempo de
gran tribulación,
Dios quebrantará el yugo de su cautiverio y ya no servirá más a los gentiles.
En cambio, según el versículo 9, «servirán a Jehová su Dios y a David su rey, a quien
yo les levantaré». Esto anuncia el reino milenial, cuando David será resucitado
y con Cristo reinará sobre la casa de Israel. De acuerdo con esto, a Israel se le
da ánimo para que no desmaye; es el propósito de Dios que a su tiempo «Jacob volverá,
descansará y vivirá tranquilo y no habrá quien espante» (y. 10).
El
tiempo de la angustia de Jacob, o gran tribulación, está considerado en Daniel 9:27
después del quebrantamiento del pacto. Aquí se revela específicamente que será la
mitad del período de siete años, esto es, tres años y medio. «El príncipe que ha de
venir» (Dn. 9:26) «por otra semana confirmará el pacto con muchos» (y. 27), esto
es, hará un pacto de siete años. Quebrantará el pacto en la mitad de la semana, esto
es, después de tres años y medio, y «hará cesar el sacrificio y la ofrenda» y producirá
la abominación del templo.
Daniel
12:11 añade la información: «Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio
hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.» Esto es
aproximadamente tres años y medio y algunos días, y el período incluye la
segunda venida
de Cristo y los primeros juicios que se realizarán. La bendición descrita en Daniel
12:12, que vendrá después de 1335 días, incluye no solamente el tiempo de la Gran
Tribulación, la segunda venida de Cristo y los juicios, sino también el establecimiento
del bienaventurado reino milenial sobre la tierra.
Consecuentemente,
el período de la Gran Tribulación se especifica como de cuarenta y dos
meses o tres años y medio.
La Gran
Tribulación terminará con la segunda venida de Cristo. Según Daniel 7:13-14, el
período concluye con la venida del Hijo del Hombre del cielo, quedando todas
las naciones
bajo su dominio. El rey impío y el gobierno que preceden a la segunda venida
de Cristo serán destruidos (Dn. 7:26), y el reino eterno comenzará y será caracterizado
primero por el reino milenial y luego por el gobierno de Dios en los nuevos
cielos y la nueva tierra. La doctrina del Antiguo Testamento es relativamente completa,
pero a esto se puede agregar la revelación del Nuevo Testamento.
Según
Daniel 11:36-39, el tiempo del fin será caracterizado religiosamente por una religión
atea encabezada por el gobernador mundial. En estos versículos es descrito como un
gobernante absoluto que descarta todos los dioses anteriores y se magnifica a sí
mismo por sobre Dios. Honra solamente al dios de la fuerza, esto es, al dios de
la guerra.
Es materialista y ateo. Su reino termina en la guerra gigantesca descrita en los
versículos 40- 45. Los ejércitos del sur, del norte y del oriente lo presionan.
Aunque
aparentemente es capaz de resistir por un tiempo, en el momento de la venida
de Cristo aún está la batalla en todo su vigor, con lo que termina la Gran Tribulación.
C. LA DOCTRINA DE LA GRAN
TRIBULACIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO
Cuando
los discípulos le preguntaron acerca del tiempo de su segunda venida y del fin del
siglo, Jesús les dio en primer lugar una serie de señales que para nosotros ya se han
cumplido en su mayor parte, acontecimientos y situaciones que caracterizan la era
que se extiende entre la primera y la segunda venidas de Cristo (Mt. 24:3- 14).
Luego,
en Mateo 24:15-29, Cristo responde a la pregunta sobre señales específicas describiendo
la Gran Tribulación misma. Dice que comenzará cuando los hombres vean en
el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (y. 15),
refiriéndose a la profanación del templo y a la ocupación del lugar de Dios en
el templo
por el gobernante del Mediterráneo. Avisa a los hijos de Israel que cuando esto
ocurra, y será identificado por algún acontecimiento específico en un día determinado,
deben huir a las montañas para salvar la vida.
Cristo
declara en Mateo 24:21-22: «Porque habrá entonces gran tribulación, cual no ha
habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos
días no fuesen
acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán
acortados.» Aquí Cristo identifica claramente el período de gran tribulación,
en contraste
con todos los demás períodos de tribulación. Va a ser tan grande en su extensión,
que eclipsará toda otra experiencia previa del mundo en cuanto a sufrimientos.
La
tribulación será tan grave que, a menos que sea acortada (literalmente, terminada),
ningún ser humano quedaría vivo sobre la tierra. Esto no implica, como algunos
han interpretado la palabra «acortados», que terminará antes de los cuarenta
y dos meses. Significa simplemente que si no fuera terminada por la segunda
venida, la Gran Tribulación exterminaría toda la raza humana. «Por causa de los
escogidos» “ya sea que se refiera a los salvados de Israel, a los salvados de
los gentiles
o a ambos” el regreso de Cristo, aunque será un tiempo de juicio para el mundo,
será un tiempo de liberación para los salvados.
En los
versículos que siguen, nuestro Señor describe algunas de las características de este
período. Habrá falsos profetas y falsos cristos (Mt. 24:23-24). Habrá falsos informes
de que Cristo habrá venido secretamente (y. 26). Avisa sus discípulos que ninguno
debe ser engañado en aquel tempo, porque la segunda venida de Cristo será un
acontecimiento público como el relámpago que alumbra desde el ‘riente hasta el occidente
(y. 27). La tribulación misma también se describe en el versículo 29 como el
tiempo cuando el sol será oscurecido, y la luna no dará su luz, y las estrellas caerán
del cielo y las potencias de los cielos serán «conmovidas». Esto será seguido por la
venida de Cristo. La descripción de la Gran Tribulación dada por Cristo en respuesta
a la pregunta de los discípulos es confirmada por la información adicional en
Apocalipsis 6-18. En el capítulo 6 e abre el rollo de los siete sellos descrito
en Apocalipsis
5:1. A medida que se rompe cada sello comienzan a sobrevenir grandes catástrofes
sobre el mundo. Esto empieza con el primer sello, que describe un gobierno
mundial (Ap. 6:1-2). Esto es seguido por guerras (vv. 3-4), hambres (vv. 5-6) y la
muerte de la cuarta parte de la tierra (vv. 7-8). El quinto ello representa a
los mártires
que mueren en aquel período vv. 9-11), y grandes disturbios en los cielos, incluyendo
las estrellas que caen del cielo y un gran terremoto sobre la tierra, y el sol que
se pone negro y la luna como sangre vv. 12-14). El impresionante despliegue de
poder divino en 1 mundo inspira temor a los incrédulos, que piden a las
montañas que
caigan sobre ellos y los salven del gran día de u ira (vv. 15-17).
Cuando
se rompe el séptimo sello (8:1) sale de él otra serie de siete, llamada las siete
trompetas de los ángeles (Ap. 8:2 - 9:21; 11:15-19). Estos grandes juicios en
su mayor
arte son catástrofes sobre el mundo natural que tienen como resultado la pérdida
de muchas vidas, en que la tercera parte de la tierra es consumida por el fuego,
una tercera parte el océano se convierte en sangre, destruyendo un tercio de las
criaturas del mar, las estrellas del cielo caen sobre una tercera parte de los
ríos (8:7-11).
La cuarta trompeta concierne a las estrellas; una tercera parte del sol, la luna y
las estrellas se oscurecen, y se da la predicción de terribles desastres que sobrevendrán
con las tres trompetas siguientes.
La
quinta trompeta (9:1-12) presenta a los inconversos atormentados por demonios durante
cinco meses de terrible agonía, pero incapaces de quitarse la vida. La sexta trompeta
(9:13-21) se relaciona con el gran ejército que viene del oriente y cruza el río
Eufrates para participar en la gran guerra del fin del período de la
tribulación. La séptima trompeta (11:15) está cerca del
fin del período y anuncia la venida de Cristo y el establecimiento de su
reino.
Sin
embargo, la séptima trompeta introduce otra serie de siete juicios que aparecen en
rápida sucesión, y que se denominan las copas de la ira de Dios en Apocalipsis
16.
Cada
uno de éstos es más destructivo que las trompetas del juicio y constituyen un derramamiento
final de la ira de Dios sobre la tierra, preparatorio de la segunda venida
de Cristo mismo.
La
sexta copa está relacionada con la preparación de la gran batalla de Dios que
se centra
en un lugar llamado Armagedón, por lo que esta batalla recibe el nombre de batalla
de Armagedón. Aquí los reyes de la tierra y sus ejércitos se han reunido para la
batalla según Apocalipsis 16:14. La aparente contradicción de Satanás que
inspira a los
reyes de la tierra a fin de que se rebelen contra el gobernante que Satanás mismo
ha puesto sobre el trono del gobierno mundial, aparece solucionada por este hecho:
Satanás reúne sus fuerzas bajo la ilusión de que están peleando por el poder mundial,
pero realmente están guiados por Satanás a fin de oponerse a los ejércitos que
acompañarán a Cristo cuando El vuelva a la tierra (Ap. 19:14).
La copa
final, descrita en Apocalipsis 16:17-21, consiste de un gran terremoto que destruye
las grandes ciudades del mundo, trae juicio contra Babilonia y hace desaparecer
las islas y montañas. El clímax es una gran tormenta de granizos, con granizos
de un talento de peso, esto es, unos 46 Kilos, que destruyen lo que había quedado.
El mundo está en estado de caos y destrucción y en guerra en el momento de la
segunda venida de Cristo.
¡Qué
sueño más falso han tenido algunos teólogos que imaginan que el mundo irá mejorando
poco a poco hasta que gradualmente queda sometido al evangelio, y de este
modo es conducido a la obediencia a Cristo! Más bien las Escrituras describen
el mundo
en un horroroso clímax de maldad y rebelión contra Dios, encabezado por un gobernante
mundial ateo, blasfemo y perseguidor de todos los que se identifican con Dios.
El
reino de justicia de Dios sobre la tierra será introducido por la segunda
venida de Cristo
y no por esfuerzos humanos, y será un juicio dramático sobre la maldad del mundo,
al mismo tiempo que será una maravillosa liberación para quienes han puesto su
confianza en Cristo en esos trágicos días.
El
hecho de que la Gran Tribulación sea tan terrible, destinada para el incrédulo y para el
blasfemo más que para el hijo de Dios, es otra razón por la que muchos creen que el
arrebatamiento de la iglesia ocurrirá antes de este terrible tiempo de sufrimientos.
Es significativo que la iglesia jamás se nombra en los pasajes relacionados
con la Gran Tribulación; aunque habrá hombres que vendrán a Cristo y son
llamados santos, jamás se usan las expresiones específicas que los relacionarían con la
iglesia. En cambio, son judíos salvados y gentiles salvados, muchos de ellos sometidos
a martirio, y son muy pocos los que sobreviven en el período.
Tomada
como un todo, la Gran Tribulación es un preludio de la segunda venida de Cristo,
haciendo claro cuán necesaria es la intervención divina en el escenario mundial,
tanto para juzgar a los malos como para liberar a los santos, y proporcionando
un agudo contraste entre la tenebrosa hora de la tribulación y la gloria
del reino que la sucederá.
PREGUNTAS
1.
Distinguir entre tribulación en general y Gran Tribulación.
2. ¿Cuál
es la primera referencia al tiempo futuro de la Gran Tribulación en las Escrituras?
3. Según
Jeremías 30:1-10, ¿cuál es el orden de los sucesos al final de la era?
4. ¿Cómo
se relaciona la profecía de Daniel 9:27 con la Gran Tribulación?
5. ¿Qué
suceso señala el quebrantamiento del pacto y el comienzo de la Gran Tribulación?
6. ¿Qué
caracterizará a la religión de la Gran Tribulación?
7.
Describir la guerra al final de la Gran Tribulación, según Daniel.
8. ¿Qué
suceso pondrá término a la Gran Tribulación, según Daniel?
9. Según
Cristo, ¿qué suceso pone en marcha la Gran Tribulación?
10 Según
Cristo, ¿qué va a hacer Israel en el período de la Gran Tribulación?
11. ¿Qué
ocurriría, según Cristo, si la Gran Tribulación no fuera terminada por su segunda
venida?
12.
¿Cuáles son algunos sucesos y situaciones que preceden inmediatamente a la venida
de Cristo, según Mateo 24?
13. ¿Cómo
se describe la venida de Cristo misma en Mateo 24?
14. Según
Apocalipsis 6:1 - 8:1, ¿qué sucesos están relacionados con la ruptura de los siete
sellos?
15. Según
Apocalipsis 8:2 - 9:21, ¿qué sucesos están relacionados con el toque de las siete
trompetas?
16. ¿Cuál
es la situación descrita por el derramamiento de las siete copas de la ira de Dios en
Apocalipsis 16?
17.
Describir en detalle los resultados del derramamiento de la séptima copa sobre
la tierra.
18. ¿Cómo
demuestra la descripción de los sellos, trompetas y copas que el punto de vista
post-milenial
de que el mundo mejorará gradualmente no tiene apoyo bíblico?
19. ¿Cómo
se realizará el reinado justo de Dios en el mundo?
20. ¿En
qué forma apoyan los juicios gráficos de Dios durante la Gran Tribulación la doctrina
del arrebatamiento como un suceso que la precede y por ello da gran consuelo
e inspiración a los cristianos?
LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO
A. LA IMPORTANCIA DE LA
SEGUNDA VENIDA
En
estudios anteriores al de la segunda venida ya han sido presentados los hechos principales
acerca del arrebatamiento, la venida del Hijo de Dios por sus santos (capítulo
12) y la venida de Cristo con sus santos (capítulo 13). Aquí, la segunda venida
de Cristo para establecer su reino será considerada en su lugar como un suceso
importante en el programa profético. Los capítulos que siguen están íntimamente
ligados con este estudio y tratan los importantes temas de las resurrecciones,
los juicios de Dios sobre Israel y las naciones, y el reino milenial.
Estos
grandes temas se combinan para proporcionar la meta bíblica de la historia, que en
gran medida determina la interpretación de toda la Biblia.
En el
Antiguo y el Nuevo Testamentos se presenta en muchos pasajes la importancia de la
venida de Cristo a establecer su reino. La doctrina, en la forma que ha sido revelada,
es mucho más que el solo fin de la historia humana. Es más bien el gran clímax
que conduce el programa de Dios a su punto más elevado. Por esta razón, todos
los sistemas de teología que tienden a ignorar o a minimizar la doctrina de la segunda
venida de Cristo y el gran volumen de pasajes bíblicos que tratan del reinado de
Cristo sobre la tierra son inadecuados y sólo pueden ser justificados negando
el significado
claro y literal de muchas profecías e ignorando extensas porciones de la revelación.
La
segunda venida de Cristo, con el reino que lo sigue, es el corazón mismo del progreso
de las Escrituras y es el tema más importante de la profecía del Antiguo Testamento.
Los grandes pactos de la Escritura se relacionan con el programa de Dios,
especialmente los pactos con Abraham, Israel, David y el nuevo pacto.
Gran
parte de la revelación de los Salmos y de los profetas mayores y menores giran en
torno a este gran tema. Los grandes libros proféticos como Daniel, Zacarías y Apocalipsis
centran su atención en el tema de la segunda venida de Cristo y la consumación
de la historia y el reino. Por esta razón, la doctrina de la segunda venida
en gran medida determina el total de la teología del intérprete de la Biblia y justifica
el intento de ordenar detalladamente los sucesos proféticos que aún están por
cumplirse a fin de ser fiel a toda la revelación bíblica.
B. PROFECIAS DEL ANTIGUO
TESTAMENTO ACERCA DE LA SEGUNDA VENIDA
Mientras
el arrebatamiento es una doctrina del Nuevo Testamento que jamás se menciona
en el Antiguo Testamento (porque la iglesia como tal era un misterio no revelado
en el Antiguo Testamento), la segunda venida está firmemente asentada en el
Antiguo Testamento.
Probablemente
la primera de las profecías claras acerca de la segunda venida de Cristo
está en Deuteronomio 30:1-3. En esta profecía acerca de la reunión de Israel en su
tierra nuevamente, se predica que Israel se convertirá al Señor espiritualmente y que
entonces el Señor «hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá
a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu
Dios» (v.
3). La
expresión «hará volver» indica un acto de intervención de Dios en la
situación, y a la luz de las Escrituras posteriores se relaciona claramente con
la venida
del Señor mismo.
Los
Salmos, aunque constituyen el libro de adoración del Antiguo Testamento, frecuentemente
se refieren a la segunda venida de Cristo. Después de una introducción
descriptiva del justo, en contraste con el malvado en el Salmo 1, el Salmo 2
inmediatamente describe la gran contienda de Dios con las naciones. Aunque los
príncipes del mundo desean rechazar a Dios y su gobierno sobre ellos, Dios declara
su propósito:
Pero yo
he puesto mi rey sobre Sión, mi monte santo» (2:6).El salmo sigue anunciando
que este rey, al enfrentarse con los malos, «los quebrantarás con vara de hierro;
como vasija de alfarero los desmenuzarás» (v. 9).
La
trilogía formada por los Salmos 22, 23 y 24 presenta a Cristo como el buen
Pastor que
daría su vida por sus ovejas (Jn. 10:11); el Gran Pastor, que vive siempre para interceder
por los suyos (He. 13:20); y el Príncipe de los Pastores que viene como el Rey de
gloria para recompensar a los pastores fieles (1 P. 5:4). El Salmo 24 describe la
situación milenial: «De Jehová es la tierra» (v. 1). Se exhorta a las puertas
de Jerusalén
que se levanten para dar paso al Rey de Gloria (24:7-10).
En el
Salmo 50:2 se menciona el reinado de Cristo desde Sión. Como se verá más tarde
en el estudio del Milenio, el Salmo 72 describe a Cristo que ha venido a la tierra
para reinar sobre las naciones. El Salmo 89:36 habla del establecimiento del trono
de Cristo en cumplimiento del pacto con David inmediatamente después de su segunda
venida. El Salmo 96, después de describir el honor y la gloria de Dios, exhorta
a los cielos y la tierra a que se regocijen «delante de Jehová que vino; porque
vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con verdad»
(v. 13).
La
posición actual de Cristo a la diestra de Dios es descrita en el Salmo 110,
pero también
se predice que vendrá el día cuando El reinará sobre sus enemigos y su poder
saldrá de Sión (vv.
2, 6). De estas diversas profecías se desprende claramente que la
verdad acerca de la segunda venida de Cristo y su reino es una revelación de gran
importancia en el Antiguo Testamento y no una de importancia secundaria.
Esto es
confirmado como un tema principal entre los profetas mayores y menores. En la gran
declaración profética de Isaías 9:6, 7 Cristo es descrito como un niño que ha nacido
y al mismo tiempo es Dios todopoderoso. Describe su reinado sobre el trono de
David como un reinado que no de los resultados de la segunda venida de Cristo y del
establecimiento de su reino. Este pasaje será discutido más ampliamente en el estudio
del reino milenial. Sin embargo, la introducción del reino depende de la doctrina
de una venida literal de Cristo a la tierra y de la demostración del poder divino
para juzgar a los malvados. También se menciona esta escena en Isaías 63:1-6, donde
se describe gráficamente el juicio de Cristo sobre la tierra en su segunda venida.
En las
profecías de Daniel que tienen relación con los tiempos de los gentiles y el programa
de Dios para la nación de Israel, se relaciona la consumación de ambos con la
venida del Hijo del Hombre desde el cielo (Dn. 7:13-14). Este pasaje da una
clara descripción
de la segunda venida: «Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las
nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y
le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino,
para que
todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio
eterno, que
nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.» Daniel había anunciado la misma
verdad al interpretar la visión de Nabucodonosor y había predicho en Daniel 2:44
«un reino que no será jamás destruido».
Igualmente,
la mayor parte de los profetas menores tocan este tema, y en forma especial
lo hace el libro de Zacarías. Según Zacarías 2:10-11, el Señor declara: «Canta
y alégrate, hija de Sión; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho
Jehová. Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, y me serán por pueblo,
y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha
enviado a ti.» Esta es una clara referencia al milenio terrenal y al reinado de Cristo
que sigue a su segunda venida. Aún más específico es Zacarías 8:3-8: «Así dice Jehová:
Yo he restaurado a Sión, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén se llamará
Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad»
(v.
3).
Los
versículos 4-8 describen las calles de Jerusalén llenas de muchachos y
muchachas que
juegan y a los hijos de Israel que son traídos de todo el mundo y habitan en Jerusalén.
Zacarías 14:1-4 describe en forma dramática la segunda venida de Cristo mismo,
que viene en la culminación de la guerra mundial que ha sobrevenido en el Medio
Oriente y en la ciudad de Jerusalén. Zacarías dice: «Y se afirmarán SUS
pies en aquel
día sobre el monte de los Olivos, que está enfrente de Jerusalén al oriente; y el
monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el
occidente, haciendo
un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte y la otra
mitad hacia el sur» (v. 4).
La
descripción gráfica de la división del Monte de los Olivos en el momento de la segunda
venida de Cristo deja en claro que ningún suceso del pasado puede compararse
con SU
segunda
venida. La ridícula interpretación de que la segunda venida se realizó en el día
de Pentecostés o en la destrucción de Jerusalén del año 70 no sólo
la contradicen las últimas profecías que presentan la segunda venida como un acontecimiento
todavía futuro (como en el libro de Apocalipsis), sino que tiene en contra
el hecho de que el Monte de los Olivos permanece sin haber sufrido cambio alguno.
Cuando
los pies de Cristo se posen sobre el mismo Monte de los Olivos que fue testigo de su
ascensión en Hechos 1, ello será la señal para que se produzca un cambio en la topografía
de toda la zona que rodea a Jerusalén, en preparación para el reino que se
establecerá. Consecuentemente, la segunda venida de Cristo en el Antiguo Testamento
no se puede negar con explicaciones en el sentido de que algún suceso pasado
o alguna experiencia espiritual contemporánea, por ejemplo, que la venida de
Cristo por sus santos ocurre cuando uno muere, o con cualquier otra explicación que es
totalmente inadecuada para explicar la revelación bíblica. En cambio, en el Antiguo
Testamento la segunda venida de Cristo es la gran consumación de la historia mundial,
en la que el Hijo de Dios viene a reclamar el mundo por el cual dio su vida y para
ejercer su poder o autoridad sobre el mundo que no quería que Cristo reinase.
C. LA SEGUNDA VENIDA DE
CRISTO EN EL NUEVO TESTAMENTO
En la
revelación del Nuevo Testamento acerca de la segunda venida de Cristo se introduce
un nuevo factor con la revelación del arrebatamiento de la iglesia. En el Antiguo
Testamento las predicciones de la primera y segunda venida de Cristo se mezclaban
con frecuencia y los profetas tenían dificultades para distinguirlas.
Cumplidas
las profecías acerca de la primera venida, ya no hay problemas para distinguir
entre las profecías relacionadas con sus sufrimientos y aquellas que tienen que ver
con su gloria.
Sin
embargo, en el Nuevo Testamento, debido a la terminología similar para
describir la
venida de Cristo por sus santos y la venida de Cristo con sus santos, no
siempre es claro
cuál acontecimiento se tiene en vista; en cada caso se debe llegar a una decisión
sobre la base del contexto. El tema de la venida futura de Cristo es un tema de gran
importancia en el Nuevo Testamento, y se estima que uno de cada veinticinco
versículos se refiere a ella de uno u otro modo. Se pueden seleccionar por lo
menos veinte pasajes extensos que contribuyen con los elementos de mayor importancia
de la revelación del Nuevo Testamento (Mt. 19:28; 23:39; 24:3-25:46; Mr. 13:24-37;
Lc. 12:35-48; 17:22-37; 18:8; 21:25-28; Hch. 1:10-11; 15:16-18; Ro. 11:25-27;
1 Co. 11:26; 2 Ts. 1:7-10; 2 P. 3:3-4; Jud. 14-15; Ap. 1:7-8; 2:25-28; 16:15; 19:11-21;
22:20).
Además
de los hechos notados en el estudio previo de Mateo 13, debemos destacar importantes
puntos de énfasis.
1. La segunda venida de
Cristo es pos-tribulacional
y pre-milenial.
La interpretación literal de las profecías acerca de la
segunda venida de Cristo no sólo aclaran que es el preludio del
acontecimiento que establece el reino de Cristo sobre la tierra por mil años,
sino que además sirve para distinguirla del arrebatamiento de la iglesia, esto es,
Cristo que viene por sus santos. De parte de los que espiritualizan las
profecías acerca
del reino futuro sobre la tierra, la tendencia ha sido mezclar las profecías acerca
del arrebatamiento y las profecías sobre la segunda venida de Cristo y considerarlas
como un solo suceso, que ocurre de una sola vez, considerando así el arrebatamiento
como un suceso postribulacional. La misma interpretación literal de la
segunda venida, que lleva a la conclusión de que será seguida por el reino
milenial sobre
la tierra, sirve para distinguirla del arrebatamiento de la iglesia. Los
sucesos son
claramente diferentes en su propósito, carácter y contexto.
En el libro The Rapture Question (La cuestion del
arrebatamiento), por John F. Walvoord, se dan cincuenta
razones para sostener que el arrebatamiento es pretribulacional y la
segunda venida para establecer el reino es postribulacional. Igualmente,
en el libro The Millennial Kingdom (El reino milenial), por Walvoord, se presentan
argumentos teológicos e históricos acerca del establecimiento de un reino literal
sobre la tierra. Mientras los teólogos siguen en desacuerdo sobre este tema, el problema
queda determinado en gran parte por los principios de interpretación que se use.
Los que interpretan la profecía literalmente, y que uniformemente toman en consideración
los detalles de la profecía, pueden apoyar adecuadamente la conclusión
de que la segunda venida de Cristo es postribulacional y premilenial.
2. Las descripciones de la
segunda venida de Cristo en todos los pasajes importantes relacionados
con ella enseñan claramente que su venida es personal. Desde luego, esto es
apoyado por la revelación de los ángeles en Hechos 1:11, que informaron a los
discípulos que estaban mirando hacia el cielo: «Este mismo Jesús, que ha sido tomado
de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.» Esto se refiere
a la segunda venida de Cristo a la tierra, y no al arrebatamiento. Así como El se fue
personalmente al cielo, también volverá personalmente. Desde luego, esto es apoyado
por otros pasajes importantes como Mateo 24:27-31 y Apocalipsis 19:11-16.
3. Los mismos pasajes que
indican que su venida será personal, enseñan que será una venida
corporal. Aunque la deidad de Cristo es omnipresente y puede estar en el cielo y
en la tierra al mismo tiempo, el cuerpo de Cristo es siempre local y ahora está a la
diestra de Dios Padre. En su segunda venida Cristo volverá corporalmente, así como
ascendió corporalmente. Esto es apoyado por Zacarías 14:4: «Y se
afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos.» También lo apoya
el pasaje de Hechos 1, que afirma que su venida será del mismo modo que su ascensión.
4. En contraste con el
arrebatamiento, en que no hay evidencia de que el mundo como un
todo verá la gloria de Cristo, la segunda venida de Cristo será visible y gloriosa.
Cristo mismo describió su venida como un relámpago que resplandece desde el
oriente hasta el occidente (Mt. 24:27). Así como la ascensión en Hechos 1:11 es visible,
su segunda venida será visible, y Cristo «vendrá como le habéis visto ir al cielo».
Cristo dijo en Mateo 24:30: «Verán al Hijo del hombre
viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran
gloria». El principal argumento del libro de Apocalipsis es que Cristo
será revelado al mundo en su segunda venida y en el reino subsecuente. Según
Apocalipsis 1:7: «He aquí que viene con las nubes, y
todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los
linajes de la tierra harán lamentación por él.» Verán a Cristo,
no como el humilde nazareno que sufre y muere, o en su cuerpo de resurrección
en el cual su gloria estaba algo velada mientras Cristo estaba aún sobre la
tierra.
La segunda venida de Cristo pondrá en exhibición la
gloria del Hijo de Dios, como se reveló antes a Juan en
Apocalipsis 1:12-18 y se describe en detalle en Apocalipsis 19:11-16.
En consecuencia, la segunda venida será uno de los acontecimientos más dramáticos
de todos los tiempos y será el clímax de todo el programa de Dios que comienza
en Edén cuando Adán pecó y perdió el derecho de reinar.
5. La segunda venida de Cristo
está también íntimamente relacionada a la tierra y no es un encuentro en el
espacio como el arrebatamiento de la iglesia. Muchos pasajes hablan
de Cristo que reina en Sión, viene a Sión y sale de Sión, todas ellas
referencias a la
ciudad literal de Jerusalén (Sal. 14:7; 20:2; 53:6; 110:2; 128:5; 134:3;
135:21; Is. 2:3; Jl
3:16; Am. 1:2; Zac. 14:1-4; Ro. 11:26). Según las Escrituras, no solamente su pie
tocará el Monte
de los Olivos, sino que su venida es en conexión con la destrucción de los ejércitos
que tratarán de conquistar Jerusalén (Zac. 14:1-3).
6. La segunda venida de Cristo
será presenciada por todos los santos ángeles y por todos los santos de todos
los tiempos que están en el cielo. Es la venida con sus santos
y no la venida por sus santos. Aunque un propósito importante de la venida de Cristo
es libertar a los santos afligidos que aún viven en la tierra, la descripción
del suceso
en Mateo 25:31 afirma que todos los ángeles estarán con Él. Apocalipsis 19:11- 21 es
aún más explícito y presenta a los ejércitos celestiales que le siguen. Estos indudablemente
incluyen a los santos ángeles y a los santos que están en el cielo. La segunda
venida será un tiempo de reunión de todos los elegidos, los resucitados, los trasladados
y aun los que estaban en sus cuerpos naturales sobre la tierra. Todos participan,
de un modo u otro, en este dramático suceso relacionado con la segunda venida.
7. El propósito declarado de la
segunda venida es juzgar la tierra (Sal. 96:13). Esto será considerado en los
próximos estudios de los juicios de Israel, de las naciones y el juicio
de Satanás y de los ángeles caídos. En Mateo 19:28 Cristo les dijo a los doce apóstoles
se unirían a El para juzgar las doce tribus de Israel. Mateo 25:31-46 describe
el juicio de los gentiles sobre la tierra en el momento de la segunda venida. Ezequiel
20:35- 38 predice el juicio de Israel en el momento de la segunda venida.
Los que mueran durante el tiempo de persecución que
precederá a la segunda venida serán resucitados y juzgados
según Apocalipsis 20:4.
La misma verdad es presentada en las diversas parábolas
que tratan del tiempo del fin en los evangelios, y en
las Escrituras se encuentra una mención frecuente de esta verdad
(Lc. 12:37, 45-47; 17:29, 30; 2 Ts. 1:7-9; 2:8; Jud. 15; Ap. 2:27; 19:15-21).
La tierra,
que actualmente manifiesta toda su pecaminosidad e incredulidad y que en su mayor
parte vive como si Dios no existiese, caerá bajo el justo juicio de Dios.
Sin embargo, a pesar de lo extenso que es el juicio,
no destruirá la tierra en forma completa. El juicio por
fuego descrito en 2 Pedro 3:10 no ocurrirá hasta el fin del milenio,
cuando la tierra y los cielos que ahora existen sean destruidos y sean creados
un nuevo cielo y una nueva tierra.
El día de Jehová, que comienza con el arrebatamiento
e incluye en su introducción los juicios que preceden y
siguen inmediatamente la segunda venida, concluye al final del milenio con la
destrucción final de la tierra y los cielos que ahora existen. El triunfo
del pecado en nuestro mundo moderno es temporal. El triunfo de la justicia de Dios
es cierto.
8. El propósito importante de
la venida de Cristo es librar a quienes han sobrevivido al
martirio durante la tribulación, sean judíos o gentiles. Según Mateo 24:22, si
la venida
de Cristo fuera demorada indefinidamente, los juicios catastróficos derramados
sobre la tierra destruirían toda la raza. La tribulación es cortada por la venida
de Cristo para librar a los escogidos de ese destino. En Romanos 11:26-27 se describe
a Israel como salvado y libertado. Esto recibe el apoyo de Lucas 21:28, donde
se habla de la segunda venida de Cristo y es denominada «tu redención». En el Antiguo
Testamento hay pasajes como Zacarías 14:4 también describen en esta liberación.
9. Sin embargo, la segunda
venida de Cristo no solamente trae el juicio sobre los malvados
y liberación para los justos, sino que introduce un nuevo estado espiritual que
será considerado en el estudio del milenio. El mismo acontecimiento que trajo juicio
sobre los impíos produce un nuevo avivamiento espiritual a quienes han confiado
en el Señor. Esto es apoyado por Romanos 11:26-27 y está incorporado en el nuevo
pacto de Jeremías 31:31-34.
10. La segunda venida de Cristo
tiene también el propósito central de establecer el reino davídico. En la
discusión de la relación de la iglesia con los gentiles en el concilio
de Jerusalén (Hch. 15) se argumenta que las profecías anteriores de Amós 9:11-15
predecían el orden de la bendición de los gentiles primero, seguida por la restauración
del tabernáculo de David. Esto iba a coincidir con la reunión de Israel restaurado
en su tierra, estableciéndose en ella para no volver a ser dispersado (Am. 9:14-15;
véase también Ez. 39: 25-29).
El
regreso físico de Israel, el restablecimiento del reino davídico y el
derramamiento del Espíritu de Dios sobre la casa de Israel (Ez. 39:29)
se combinan para preparar a Israel y el mundo para las glorias del mundo que seguirá.
Según Ezequiel 37:24, los santos del Antiguo Testamento participarán en el reino,
siendo David elevado a la categoría de príncipe sobre Israel bajo Cristo. El propósito
de Dios era, según fuera anunciado a la virgen María en Lucas 1:31-33, que Cristo
vendría a reinar sobre la casa de Israel para siempre.
Tomada
como un todo, la segunda venida de Cristo es Un acontecimiento maravilloso que
ocurre al final de la Gran Tribulación e introduce el reino milenial. Será una venida
personal y corporal que será visible en todo el mundo, y será la manifestación de la
gloria de Dios. Estará relacionada con la tierra más que con el cielo y especialmente
con Jerusalén en el Monte de los Olivos.
Cristo,
en su venida, estará acompañado por los santos ángeles y los santos. Su propósito
en su venida es juzgar al mundo, librar a quienes han confiado en El, sean judíos
o gentiles, traer un avivamiento en Israel y en el mundo, restablecer el reino de
David e introducir la dispensación final de su reino sobre la tierra por mil
años. En el
contexto de este acontecimiento podrían considerarse ahora la doctrina de la resurrección
y la de los juicios relacionados con la segunda venida.
PREGUNTAS
1. ¿Cuáles
son algunos de los grandes temas relacionados con la doctrina de la segunda
venida?
2. ¿Con
cuánta extensión se trata la doctrina de la segunda venida en el Antiguo Testamento?
3. ¿Con
qué contribuye Deuteronomio 30:1-3 a la doctrina de la segunda venida?
4. ¿En qué
forma trata la segunda venida el Salmo 2?
5. ¿Qué
grandes temas son desarrollados en los Salmos 22, 23 y 24?
6. Hacer
un resumen de la verdad acerca de la segunda venida y el reino milenial según
se presenta en los Salmos 50, 72, 89, 96 y 110.
7. ¿Cuál
es la contribución de Isaías 9:6-7?
8. ¿Cómo
describe Daniel 7 la segunda venida?
9.
¿Cuáles son las contribuciones de Zacarías 2, 8 y 14 a la doctrina de la
segunda venida?
10 ¿En qué
forma refuta Zacarías la idea de que Cristo ya ha cumplido la promesa de su
segunda venida?
11. ¿Qué
dificultad tenían los profetas del Antiguo Testamento para distinguir la primera
y segunda venidas de Cristo?
12. ¿Qué
dificultad correspondiente se encuentra en el Nuevo Testamento para distinguir
entre el arrebatamiento y la segunda venida de Cristo para establecer su reino?
13. Hacer
un resumen de la evidencia de que la segunda venida de Cristo a la tierra para
establecer su reino es postribulacional y premilenial.
14. ¿Cómo
es que el premilenialismo depende de los principios de interpretación de las
Escrituras?
15.
Demostrar que la segunda venida de Cristo es personal.
16. ¿Qué
evidencia apoya la conclusión de que Cristo regresará corporalmente en su segunda
venida?
17. Hacer
un contraste entre la extensión en que Cristo será visible para el mundo en el
arrebatamiento y en su segunda venida a establecer su reino.
18. ¿En
qué sentido están íntimamente relacionadas la segunda venida y la tierra en contraste
con el arrebatamiento?
19. ¿Quién
acompañará a Cristo en su segunda venida a la tierra desde el cielo?
20. Hacer
un resumen de la enseñanza acerca de que Cristo juzgará la tierra en su segunda
venida.
21.
Distinguir los juicios que ocurrirán antes del milenio, de los que ocurrirán al finalizar
el milenio.
22. ¿En
qué forma se relaciona la segunda venida de Cristo con la liberación de los salvados
en la Gran Tribulación?
23. ¿En
qué sentido es que la segunda venida inaugura un nuevo estado espiritual?
24. ¿Cómo
se relaciona la venida de Cristo con el restablecimiento del reino davídico?
25. Hacer
un resumen de los principales hechos relacionados con la venida de Cristo como un
evento importante.
LAS RESURRECCIONES
La
interpretación profética ha sido víctima de mucha confusión debido a la teoría
sin apoyo
bíblico de que los hombres serán todos resucitados al mismo tiempo. Este programa
profético simplista ignora los detalles dados en los pasajes proféticos acerca
de las diversas resurrecciones. En vez de una sola resurrección general, las Escrituras
presentan siete resurrecciones, algunas de las cuales se encuentran en el pasado,
otras separadas por largos períodos tales como las resurrecciones que preceden
y siguen al reinado de Cristo de mil años. Las Escrituras enseñan claramente
que todos serán resucitados a su tiempo y en su lugar y que la existencia humana
sigue para siempre. El estudio de las resurrecciones proporciona un importante
bosquejo del programa profético relacionado con esta verdad central de la fe y
esperanza cristiana.
A. LA RESURRECCION DE
JESUCRISTO
En el
orden de las resurrecciones la primera es la de Jesucristo, anunciada en la profecía
del Antiguo Testamento (como en Sal. 16:9-10), presentada históricamente en los
cuatro evangelios, y tratada teológicamente en el Nuevo Testamento a partir del
libro de los Hechos. Indudablemente la doctrina de la resurrección de Cristo es una
doctrina de importancia central sobre la que descansa toda la fe y esperanza
del cristiano,
como expone extensamente Pablo en 1 Corintios 15. En consideración de los
hechos que apoyan la conclusión de que hay más de una resurrección, es importante
notar que todos deben estar de acuerdo en que la resurrección de Cristo es un
acontecimiento distinto y que ya ha ocurrido.
B. LA RESURRECCION DE LOS
SANTOS EN JERUSALEN
En el
tiempo de la resurrección de Cristo ocurrió una resurrección que fue como una prenda,
según Mateo 27:52- 53. Este pasaje afirma que «en el tiempo de la muerte y resurrección
de Cristo se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían
dormido se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él,
vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos».
En
ningún lugar se da explicación alguna acerca de este suceso fuera de lo común. Aunque
los sepulcros fueron abiertos en el momento de la muerte de Cristo, parece que los
santos mismos no salieron de los sepulcros hasta que Cristo resucitó, porque la
Escritura deja en claro que Cristo es la primicia, el primer resucitado de
entre los muertos
en un cuerpo resucitado que no volverá a ser destruido. En contraste con otras
personas resucitadas, como en el caso de Lázaro, que indudablemente volvió a morir y
volvió a ser sepultado, Cristo resucitó para no volver jamás a un sepulcro.
El
significado probable de la resurrección de santos en el tiempo de la
resurrección de
Cristo, número relativamente pequeño de individuos, puede hallarse en el cumplimiento
de lo tipificado en una ofrenda levítica. La tercera de las fiestas de Jehová
(véase Lv. 23:9-14) incluye una ceremonia en que, al comienzo de la cosecha, los
israelitas debían llevar un puñado de grano no trillado para mecerlo delante de Jehová
y ofrecer los sacrificios adecuados en reconocimiento de sus esperanzas puestas
en la cosecha venidera. La resurrección de santos en Jerusalén en el tiempo de la
resurrección de Cristo constituyó las primicias y demostró que Cristo no estaba solo en
su resurrección, sino que era el precursor de la gran cosecha venidera, de la cual
estos santos eran una muestra.
Aunque
algunos han interpretado las referencias de Lucas como sólo una restauración a la
vida como la ocurrida en el caso de Lázaro, el hecho de que haya ocurrido en el tiempo
de la resurrección de Cristo indicaría una resurrección permanente, e indudablemente
estos santos fueron llevados vivos al cielo después que hubieron cumplido
su misión. En cualquier caso, es otra resurrección histórica que confirma el concepto
de que todas las resurrecciones no pueden reunirse en un solo gran acontecimiento
futuro.
C. LA RESURRECCION DE LA
IGLESIA
Como se
dijo en los estudios de la venida de Cristo por sus santos, y la doctrina del arrebatamiento,
los muertos en Cristo serán resucitados en el tiempo de la venida de Cristo
por los suyos y, junto con los cristianos vivos que serán transformados, se encontrarán
con el Señor en el aire y subirán al cielo. Según 1 Tesalonicenses 4:13-18 y 1
Corintios 15:51-58, tanto los santos resucitados como los trasladados recibirán cuerpos
de resurrección similares al cuerpo resucitado de Cristo (1 Jn. 3:2). La resurrección
de la iglesia es la primera resurrección en gran escala y es precursora de las
demás.
D. LA RESURRECCION DE LOS
SANTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO
Aunque
el. Antiguo Testamento constantemente supone la doctrina de la resurrección,
como se afirma en Job 19:25-26, por ejemplo, no es esta doctrina un tema de
profecías extensas. Sin embargo, las referencias que se encuentran parecen poner
la resurrección de los santos del Antiguo Testamento en el tiempo de la segunda
venida de Cristo a la tierra y no en el de su venida por sus santos en el arrebatamiento.
Daniel
12 describe la Gran Tribulación en el versículo 1 y la resurrección en el versículo
2 como un suceso inmediatamente posterior y que constituye un clímax en relación
con ella; en este caso, sería claro que los santos del Antiguo Testamento no son
resucitados en el arrebatamiento, sino en el tiempo del establecimiento del reino.
La misma implicación se encuentra en el pasaje de Job, donde la resurrección está
conectada con el tiempo en que el Redentor está en pie sobre la tierra.
En
forma similar, la doctrina de la resurrección presentada en Isaías 26:19-21 relaciona
el despertar de los cuerpos muertos con el momento en que Cristo juzgue al
mundo. También es significativo que la frase particular de «los muertos en
Cristo» sea
usada para describir a los que son resucitados en el arrebatamiento (1 Ts.
4:16).
La
expresión «en Cristo» describe la posición actual de los creyentes en Cristo
debido al
bautismo del Espíritu, que ocurrió por primera vez en Hechos 2 y que no aparece en
relación con los santos del Antiguo Testamento. Aunque habrá intérpretes de las Escrituras
que discrepen de esta posición, e incluirán la resurrección de los santos del Antiguo
Testamento con el arrebatamiento, el peso de la evidencia parece relacionarla
con la segunda venida de Cristo a la tierra. En cualquier caso, todos los santos
del Antiguo Testamento y los de la iglesia serán resucitados antes del milenio.
E. LA RESURRECCION DE LOS
SANTOS DE LA TRIBULACION
Se hace
mención especial de los que murieron como mártires de la tribulación, diciendo
que serán resucitados en conexión con la segunda venida de Cristo para establecer
el reino. En Apocalipsis 20:4 Juan escribe que vio «las almas de los decapitados
por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían
adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes
ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años». Esta afirmación es explícita
en el sentido de que los mártires de la tribulación serán resucitados cuando Cristo
venga a establecer su reino. Apocalipsis 20:5 declara: «Pero los otros muertos no
volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección».
Surge, naturalmente, la pregunta de cómo puede ser ésta la primera resurrección
de los santos del Antiguo Testamento.
La
respuesta es que la expresión «primera resurrección» se refiere a todas las resurrecciones
de los justos aun cuando se encuentren ampliamente separadas por el tiempo.
Todas ellas son primera, esto es, antes que la resurrección final de los impíos.
Consecuentemente, la expresión «primera resurrección» se aplica a todas las resurrecciones
de los santos sin consideración de cuándo ocurrían, incluyendo la resurrección
Cristo mismo.
F. LA RESURRECCION DE LOS
SANTOS DEL MILENIO
Ningún
pasaje de las Escrituras predice la resurrección santos del milenio, y algunos han
sacado la conclusión que los santos que entren en el milenio no morirán Por supuesto,
las Escrituras guardan silencio acerca de un arrebatamiento de los santos vivos
al final del milenio. Estos dos apartados de la profecía no caen dentro de la esfera
de preocupación inmediata de los santos que viven en la actualidad, y la verdad
acerca de ella podrá ser revelada después de la venida de Cristo para establecer
su reino.
Sin
embargo, cabe suponer que algunos santos que sobrevivirán a la tribulación ya serán
de edad avanzada, y en cualquier caso es dudoso si alguien sobrevivirá durante todo el
reinado de mil años. Ni Adán ni los cristianos primitivos lograron vivir mil años.
En consecuencia, se puede suponer que aun los salvados morirán en el milenio aun
cuando la vida de ellos será muy larga.
Según
Isaías 65:20, «no habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días no
cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años será maldito». Esta
afirmación, por otra parte, indica que la vida será prolongada mucho, esto
es, que a la edad de 100 años una persona será todavía joven. En el milenio,
los creyentes
que sean viejos cumplirán sus años, con lo que se quiere decir que alcanzarán
una edad muy avanzada. En contraste, la persona que muera de 100 años será
porque es pecador, y la muerte le vendrá como un juicio.
Subsiste
la evidencia de que en el milenio habrá santos que morirán y que serán resucitados
al final del reinado milenial. Sin embargo, esta doctrina no está fundada sobre
un pasaje específico de las Escrituras, pero es probablemente la mejor explicación.
Al mismo tiempo que sean resucitados los santos del milenio serán arrebatados
los santos que estén vivos, esto es, serán llevados de la tierra sin morir, del
mismo modo que la iglesia cuando fue arrebatada. Esto será en preparación para la
destrucción de la tierra y los cielos que ahora son.
G. LA RESURRECCION DE LOS
IMPIOS
La
resurrección final está relacionada solamente con los impíos. Según Apocalipsis 20:11-15,
en conexión con el juicio del gran trono blanco, todos los muertos que no hayan
resucitado antes serán resucitados y comparecerán ante Dios para ser juzgados.
Esta es la resurrección final antes de la creación de los nuevos cielos y la nueva
tierra. Los detalles de este juicio serán considerados en un capítulo
posterior.
Resumiendo,
las Escrituras claramente enseñan que todos los hombres resucitarán. Como lo
resume Daniel: «Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados,
unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua» (12:2).
Aunque los hombres mueren, todos resucitarán, pero las resurrecciones no serán
las mismas. La resurrección de vida es una gloriosa resurrección en que los cuerpos
de los creyentes serán conformados al cuerpo de resurrección de Cristo.
Sin
embargo, la resurrección de condenación es un espectáculo terrible. Los hombres recibirán
cuerpos que les durarán para siempre, pero cuerpos que son pecaminosos y sujetos
al dolor y el sufrimiento. Como el diablo y sus ángeles, existirán para siempre en el
lago de fuego. Este hecho conmovedor ha hecho que los hombres lleven el evangelio
hasta los fines de la tierra a fin de que la mayor cantidad posible de personas
pueda ser arrebatada del fuego (Jud. 23) y sea liberada de la ira de Dios que
ciertamente vendrá sobre los impíos. Sin embargo, para el justo la doctrina de
la resurrección
es la base de nuestra esperanza, y aunque la última generación de la iglesia
será arrebatada sin morir, para la gran mayoría del mundo la resurrección de la
tumba ha sido el método divino para transformar un cuerpo que era para la
tierra en un
cuerpo adecuado para su gloriosa presencia.
PREGUNTAS
1.
¿Resucitarán de entre los muertos todos los que mueran?
2. ¿Quién
es la primera persona en ser resucitada de entre los muertos?
3.
Explicar la resurrección mencionada en Mateo 27:52-53.
4.
Describir la resurrección de la iglesia.
5. ¿Qué
evidencia apoya la conclusión de que los santos del Antiguo Testamento resucitarán
en el tiempo de la venida de Cristo a la tierra?
6. ¿Qué
revela la Escritura acerca de la resurrección de los santos de la tribulación?
7.
¿Morirán los santos en el milenio?
8. ¿Qué
les ocurrirá a los santos que estén vivos al final del reino milenial?
9.
Describir la resurrección de los impíos.
10. Hacer un
contraste entre los cuerpos de resurrección de los salvados y de los perdidos.
11. ¿Por
qué la doctrina del castigo eterno constituye un motivo que impele a predicar
el evangelio a toda criatura?
EL JUICIO DE ISRAEL Y LAS
NACIONES
En
conexión con la segunda venida de Cristo se incluyen juicios sobre Israel y las naciones
entre los grandes acontecimientos que establecerán el reino sobre la tierra.
Los
juicios comienzan con el juicio de los santos resucitados del Antiguo
Testamento, israelitas
y gentiles, y los santos de la tribulación, israelitas y gentiles. Sin embargo, estarán
presentes en este suceso, en juicios separados, los israelitas y los gentiles que
todavía estén viviendo sobre la tierra. Estos últimos juicios tienen que ver
con la separación
de los que han sido contados por dignos de entrar en el reino y de los que han
sido considerados indignos y quedan excluidos.
A. EL JUICIO DE ISRAEL
RESUCITADO Y DE LOS GENTILES
La
doctrina de la resurrección es una verdad familiar en el Antiguo Testamento, como se
dijo en el capítulo anterior. Además de la resurrección que ocurre en el arrebatamiento
de la iglesia, hay también una resurrección de muertos justos en conexión
con la segunda venida de Cristo para establecer su reino. Como se dijo anteriormente,
esto es mencionado en Daniel 12:2, Isaías 26:19 y Job 19:25-26.
También
se ve la resurrección de Israel en conexión con su restauración como nación en el
tiempo de su segunda venida. En Ezequiel 37, en la visión del valle de los huesos
secos, aprendemos que aunque la restauración de los huesos secos para ser un cuerpo
vivo es simbólico de la restauración de Israel, es también el tiempo en que Israel
saldrá de sus tumbas (37:12-14). Aquí parece combinarse lo simbólico y lo literal.
En el mismo capítulo se presenta a David como una persona resucitada que sirve
como rey sobre Israel bajo Cristo. En general, el Antiguo Testamento da una fe firme a
todos los que creen en la resurrección de los muertos.
En
Apocalipsis 20 se dice que la resurrección de los mártires de la tribulación
ocurrirá en
relación con la segunda venida de Cristo. Probablemente esté conectada con la resurrección
de los santos del Antiguo Testamento. Se dice que los resucitados vivirán
y reinarán con Cristo mil años (Ap. 20:4) y aparentemente serán recompensados
del mismo modo que la iglesia fue galardonada en el tribunal de Cristo.
La fidelidad a Dios hasta la muerte en el servicio brindado se les reconoce dándoles
parte en el reinado con Cristo sobre la tierra.
Ha
surgido alguna confusión por el hecho de que también se dice que la iglesia reinará
con Cristo. Las Escrituras parecen indicar que todos los justos resucitados antes
del milenio compartirán en alguna forma el reino milenial, cada uno en su orden y
de acuerdo con el propósito soberano de Dios. La Iglesia reinará como esposa de
Cristo; los santos resucitados reinarán en sus diversas capacidades como
israelitas salvados
o como gentiles salvados. Una ilustración es proporcionada por el libro de Ester,
donde Ester reinó como reina, mientras Mardoqueo reinó como primer ministro del
rey. Tanto Ester como Mardoqueo reinaron, pero de diferentes maneras y en diferentes
capacidades. Así será en el milenio.
Consecuentemente,
puede concluirse que los justos muertos de Israel y los gentiles serán
resucitados en el tiempo de la segunda venida de Cristo, y esta resurrección incluirá
a todos los que no están incluidos en la resurrección y traslación realizada en el
arrebatamiento de la iglesia.
B. EL JUICIO DE ISRAEL
VIVIENTE
Cuando
Cristo vuelva en su segunda venida también librará a su pueblo de los perseguidores.
Muchos ya habrán sido asesinados (Zac. 13:8), pero los que sobrevivan serán
liberados por Cristo cuando El venga (Ro. 11:26). Los israelitas que son
librados de sus
enemigos, sin embargo no son todos dignos de entrar en el reino, puesto que algunos
no son salvos. Serán congregados ante el Señor y serán juzgados (Ez. 20:33- 38).
Primero se cumplirá la reunión de todos los israelitas de todo el mundo (Ez. 39:28).
En Ezequiel 20:35-38 el Señor dice: «Os traeré al desierto de los pueblos, y allí
litigaré con vosotros cara a cara. Como litigué con vuestros padres en el
desierto de la
tierra de Egipto, así litigaré con vosotros, dice Jehová el Señor. Os haré
pasar bajo la
vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto; y apartaré de entre vosotros a los
rebeldes, y a los que se rebelaron contra mí; de la tierra de sus
peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de Israel no
entrarán; y sabréis que yo soy Jehová.»
Sobre
la base de este texto, el Israel congregado se divide en dos clases de
personas, los que
han aceptado a Jesús como Salvador y Mesías y se cuentan por dignos de entrar
en el reino, y los que todavía son rebeldes, incrédulos y son excluidos y muertos.
Aunque Israel es una nación favorecida y aunque Dios le ha dado abundantes
bendiciones especiales, la salvación personal aún depende de la fe y la relación
individual con Dios.
Como ha
sido en los tiempos pasados, en este tiempo también hay quienes son considerados
el «verdadero Israel» (esto es, salvados) y los que son israelitas sólo de nombre
y no son salvos. Como Pablo lo expresa en Romanos 9:6: «porque no todos los que
descienden de Israel son israelitas». En Romanos 9:8 describe a los no salvos como
«hijos según la carne» y que no son hijos de Dios. La purga de los rebeldes dejará
en Israel solamente a los verdaderamente redimidos, y será privilegio de ellos entrar
en la tierra y poseerla, en contraste con los no salvados, de los cuales Dios dice:
«No entrarán en la tierra de Israel» (Ez. 20:38).
C. EL JUICIO DE LOS
GENTILES VIVOS
El
juicio de las naciones concierne al juicio individual de Dios sobre los
gentiles, en contraste
con su juicio sobre Israel. Este juicio lo describe nuestro Señor en Mateo 25:31-46
como un juicio que seguirá inmediatamente a su segunda venida. En el versículo
31 se dice que ocurre de este modo: «Cuando el Hijo del Hombre venga en su
gloria, y todos sus santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria.»
En la
descripción que sigue los gentiles son descritos como ovejas y cabritos
reunidos y
mezclados ante el pastor. Siendo diferentes en especie, son separados unos de otros,
las ovejas a la mano derecha del Rey y los cabritos a la izquierda. Entonces el Rey
invita a las ovejas a entrar en el reino. A ellas les dice: «Venid, benditos de
mi Padre,
heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
Porque
tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero,
y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis;
en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor,
¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?»
(vv. 34-37).
Cuando
las ovejas preguntan cuándo fueron hechas las acciones justas, el rey les responde
en Mateo 25:40: «De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis
hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.»
En
seguida el Rey se vuelve hacia los de la izquierda y les dice: «Apartaos de mí, malditos,
al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles» (y. 41). El Rey sigue diciendo
que ellos no han hecho las obras de misericordia realizadas por las ovejas.
Los
cabritos responden: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo,
enfermo o en la cárcel y no te servimos?» (y. 44). El Rey les responde: «De cierto
os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo
hicisteis» (y. 45). Entonces se declara que los cabritos serán lanzados al tormento
eterno, pero los justos son introducidos a las bendiciones de la vida eterna.
Este
pasaje ha creado algunos malentendidos debido a su énfasis en las obras. Un estudio
superficial parecería indicar que las ovejas se salvan a causa de sus obras y que los
cabritos se pierden por su falta de obras. Sin embargo, la Biblia deja en claro que la
salvación no es por obras en ninguna dispensación. Aun la ley mosaica que enfatizaba
las obras jamás tuvo entre sus promesas la salvación como una recompensa
por las obras fieles. Más bien la norma para todas las dispensaciones la declara
Efesios 2:8-9: «Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros,
pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.»
Debido
a la depravación innata del hombre, que ha nacido con una naturaleza pecaminosa,
y debido a su posición en Adán, su primer padre que pecó contra Dios, todos
los hombres han nacido perdidos y sin esperanza en sí mismos. Solamente sobre la base
del sacrificio de Cristo podría alguien ser salvo en el Antiguo o Nuevo Testamento
(Ro. 3: 25-26). La ley de las obras es solamente un camino de condenación,
mientras que la ley de la fe es el camino de salvación (Ro. 3:27-28). Si esto
está bien establecido en otros pasajes, ¿cómo podría explicarse el juicio de
las ovejas
y los cabritos?
El
principio comprendido en este juicio es el de las obras como una evidencia de salvación, y no como una base de la salvación. Aunque la fe solamente
puede salvar, también es cierto que la fe sin obras es
muerta, es decir, no es una fe verdadera (Stg. 2:26).
Las
obras de las ovejas son especialmente significativas en el contexto de la Gran Tribulación
por la que estos pueblos habrán pasado. En este período habrá un antisemitismo
mundial y muchos israelitas serán muertos. Bajo tales circunstancias será
muy significativo que un gentil proteja a un judío, «a uno de estos mis
hermanos más
pequeños» (Mt. 25:40).
En
realidad, que un gentil proteja a un judío en un tiempo en que los judíos están siendo
perseguidos hasta la muerte sería poner en peligro la propia vida y libertad.
La
única razón posible para tal bondad bajo tales circunstancias, en un tiempo de gran
engaño satánico y odio hacia los judíos, será que el gentil es un creyente en Cristo
y las Escrituras reconocen una posición peculiar de Israel como pueblo escogido
de Dios.
Consecuentemente,
aunque la bondad hacia un judío pudiera no ser especialmente significativa
en circunstancias especiales, en este contexto de sufrimiento mundial para
Israel la bondad hacia un judío se convierte en una marca inconfundible de salvación
verdadera en Cristo. Así, aunque las ovejas no se salvan sobre la base de sus
obras, sus obras demuestran que son salvas. Es el principio de ser conocidos
por sus
frutos.
En este
juicio se permite que los gentiles justos entren en el reino. No se les da la tierra
prometida, que pertenece solamente a Israel, pero se les permite vivir en la tierra
milenial, en un tiempo de bendiciones sin precedentes para gentiles e israelitas.
Por
otra parte, los cabritos son echados al fuego eterno. Si esto se refiere a que
son echados
en el Hades, para ser resucitados después y ser echados en el lago de fuego, o si se
refiere a la entrada inmediata en el lago de fuego, no es completamente claro;
en cualquier caso, pasan por el castigo eterno y se les niega el privilegio de
ser ciudadanos
del reino milenial. El juicio de Dios sobre los gentiles es otro recordatorio de que
Dios observa nuestras obras y que nuestras obras deben demostrar nuestra fe.
Aun
pequeñas acciones como la de dar un vaso de agua al sediento o dar de comer al hambriento
no pasan desapercibidos para un Dios amante que está siempre atento al cuidado
de su pueblo. Este pasaje es otro recordatorio de que el reconocimiento adecuado
de la necesidad humana que nos rodea y la bondad y buena voluntad hacia nuestros
congéneres es una de las evidencias más selectas de un corazón transformado
que es producto de la fe en Jesucristo. El Dios que no permite que un gorrión
caiga a tierra sin su voluntad también está preocupado de todos los problemas
pequeños de sus criaturas. Quien tiene el corazón de Cristo tendrá un corazón
sensible hacia el pueblo de Dios.
Como
resumen, digamos que las Escrituras enseñan claramente que en la segunda venida
de Cristo todos los justos serán resucitados y juzgados antes que el reino milenial
sea completamente iniciado. Solamente los malvados permanecerán en la tumba,
esperando su juicio ante el gran trono blanco al final del milenio.
PREGUNTAS
1. ¿Qué
juicios ocurrirán en conexión con la segunda venida de Cristo?
2. ¿Qué
resurrecciones habrá en conexión con los juicios en la segunda venida de Cristo?
3. ¿Cuál
es la naturaleza de la recompensa dada a los que son juzgados?
4. ¿Cómo
explicar que la iglesia y los demás santos reinarán con Cristo?
5. ¿Qué
juicio particular se realizará sobre los israelitas vivos en la segunda venida
de Cristo?
6.
Describir el juicio de las ovejas y los cabritos.
8.
Explicar la diferencia entre las obras como evidencia de salvación y las obras
como base de
salvación.
7.
¿Enseña este juicio la salvación por las obras?
9. ¿Por
qué son tan especialmente significativas las obras atribuidas a las ovejas en vista
de la Gran Tribulación?
10. ¿Qué
aplicaciones prácticas pueden hacerse del hecho de que Dios considere de importancia
las pequeñas acciones de bondad?
11. ¿Qué
muertos quedan en sus sepulcros después de empezado el milenio?
EL REINO MILENIAL
A. EL CONCEPTO DEL REINO DE
DIOS
En las
Escrituras, la expresión «reino de Dios» en general se refiere a la esfera del gobierno
de Dios en el universo. Puesto que Dios ha sido siempre soberano y omnipotente,
hay un sentido en que el reino de Dios es eterno. Nabucodonosor, rey de
Babilonia que fuera humillado por Dios, dio testimonio de esto cuando dijo: «Bendije
al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno,
y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados
como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes
de la tierra y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?» (Dn. 4:34-35).
Sin
embargo, el gobierno universal de Dios fue desafiado en la eternidad pasada por Satanás
y los seres angélicos que se unieron a él en su rebelión contra Dios. Aunque Dios
demostró su soberanía juzgando a los rebeldes, la entrada del pecado en el mundo
introdujo el programa divino para demostrar la soberanía de Dios en la historia
humana. Esto comprende el concepto de un reino teocrático, esto es, un reino
en que Dios es el gobernador supremo, aun cuando obra por medio de sus criaturas.
Cuando Adán fue creado, se le dio dominio sobre toda la tierra (Gn. 1:26, 28).
Sin embargo, en desobediencia a Dios, Adán y Eva comieron del fruto prohibido.
En su
caída en pecado Adán perdió el derecho de gobierno, y de allí en adelante la soberanía
de Dios que había sido entregada al hombre fue delegada en ciertas personas
escogidas a quienes Dios entregó el gobierno. Consecuentemente, se ha permitido
que algunos hombres reinen a través de la historia. Por ejemplo, Daniel le recordó
esto a Belsasar al referirse al hecho de que Dios había castigado a Nabucodonosor
«hasta que reconoció que el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino
de los hombres, y que pone sobre él al que le place» (Dn. 5:21).
En el
Antiguo Testamento, una demostración importante del gobierno teocrático fue el
reino de Israel bajo los reyes Saúl, David y Salomón. Los gobernadores gentiles también
pudieron tener una esfera de gobierno político, en el propósito soberano de Dios.
Este concepto general de gobierno bajo permisión y dirección divina es mencionado
en Romanos 13:1, donde Pablo escribe: «Sométase toda persona a las autoridades
superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por
Dios han sido establecidas.»
En
adición a la soberanía de Dios manifestada en los gobiernos políticos y en sus gobernadores,
las Escrituras dan testimonio del gobierno espiritual, en el que Dios gobierna
los corazones de los hombres. Esto ha sido así desde el comienzo de la raza humana,
y el reino espiritual incluye a todos los que se sujetan voluntariamente a Dios,
sean hombres o ángeles. Pablo se refería a este concepto espiritual de reino en Romanos
14:17 al decir: «Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia,
paz y gozo en el Espíritu Santo.»
En el
Evangelio de Mateo se hace una distinción entre el uso de las expresiones «reino
de Dios» y «reino de los cielos». Muchos intérpretes consideran estas expresiones
como sinónimas, puesto que Mateo frecuentemente usa la expresión «reino
de los cielos» en versículos similares a los que en otros evangelios se usa «reino
de Dios». Aunque las expresiones mismas son muy similares, el uso parece indicar
que «reino de los cielos» es una expresión más amplia que «reino de Dios», e incluye
la esfera de la profesión de fe, como en la parábola del trigo y la cizaña, donde
el reino de los cielos aparentemente incluye la cizaña, y en la parábola de la red,
donde el reino de los cielos parece incluir peces buenos y malos (cf. Mt.
13:24-30, 36-43, 47-50).
Por
otra parte, el reino de Dios no se considera como una esfera de profesión, sino una
esfera de verdadera situación espiritual, como se ilustra en Juan 3:5, donde Cristo
dice a Nicodemo: «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del
Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.» Sin embargo, la mayoría de los expositores
prefieren el punto de vista de que no hay una diferencia esencial entre los dos
reinos.
No
obstante, hay una distinción más importante que radica en el contraste entre el reino
en la era actual y el reino en el milenio. El reino en la era actual es un misterio,
esto es, sus características principales son revelaciones que no fueron dadas
en el Antiguo Testamento (cf. Mt. 13); pero el reino en su forma milenial será cumplido
después de la segunda venida de Cristo y no es un misterio.
Esto
también comprende la distinción entre reino invisible “el gobierno de Dios en los
corazones de los creyentes en la era presente” y el reino visible y glorioso de
Dios que
todos veremos en la tierra después de su segunda venida. Esta distinción es completamente
importante y esencial para distinguir entre la era actual como esfera de
gobierno divino y el que existirá en el reino milenial.
Existen
tres interpretaciones importantes en relación al concepto de reino milenial. El
punto de vista premilenial interpreta las Escrituras diciendo que la segunda
venida de
Cristo será primero, y luego vendrá un reinado de Cristo de mil años sobre la tierra
antes de que el estado eterno de un nuevo cielo y una nueva tierra sea establecido.
Se llama premilenial, porque pone la venida de Cristo antes del reino milenial.
El segundo
punto de vista es el amilenialismo, que niega que haya un reino milenial literal
sobre la tierra. Generalmente hablando, este punto de vista sostiene que Cristo
vendrá en su segunda venida e inmediatamente dará paso a los nuevos cielos y a la
nueva tierra sin que haya un reinado de mil años. Este punto de vista
interpreta muchos-
pasajes del Antiguo y el Nuevo Testamentos que se refieren al reino milenial como
predicciones que se están cumpliendo en forma no literal, ya sea en la experiencia
actual de la iglesia sobre la tierra o la experiencia de la iglesia en el cielo.
Un
tercer punto de vista es el postmilenialismo. Esta interpretación cree que en
la edad
actual se verá el triunfo del evangelio en el mundo y así se introducirá una
edad de oro
cuando hasta cierto punto se cumplirán la justicia y la paz profetizadas para el
reino milenial. Es llamado postmilenialismo porque considera que la segunda venida
de Cristo será el clímax de la edad de oro, y pondrá fin al milenio. El postmilenialismo
conservador representa un reinado supremo de Cristo sobre los corazones
de los hombres por un período literal de mil años. El postmilenialismo más liberal
es similar a los puntos de vista de la evolución y considera un avance gradual en el
progreso del mundo que culmina en una edad dorada. Debido a todas las tendencias
de la historia del siglo xx, ha habido poca base para creer que la causa de Dios
será prosperada en el mundo por medios humanos, y la mayoría de los intérpretes
de la actualidad son amilenialistas o premilenialistas.
Aunque
se han presentado muchos argumentos en pro y en contra del concepto de un milenio
literal, la solución está determinada por el punto hasta el cual las profecías de las
Escrituras se interpretan literalmente. En esta discusión se supondrá que la profecía
debe ser interpretada literalmente en el mismo sentido que cualquier otro tema de
la revelación divina. Consecuentemente, muchas predicciones del Antiguo Testamento,
así como el capítulo clásico de Apocalipsis 20 en el Nuevo Testamento, se
interpretan literalmente como que quieren decir lo que dicen: que habrá un reinado
literal de Cristo sobre la tierra después de su segunda venida y antes que sean
creados los nuevos cielos y la nueva tierra. El libro de Walvoord The
Millennial Kingdom
(El reino milenial) presenta argumentos detallados acerca de los diversos puntos
de vista sobre el milenio, y es una discusión detallada de esta cuestión.
B. EL REINO MILENIAL, UN
REINADO DE DIOS SOBRE LA TIERRA
En
contraste con el punto de vista amilenial, que considera el reino de Dios primariamente
como un reinado espiritual en los corazones de los hombres, muchos pasajes
apoyan la conclusión de que el reino es un reino literal sobre la tierra, en el cual
Cristo será realmente el gobernador político supremo y el líder espiritual y objeto
de culto. Este concepto se presenta en forma amplia en el Antiguo Testamento
y en el Nuevo.
En el
Salmo 2, donde se anuncia la rebelión de la nación contra Dios, se le da la siguiente
orden al Hijo de Dios: «Pideme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión
tuya los confines de la tierra» (v. 8). Este no es un gobierno espiritual, sino
Un
gobierno político real, como se ve en el versículo siguiente: «Los quebrantarás con
vara de hierro, como vasija de alfarero los desmenuzarás» (v. 9). Evidentemente esto no
puede referirse a la iglesia o a un reinado espiritual en el cielo, sino más
bien representa
a un monarca absoluto que abatirá a los inicuos y los pondrá bajo sujeción.
Otro
pasaje importante que enfatiza el carácter terrenal del reino es Isaías 11,
donde Jesús,
como descendiente de David, es presentado como que trae un justo juicio sobre
la tierra y castiga a los impíos. Isaías 11:4 afirma: «Juzgará con justicia a
los pobres,
y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la espada
de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.» En este pasaje se menciona
frecuentemente la tierra (como en Is. 11:9), y se describen los tratos de Dios
con las naciones a fin de recoger a Israel de entre todas las naciones.
Una
cantidad casi innumerable de otros versículos afirman o implican que el reino será
sobre la tierra (cf. Is. 42:4; Jer. 23:3-6; Dn. 2:35-45; Zac. 14:1-9). La descripción
en estos pasajes del reinado de Cristo sobre la tierra en el reino milenial evidentemente
no describe la edad presente ni describe el cielo. Cualquier cumplimiento
razonable requeriría de un reinado literal sobre la tierra a continuación
de la segunda venida de Cristo.
C. CRISTO COMO REY DE REYES
EN EL MILENIO
Muchos
pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamentos combinan su testimonio de que Cristo
será gobernador supremo sobre la tierra. Cristo, como hijo de David, se sentará
sobre el trono de David (2 S. 7:16; Sal. 89:20- 37; Is. 11; Jer. 33: 19-21).
Cuando
Cristo nació, vino como rey, según fuera anunciado por el ángel Gabriel a María
(Lc. 1:32-33). Como Rey fue rechazado (Mr. 15:12, 13; Lc. 19:14). Cuando fue crucificado
murió como Rey de los judíos (Mt. 27:37). En su segunda venida es descrito
como «REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES» (Ap. 19:16). Literalmente centenares
de versículos en el Antiguo Testamento declaran o implican, por lo menos,
que Cristo reinará sobre la tierra. Algunos de los textos más importantes son especialmente
claros (Is. 2:1-4; 9:6-7; 11:1-10; 16:5; 24:23; 32:1; 40:1-11; 42:1-4; 52:7-15;
55:4; Dn. 2:44; 7:27; Mi. 4:1-8; 5:2-5; Zac. 9:9; 14:16-17).
Una de
las características del reino milenial es que David será resucitado y reinará como
príncipe bajo el mando de Cristo (Jer. 30:9; 33:15-17; Ez. 34:23-24; 37:24-25; Os.
3:5). Ciertamente esta situación no se ve en la iglesia presente y exige que ocurran
la venida de Cristo y la resurrección de los santos del Antiguo Testamento antes
que pueda cumplir-se la profecía.
D. CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES
DEL GOBIERNO DEL MILENIO
Como lo
dejan ver los pasajes que hablan acerca del reino futuro, hay por lo menos tres
aspectos importantes en el gobierno de Cristo durante su reinado milenial.
1. Muchos pasajes testifican
que el gobierno de Cristo será sobre toda la tierra, más allá de
los límites de cualquier otro reino terrenal anterior y del reino de David mismo.
Al establecer el gobierno mundial, Dios cumplió su propósito de que el hombre
debía gobernar sobre la tierra. Aunque Adán fue descalificado, Cristo, como el
segundo Adán, puede cumplir esta meta como se menciona en Salmo 2:6-9. Según Daniel
7:14, al Hijo del Hombre «le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los
pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que
nunca pasará
y su reino uno que no será destruido». El mismo pensamiento se menciona en Daniel
2:44; 4:34; 7:27. La universalidad del gobierno de Cristo sobre la tierra también
se menciona en Salmo 72:8; Miqueas 4:1-2;
Zacarías 9:10.
2. El
gobierno de Cristo será de autoridad y poder absolutos. Cristo regirá «con vara de
hierro» (Sal. 2:9; Ap. 19:15). Todos los que se oponen
serán castigados con la destrucción (Sal. 2:9; 72:9-11; Is. 11:4).
Un gobierno tan absoluto no es la característica del gobierno de Cristo sobre
su iglesia
o sobre el mundo en la actual dispensación y sólo podría cumplirse si Cristo tiene
un reinado literal sobre la tierra después de su segunda venida.
3. El
gobierno de Cristo en el milenio será de justicia y paz. Esto se desprende de pasajes
clásicos como Isaías 11 y Salmo 72. Estas características poco
usuales del reino sólo son posibles gracias a los juicios introductorios
de Israel y los gentiles (discutidos en el capítulo anterior) y por el hecho
de que Satanás está encadenado y ha sido dejado fuera de acción. La única fuente
de mal en el mundo será la naturaleza pecaminosa de los hombres que están todavía
en su carne humana.
La separación del trigo de la cizaña (Mt. 13: 24-30)
y la separación
de los peces buenos de los malos (Mt. 13: 47-50) son preparativos necesarios
para el reinado de Cristo. El milenio comenzará con todos los adultos convertidos
como verdaderos creyentes en Cristo. Los hijos que nazcan durante el milenio
serán sujetos al reinado justo de Cristo y serán castigados hasta el punto de la
muerte física si se rebelan contra su Rey (Is. 65:17-20; Zac. 14:16-19). El
pecado abierto
será castigado y nadie podrá rebelarse contra el Rey en el reino milenial.
E. EL LUGAR ESPECIAL DE
ISRAEL EN EL REINO MILENIAL
Durante
el período del reino milenial Israel gozará de un lugar de privilegio y de bendición
especial. En contraste con la edad actual de la iglesia, en que judíos y gentiles
están en un mismo plano y tienen los mismos privilegios, el pueblo de Israel en el
milenio heredará la tierra prometida y será objeto del favor especial de Dios.
Será el
tiempo de la reunión de Israel, su restablecimiento como nación y la renovación
del reino davídico. Al fin Israel poseerá la tierra permanentemente y en forma
completa.
Muchos
pasajes tratan de este asunto. En el milenio los israelitas serán reunidos y restaurados
a su antigua tierra (Jer. 30:3; 31:8-9; Ez. 39:25-29; Am. 9:11-15).
Habiendo
sido conducidos de regreso a su tierra, Israel estará formado por los súbditos
del reino davídico revivido (Is. 9:6-7; 33:17, 22; 44:6; Jer. 23:5; Dn. 4:3; 7:14,
22, 27; Mi. 4:2-3, 7). Los reinos divididos de Israel y Judá volverán a unirse nuevamente
(Jer. 3:18; 33:14; Ez. 20:40; 37:15-22; 39:25; Os. 1:11). Israel, como la esposa
de Jehová (Is. 54; 62:2-5; Os. 2:14-23), estará en una posición de privilegio sobre
los creyentes gentiles (Is. 14:1-2; 49:22, 23; 60:14-17; 61:6-7). Muchos
pasajes también
hablan del hecho de que Israel revivirá espiritualmente (Is. 2:3; 44:22-24; 45:17;
Jer. 23:3-6; 50:20; Ez. 36:25-26; Zac. 13:9; Mal. 3:2-3). Muchos otros pasajes dan
información adicional acerca del estado bienaventurado de Israel, su avivamiento
espiritual y su goce de la comunión con su Dios.
Aunque
los gentiles no tendrán título en la tierra prometida, también tendrán bendiciones
abundantes, como se puede deducir de varios pasajes del Antiguo Testamento
(Is. 2:2-4; 19:24-25; 49:6, 22; 60:1-3; 62:2; 66:18- 19; Jer. 3:17; 16:19).
La
gloria del reino para Israel y para los gentiles sobrepasará en mucho cualquier cosa
que el mundo haya experimentado antes.
F. BENDICIONES ESPIRITUALES
EN EL MILENIO
Aunque
el milenio se describe correctamente como el gobierno político de Cristo sobre
la tierra, las características del reino proveerán un contexto para una vida espiritual
abundante en tal grado que ninguna dispensación anterior había podido lograrlo.
Por cierto, esto se debe al hecho de que Satanás está encadenado, el pecado
es juzgado de inmediato y se logra el conocimiento universal del Señor.
Según
Isaías 11:9: «La tierra será llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubren
el mar.»
Se dan
muchas promesas de bendiciones espirituales interiores que provienen del nuevo
pacto. Jeremías 31:33, 34 declara: «Este es el pacto que haré con la casa de Israel
después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su
corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más
ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde
el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la
maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.» Será un período de
justicia (Sal.
72:7; Is. 2:4). Las condiciones espirituales también harán posible un gozo y
una bendición
no acostumbrados para el pueblo de Dios (Is. 12:3, 4; 61:3, 7).
Aunque
no hay evidencias de que el Espíritu de Dios vaya a bautizar creyentes en una nueva
unidad espiritual como ocurre en la iglesia actual, habrá, sin embargo, el poder y
presencia interior en los creyentes durante el milenio (Is. 32:15; 44:3; Ez. 39:29;
Ji. 2:28-29). Debido a la situación especial, indudablemente habrá una mayor bendición
espiritual en todo el mundo durante el milenio que en cualquier otra dispensación
anterior.
Como un
centro para la adoración, se describe un templo milenial en Ezequiel 40-46. En este
templo se ofrecen sacrificios que difieren algo de los sacrificios mosaicos.
Los intérpretes
han diferido en cuanto a si deben ser tomados literalmente o deben recibir
otro tipo de explicación. No hay razones sólidas para no aceptar el templo y el sistema
sacrificial como una profecía literal.
Aunque
la muerte de Cristo ha puesto fin a la ley mosaica y al sistema de sacrificios, los
mencionados por Ezequiel parecen tener un carácter conmemorativo, mirando hacia
atrás, hacia la cruz, así como los sacrificios del Antiguo Testamento miraban hacia
adelante al sacrificio de la cruz.
En el
milenio, con su extraordinaria bendición espiritual, lo terrible del pecado y
la necesidad
del sacrificio de Cristo serán más difíciles de comprender que en las dispensaciones
anteriores. En consecuencia, parece que el sistema de sacrificios se introduce
como un recordatorio de la necesidad que hubo del sacrificio de Cristo, único
que puede quitar el pecado. Si los sacrificios del Antiguo Testamento eran un anuncio
adecuado de la muerte de Cristo, un medio similar podría emplearse en el milenio
como un modo de conmemorarlo.
En todo
caso, hay claras evidencias de que el milenio será un tiempo de bendiciones espirituales
mayores que lo acostumbrado, período en que la tierra estará caracterizada
por la justicia, el gozo y la paz.
La
abundancia de las bendiciones espirituales traerá importantes progresos
sociales y económicos
que superarán a todo lo conocido en dispensaciones previas. El hecho de que
todos tendrán justicia y que los mansos serán protegidos asegurará la equidad
en asuntos
económicos y sociales. Probablemente la mayoría de las personas conocerán al
Señor. La tierra misma se verá liberada de la maldición que hay sobre su productividad
(Is. 35:1-2), y habrá lluvias abundantes (Is. 30:23; 35:7). En general, habrá
prosperidad, salud y bendiciones físicas y espirituales como nunca antes el mundo
había conocido.
La
situación milenial también incluirá importantes cambios en la tierra, algunos
de ellos
producidos por las grandes catástrofes de la Gran Tribulación y otros relacionados
con la segunda venida de Cristo. Donde ahora está el Monte de los Olivos
en Jerusalén, se extenderá un gran valle de este a oeste (Zac. 14:4). Otro rasgo
especial del período es que Jerusalén será exaltada por sobre el territorio que la
rodea (Zac. 14:10). Como un todo, la tierra prometida será una vez más el
jardín del
mundo, el centro del reino de Dios en la tierra y el lugar de bendiciones especiales.
En muchos respectos, el reino milenial será una edad de oro, el climax de la
historia de la tierra y el cumplimiento del propósito de Dios de establecer a
su Hijo como el
supremo gobernador del universo.
PREGUNTAS
1. En
general, ¿cuál es el significado del reino de Dios?
2. ¿En
qué sentido es el reino de Dios eterno y universal?
3. ¿En
qué forma la entrada del pecado sirvió para introducir el concepto de reino teocrático?
4. ¿En
qué sentido la caída de Adán dio como resultado el que Dios entregara a ciertos
hombres el derecho de reinar?
5. ¿En
qué sentido fue el reino de Israel una demostración especial del principio teocrático?
6. ¿En
qué sentido es el reino de Dios en el corazón diferente de su reino teocrático?
7. ¿Qué
distinciones han hecho algunos entre las expresiones «reino de los cielos» y «reino
de Dios»?
8. ¿Qué
distinciones importantes debieran hacerse entre la forma presente del reino y la
forma futura del reino en el milenio?
9. ¿Qué
se quiere decir por interpretación premilenial de las Escrituras?
10. ¿Qué
se quiere decir por interpretación amilenial de las Escrituras?
11. ¿Qué
se quiere decir por interpretación postmilenial de las Escrituras?
12. ¿Cuál
es el principio de interpretación comprometido en estos diversos puntos de vista?
13. ¿Cuál es la contribución del Salmo 2
a la idea de un reino literal sobre la tierra?
14. ¿Qué
se revela en Isaías 11 acerca del reino terrenal?
15. ¿Por
qué es irrazonable hacer que la palabra «tierra» represente al cielo en estos pasajes?
16. ¿Qué
revela el Antiguo Testamento acerca de Cristo como el supremo gobernador sobre
la tierra como Hijo de David?
17. ¿Qué
pasaje apoya el concepto de que David será resucitado y gobernará como príncipe
bajo el mandato de Cristo en el reino milenial, y por qué
exige esto un reino futuro sobre la tierra?
18.
Comprobar por las Escrituras que Cristo reinará sobre toda la tierra, sobrepasando
en mucho los límites del reino davídico del Antiguo Testamento.
19. ¿Qué
evidencia se puede presentar para demostrar que el gobierno de Cristo será de
poder y autoridad absolutos?
20. ¿Qué
evidencia se encuentra en las Escrituras de que el reino sobre la tierra será de
justicia y paz?
21. ¿En
qué forma preparan el camino para un reinado justo los juicios sobre Israel, los
gentiles y Satanás que se realizan al principio del milenio?
22. ¿Qué
lugar especial se da a Israel en el reino milenial, y cuáles serán las características
de las bendiciones conferidas?
23. ¿Qué
bendiciones especiales serán dadas a los gentiles en el reino milenial?
24. ¿Qué
evidencia hay de bendiciones espirituales poco usuales para todos en el reino
milenial?
25. ¿Qué
ministerio del Espíritu se hallará en el milenio?
26. ¿Qué
se enseña acerca de un templo milenial y un sistema de sacrificios en el milenio?
27. En
vista del hecho de que Cristo murió en la cruz, ¿cómo pueden explicarse esos sacrificios?
28. ¿Qué
avances sociales y económicos de importancia se verán en el milenio?
29. ¿En
qué sentido cambiará la productividad de la tierra en el milenio?
30. ¿Qué
cambios topográficos de importancia ocurrirán en la tierra en el milenio?
31. Hacer
un resumen de las bendiciones extraordinarias que caracterizarán el reino milenial.
EL JUICIO DE SATANÁS Y LOS
ÁNGELES CAÍDOS
A. EL JUICIO DE SATANÁS EN
LA CRUZ
El
conflicto entre Dios y Satanás comenzó con la caída de Satanás de su estado original
de santidad mucho antes que Adán y Eva fueran creados (véase capítulo 22).
A través
de la historia del hombre, cayeron sobre Satanás varios juicios, incluyendo el
juicio del Huerto de Edén que fue infligido a la serpiente y el pronunciamiento
de Génesis
3:15 que anunciaba la caída definitiva de Satanás. Allí Satanás fue informado de que
la simiente de la mujer «te herirá en la cabeza y tú le herirás el calcañal».
Esto se
refería al conflicto entre Satanás y Dios que trajo como resultado la crucifixión
de Cristo. Aunque Cristo murió en la cruz, fue levantado de entre los muertos,
y a esto se refiere el «tú le herirás el calcañal». Por contraste, Satanás sufrió
una herida mortal que le significará su derrota total, expresada en la frase
«te herirá
en la cabeza». Cristo, en su muerte, logró una victoria duradera sobre Satanás.
En Juan
16:11 se hace referencia a esta misma verdad, donde Cristo señala que el Espíritu
Santo, cuando venga, convencerá al mundo «de juicio, por cuanto el príncipe de este
mundo ha sido ya juzgado». El juicio de Satanás fue pronunciado en la cruz, y Satanás
fue declarado culpable de rebelión contra Dios, lo que hizo necesario el sacrificio
de Cristo con el fin de salvar a los hombres caídos.
Un
incidente anterior en la vida de Cristo también anunció la victoria de Cristo
sobre Satanás.
Cuando regresaron los setenta que había enviado a predicar, ellos dijeron en Lucas
10:17: «Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.» Cristo les respondió:
«Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo» (10:18). Este era un anuncio
profético de la derrota final de Satanás.
B. SATANÁS, EXPULSADO DEL
CIELO
En el
comienzo de la Gran Tribulación, cuarenta y dos meses antes de la segunda venida
de Cristo, según Apocalipsis 12:7-9, ocurre una guerra en el cielo entre Miguel,
el jefe de los santos ángeles, y Satanás, descrito como el dragón, y sus ángeles
(llamados ángeles caídos). Satanás y los ángeles caídos son derrotados, y «fue
lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás,
el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados
con él» (Ap. 12:9).
Como se
dice en Apocalipsis 12:10, Satanás ha estado incesantemente ocupado en acusar
a los hermanos, y «los acusaba delante de nuestro Dios día y noche». La obra acusadora
de Satanás se presenta por primera vez en las Escrituras en el libro de Job, y llega
a su fin con el anuncio del juicio definitivo que habrá en su contra. A partir
de este
punto en el programa profético, aproximadamente cuarenta y dos meses antes de la
segunda venida de Cristo (cf. Ap. 12:6), Satanás y los ángeles impíos quedan por fin
excluidos del cielo. La derrota de Satanás, que comenzó cuando fue incapaz de
tentar exitosamente a Cristo, hecha evidente por la expulsión de demonios realizada
por Cristo y sus seguidores y asegurada por la muerte de Cristo en la cruz, ahora
se acerca rápidamente a su clímax. Satanás, ya juzgado y declarado culpable, ahora
está a punto de ver ejecutado el juicio en su contra.
C. SATANAS, ATADO Y ECHADO
EN EL ABISMO
En la
segunda venida de Cristo se ejecuta el juicio condenatorio no sólo sobre un mundo
blasfemo y sus gobernadores, sino también sobre Satanás y los ángeles caídos.
En
Apocalipsis 20:1-3 Juan escribe: «Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave
del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua,
que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo y lo encerró,
y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen
cumplidos mil años; después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.»
En esta
gráfica visión se registra un nuevo avance en el juicio de Satanás. Juan no solamente
ve a Satanás atado y arrojado en el abismo siendo confinado allí, sino que se da
también la razón de esta acción. El propósito es que Satanás sea incapaz de engañar
a las naciones hasta que se hayan cumplido mil años y haya llegado a su término
el reino milenial. Aunque esta verdad se le da a Juan en una visión, la interpretación
es clara. Satanás es incapacitado para que no engañe más al mundo como lo
hizo desde que Adán y Eva fueron creados.
La
presentación vívida de Satanás atado durante mil años “lo que dura el reinado
de Cristo”
es otra evidencia importante de que el reino milenial todavía es futuro y que no debe
ser identificado con ningún reinado presente de Dios. En las Escrituras es muy
obvio que Satanás ahora no está atado, como se vio en el estudio previo de Satanás
(véase el capítulo 23). Cualquier cumplimiento literal de Apocalipsis 19 – 20 exige
que ocurra primero la venida de Cristo e inmediatamente después sea atado Satanás.
En Apocalipsis 20 se menciona seis veces el período de mil años, señalando los
acontecimientos que la preceden y los que la suceden. El encadenamiento de Satanás
ocurre, muy claramente, antes del comienzo de los mil años.
Aunque
nada se dice en este pasaje acerca de los ángeles caídos, se puede suponer que en
este punto también son confinados, así como también fueron expulsados del cielo
junto con Satanás cuarenta y dos meses antes. En ningún pasaje milenial se habla
de actividad satánica hasta el mismo fin, cuando Satanás es desatado por un poco de
tiempo.
D. EL JUICIO FINAL DE
SATANÁS
Apocalipsis
20:7 dice: «Cuando mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión.»
El versículo siguiente declara que «saldrá a engañar a las naciones que están
en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la
batalla; el número de los cuales es como la arena del mar». Conducidos por Satanás,
muestran ahora su verdadero color una multitud de personas que habían profesado
sólo exteriormente seguir a Cristo. Estos son hijos nacidos en el milenio, forzados
por las circunstancias a profesar fe en Cristo, pero realmente jamás habían tenido
el nuevo nacimiento. Ahora, en abierta rebelión, «rodean el campamento de los
santos y la ciudad amada», Jerusalén. Su suerte es un juicio inmediato y, según Apocalipsis
20:9, «de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió».
Según
el versículo 10, inmediatamente después, «el diablo que los engañaba fue lanzado
en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán
atormentados día y noche por los siglos de los siglos». Esta es la condenación final
de Satanás, porque su destino es el fuego eterno preparado por Dios para el diablo
y sus ángeles (Mt. 25:41).
Los
ángeles caídos también son juzgados, porque siguieron la rebelión original de Satanás
contra Dios (Is. 14:12- 17; Ez. 28:12-19). Según 2 Pedro 2:4, «Dios no perdonó a los
ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones
de oscuridad,
para ser reservados al juicio». El infierno aquí se refiere al Tártaro, lugar de
castigo eterno, y no al Hades, donde van los muertos impíos antes de ser, arrojados
en el lago de fuego (Ap. 20:13, 14).
El
juicio de los ángeles también se menciona en Judas 6, donde se hace la
siguiente revelación:
«Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia
morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del
gran día.» Cuando esta afirmación se pone al lado de otros pasajes que se refieren
a la caída y el juicio de Satanás y los ángeles impíos, se ve claramente que aunque
Satanás y algunos de los ángeles tienen una cierta medida de libertad y debido
a ello conduce a una guerra incesante contra los santos ángeles y el pueblo de Dios
sobre la tierra hay ángeles que están encadenados y no tienen libertad. Sin embargo,
todos están destinados para el juicio del gran día, refiriéndose al juicio de Satanás
y todos los ángeles caídos que ocurrirá al final del reino milenial.
Aunque
en la providencia de Dios Satanás y los ángeles caídos han ejercido gran poder e
influencia en el mundo y se han opuesto incesantemente a Dios, su derrota final
es cierta y el juicio eterno la seguirá. Sin embargo, los cristianos afligidos
por Satanás,
como Job en el Antiguo Testamento, pueden descansar en el hecho de que su
victoria final está asegurada y que los enemigos de Dios serán juzgados a su
debido tiempo.
El hecho de que la bestia y el falso profeta hayan sido echados en el lago de fuego
al iniciarse el milenio y aún estén allí cuando éste termina, demuestra que el castigo
es sin fin. Las Escrituras enseñan claramente que hay sólo dos resultados finales
en los juicios, uno la eterna bienaventuranza del cielo y el otro el tormento sin fin
en el lago de fuego.
PREGUNTAS
1. ¿Qué
predicción de la derrota final de Satanás se dio en Edén?
2. ¿Qué
indicación hizo Cristo acerca de la derrota final de Satanás en Lucas 10:18 y Juan
16:11?
3.
Describir la guerra que ocurre en el cielo entre Miguel y Satanás, y su
resultado.
4. ¿Qué
ha estado haciendo Satanás en el cielo a través de la historia del hombre?
5.
Describir la caída de Satanás al comienzo del milenio.
6. ¿Cuán
literalmente debemos tomar el encadenamiento de Satanás, y cómo afecta al
reino milenial?
7. ¿Cuál
es el resultado de haber desatado a Satanás al final del milenio?
8.
Describir a los que se unen a Satanás en contra de Cristo al final del milenio.
9. ¿Cuál
es el resultado de la rebelión?
10.
Describir el juicio final de Satanás y el de los ángeles caídos.
11. ¿Cómo
pueden estar seguros de la victoria final los cristianos en medio de los conflictos
espirituales?
EL JUICIO DEL GRAN TRONO
BLANCO
A. EL ÚLTIMO JUICIO DEL GRAN TRONO BLANCO
Como el
clímax final de la historia humana al final del
reino milenial, las Escrituras registran el gran juicio del
gran trono blanco (Ap. 20:11-15). En contraste con los juicios
previos de los justos, y los diversos juicios de Dios sobre israelitas y
gentiles que
viven en el mundo, éste es el juicio final; en el contexto se puede ver que se refiere
solamente al juicio de los impíos.
B. LA DESTRUCCION DE LOS
CIELOS Y LA TIERRA
Antes
del juicio del gran trono blanco sé declara en Apocalipsis 20:11: «huyeron el cielo y
la tierra; y ningún lugar se encontró para ellos». Cumplida la carrera de la historia
humana, se destruye la antigua creación, como se expresa en Apocalipsis 21:1:
«el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más». 2 Pedro
3:10-12 se refiere a este acontecimiento y describe la dramática destrucción con
estas palabras: «Los cielos pasarán con gran estruendo, y los elementos
ardiendo serán
deshechos, y la tierra y las obras que hay en ella serán quemadas» (y. 10). En el
versículo siguiente declara: «todas estas cosas han de ser deshechas» (v. 11); y
en el
versículo 12 estos conceptos se combinan cuando dice: «los cielos,
encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo
quemados, se fundirán». Debido a la destrucción de la tierra y
el cielo actuales, parece que el juicio del gran trono blanco se
realiza en el espacio.
C. LA RESURRECCION DE LOS
IMPIOS MUERTOS
Según
Apocalipsis 20:12, Juan vio «los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios».
Apocalipsis 20:13 agrega: «Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte
y el Hades entregaron los muertos que había en ellos.» Todos los impíos muertos
aquí han sido resucitados y están de pie delante de Dios para ser juzgados. De Juan
5:27 se desprende que el juez será el Señor Jesucristo mismo, porque se afirma
que el Padre «le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre».
D. SE ABRE EL LIBRO DE LAS
OBRAS HUMANAS
Apocalipsis
20:12 declara: «dos libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el
de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los
libros, según sus obras». El versículo siguiente repite este hecho condenador: «según
sus obras». Aquí se expresa el resultado del rechazo de la gracia en términos absolutos.
No hay perdón aparte de Cristo (Hch. 4:12), y los que rechazan la gracia inevitablemente
deben ser juzgados por sus pecados.
Después
de consultar sus obras se examina el libro de la vida en busca de sus nombres.
Ya sea, como algunos creen, que el libro de la vida es sencillamente el registro
de todos los que tienen vida eterna, o como otros sostienen, que es la lista de
todos los que han vivido y de ella se han eliminado los nombres de los
inconversos, el
resultado será el mismo. Si sus nombres no aparecen en el libro de la vida, es
que no han
recibido vida eterna. Se declara que están condenados, y en Apocalipsis 20:14-15
está escrito: «Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la
muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue
lanzado al lago
de fuego.»
Algunos
de los condenados pueden haber sido relativamente buenos en comparación con
otros que eran comparativamente malos, pero la falta de vida eterna .es el hecho
condenatorio. Todos los que no tienen vida eterna son juzgados sobre la base de sus
obras y del rechazo de Cristo, y son echados al lago de fuego. La tragedia es que,
según las Escrituras, Cristo murió por ellos y por los que son salvos.
Según 2
Corintios 5:19, «Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo, no tomándoles
en cuenta a los hombres sus pecados». En 1 Juan 2:2 se declara que Cristo
es la «propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también
por los de todo el mundo». Los que han sido lanzados al castigo eterno pudieran
haber sido salvos si se hubieran vuelto a Cristo. Su estado de perdición no se debe
a la falta de amor de Dios ni a la falta de disponibilidad de la gracia de
Dios, sino al
hecho de que no han querido creer. Los que nunca han tenido una oportunidad
de oír el evangelio se condenan por el rechazo del testimonio de Dios en el
mundo natural (Ro. 1:18-20). También rechazaron la luz que tenían y son justamente
condenados por su incredulidad. El juicio del gran trono blanco es el triste
final de todos los que no tienen a Cristo como su Salvador y Señor.
PREGUNTAS
1. ¿Qué
diferencia importante se puede ver entre el juicio del gran trono blanco y los juicios
anteriores?
2. ¿Dónde
se celebra el juicio del gran trono blanco, y cómo contrasta esto con los juicios
anteriores?
3.
Describir la destrucción de la tierra actual.
4. ¿Qué
revela la Escritura acerca de la resurrección de los impíos muertos?
5. ¿Cuál
es la base del juicio de los impíos muertos?
6. ¿Cuál
es la tragedia del juicio de los impíos muertos?
7. ¿En
qué sentido constituye un incentivo para ganar almas la revelación del fin de los
perdidos?
EL CIELO NUEVO Y LA TIERRA
NUEVA
A. EL CIELO NUEVO Y LA
TIERRA NUEVA
Después
del juicio del gran trono blanco y de la destrucción del primer cielo y la
primera tierra,
Juan escribe en Apocalipsis 21:1: «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque
el primer
cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.» El cielo nuevo
no se describe,
y todo lo que se dice acerca de la nueva tierra es: «el mar no existía ya más»
(Ap. 21:1).
El extraño silencio de las Escrituras sobre la apariencia de la tierra nueva y
del cielo nuevo
no se explica en ninguna parte. En cambio nuestra atención es dirigida hacia la
ciudad santa,
la nueva Jerusalén.
B. LA DESCRIPCION GENERAL
DE LA NUEVA JERUSALEN
Juan
escribió su visión en estas palabras: «Yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén,
descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido»
(Ap. 21: 2). El problema inmediato que enfrentan todos los intérpretes es el significado
de lo que Juan vio. Si uno acepta la declaración tal como la expresa, Juan vio una
ciudad santa llamada nueva Jerusalén, en contraste con la vieja Jerusalén terrenal
que había sido destruida cuando la tierra fue arrasada. Se dice que la ciudad desciende
del «cielo, de Dios». Es significativo que no se diga que la ciudad fue creada,
y aparentemente existía durante el período previo del reino milenial, posiblemente
como una ciudad satélite sobre la tierra; como tal, pudiera haber sido el
hogar milenial de los santos resucitados y arrebatados. Por la descripción de
la tierra
milenial se ve claramente que no había sobre la tierra ninguna ciudad como la nueva
Jerusalén durante el milenio. Algunos creen que Cristo se refería a la nueva Jerusalén
cuando dijo en Juan 14:2: «voy, pues, a preparar lugar para vosotros».
Aquí en
Apocalipsis se ve a la nueva Jerusalén descendiendo del cielo y ciertamente con el
destino de posarse sobre la nueva tierra. Juan, además, describe la
ciudad como «una esposa ataviada para su marido». Sin embargo, como lo muestran
revelaciones posteriores, la nueva Jerusalén incluye santos de todas las
dispensaciones, y es, por lo tanto, preferible considerar ésta como
una frase descriptiva y no como una referencia típica. La nueva Jerusalén es hermosa,
como la novia ataviada para su marido es hermosa. Consecuentemente, aunque
la ciudad es literal, su hermosura es la de una novia.
Aun
cuando comparativamente pocos pasajes de la Biblia tratan el tema del nuevo cielo y
la nueva tierra, no es en Apocalipsis donde esta verdad aparece por primera vez. En
Isaías 65:17 Dios anunció: «Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva
tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.» Este versículo
ocurre en el contexto de la tierra milenial y algunos piensan que se está refiriendo
a una Jerusalén renovada que habrá durante el milenio. Sin embargo, sería preferible
considerarla como una referencia a la nueva Jerusalén que estará en la tierra
nueva que se ve en el trasfondo, mientras la Jerusalén renovada en el milenio se ve
en el primer plano, como en Isaías 65:18.
Otra
referencia se encuentra en Isaías 66:22, donde afirma: «Porque como los cielos nuevos
y la tierra nueva que yo hago permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá
vuestra simiente y vuestro nombre.» Mientras la Jerusalén terrenal será destruida
al final del milenio, la nueva Jerusalén permanecerá para siempre así como la
simiente de Israel permanecerá para siempre.
En 2
Pedro 3:13 se hace otra predicción de nuevos cielos y nueva tierra, caracterizados
como lugares donde morará la justicia. En consecuencia, se puede concluir
que a través de las Escrituras se consideran el cielo nuevo y la tierra nueva como la
meta final de la historia y como el lugar final de reposo de los santos.
Habiendo
introducido el nuevo cielo y la tierra nueva y la nueva Jerusalén, Juan procede
a describir sus características principales en Apocalipsis 21:3-8. Allí Dios habitará
con los hombres y será su Dios. El llanto, la muerte y el dolor serán abolidos,
como Juan afirma, «porque las primeras cosas pasaron» (y. 4). Esto es confirmado
en el versículo 5 por la afirmación: «He aquí yo hago nuevas todas las cosas.»
En la
nueva Jerusalén, Cristo, como el Alfa y la Omega, promete: «Al que tuviere sed, yo
le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará
todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo» (vv. 6-7). Por
contraste, los
inconversos descritos por sus obras y por la falta de fe «tendrán su parte en
el lago
que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda» (y. 8). En contraste con la
primera muerte, que es física y espiritual, la muerte segunda es separación
eterna de
Dios. Juan es invitado a mirar a «la desposada, la esposa del Cordero» y lo
llevan «en el
Espíritu a un monte grande y alto» (Ap. 21:9-10). Aquí Juan ve la nueva Jerusalén
descendiendo del cielo, de Dios.
En la
descripción que sigue en Apocalipsis 21 se declara que la nueva Jerusalén tiene «la
gloria de Dios»; la ciudad es brillante con un «fulgor semejante al de una
piedra preciosísima
como piedra de jaspe, diáfana como el cristal» (y. 11). Aunque el jaspe suele
ser el nombre de piedras de diversos colores, y son opacos, la piedra con la
que se
compara es preciosa y clara como el cristal. Debe de haber dado una impresión
de increíble
belleza y brillantez.
Los
versículos que siguen describen la ciudad misma como que está rodeada por un muro de
unos 70 metros de alto, con doce puertas en el muro guardadas por doce ángeles.
En las puertas están los nombres de las doce tribus de Israel. La ciudad es de
forma cuadrada y mira hacia el norte, el sur, el este y el oeste, indicando aparentemente
que en la nueva tierra hay puntos cardinales como en la tierra actual.
El muro
está sobre doce cimientos que, según el versículo 14, llevan los nombres de los
doce apóstoles.
La
ciudad es medida y se ve que tiene 12.000 estadios, o aproximadamente 2.400 kilómetros
por lado, con una altura igual. Esto ha hecho surgir la pregunta acerca de la
forma de la ciudad, si es un cubo o una pirámide. Probablemente sea mejor considerarla
una pirámide, puesto que esto explica cómo podría el río fluir por sus costados,
según se presenta en Apocalipsis 22:1, 2.
En
general, todos los materiales de la ciudad son diáfanos y permiten el paso de
la luz sin
impedimentos. Aun el oro es como el vidrio limpio (21:18). Los cimientos del muro
llevan los nombres de los doce apóstoles, y representan la iglesia, y están adornados
con doce piedras preciosas que dan todos los colores del arco iris, y a la luz
brillante de la ciudad proveen una visión hermosamente sobrecogedora (vv.19, 20).
Las
puertas de la ciudad son de una sola perla grande, y la calle de la ciudad es
de oro
puro y cristalino (y. 21). La ciudad no tiene templo porque Dios está en ella
(y. 22), y
no tiene necesidad de la luz del sol, de la luna o de las estrellas, porque la gloria
de Dios y del Cordero proveen la luz (v 23). Los salvados entre los gentiles
(las naciones)
caminan en la luz de la ciudad y entran libremente por sus puertas, que no se
cierran porque allí no hay noche (y. 25).
Según
esta descripción los habitantes de la ciudad son santos de todas las dispensaciones.
No solamente Israel y los gentiles se mencionan, sino también los doce
apóstoles que representan la iglesia. Esto está en conformidad con la descripción
de Hebreos 12:22-24, que enumera a los habitantes de la nueva Jerusalén como
que incluye a «la compañía de muchos millares de ángeles, la congregación de los
primogénitos que están inscritos en los cielos, Dios el juez de todos, a los espíritus
de los justos hechos perfectos, a Jesús el mediador del nuevo pacto». De esto se
puede deducir que la iglesia estará en la nueva Jerusalén, al igual que los «espíritus
de los justos hechos perfectos» refiriéndose a todos los santos no incluidos
en la iglesia, judíos y gentiles, y los ángeles, y a Jesús como el mediador del
nuevo pacto.
Continuando
la descripción de la nueva Jerusalén, Juan habla de un «río limpio de agua de
vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero»
(Ap. 22:1). El árbol de la vida, que da doce tipos de frutos, está en medio de la
calle de la ciudad y cada lado del río proveyendo sanidad para las naciones
(Ap. 22:2).
Se
pregunta por qué es necesaria la sanidad de las naciones si ésta es una
descripción del
estado eterno. La dificultad se resuelve si se acepta la traducción «para la
salud de las
naciones». Puede ser que el fruto del árbol de la vida y el agua de la vida
sean la
explicación de la existencia sin fin que los cuerpos de los santos tendrán en
la eternidad.
Continuando
la descripción de la ciudad, Juan dice: «Y no habrá más maldición; y el trono
de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán» (y. 3). El
estado bendito
de ellos consistirá en que podrán ver a Dios cara a cara y llevarán su nombre en sus
frentes (y. 4). Juan repite el hecho de que la nueva ciudad será resplandeciente
y no necesitará luz artificial, y concluye con la palabra de Dios: «
¡He
aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este
libro» (y. 7).
Considerado
el hecho de que los nuevos cielos y la nueva tierra serán la morada eterna
de los santos, es notable que haya pocas descripciones de ellos en la Escritura.
Es cierto que la Biblia tiene el propósito principal de darnos luz para nuestro
actual sendero diario. Al mismo tiempo se nos da un vistazo suficiente de la gloria
venidera, a fin de animarnos a avanzar en nuestra vida de fe. Sin lugar a dudas,
hay mucho más que se nos puede revelar que el breve vistazo que se nos ha concedido
en estos capítulos finales del libro de Apocalipsis.
Aunque
Dios ha revelado a su pueblo una cierta medida de lo que «ojo no vio, ni oído oyó, ni
han subido en corazón de hombre» (1 Co. 2:9), indudablemente hay mucho más que
Dios revelará al hombre en la eternidad. No se ha dicho aún la mitad, y nuestro
gran Dios se complacerá hasta la eternidad sin fin en manifestar su amor y gracia
a quienes han recibido a Cristo como Salvador y Señor.
La
Biblia, que es lo único que revela las maravillas del cielo, es igualmente
explícita en sus
declaraciones acerca de las condiciones según las cuales los pecadores de esta raza
caída pueden entrar allí. Sin embargo, hay multitudes que acarician la idea de poder
entrar en el cielo y que al mismo tiempo no prestan atención a los consejos de Dios en
que expone el único camino dado a los hombres en que puedan ser salvos. No toda
persona entrará en el cielo; aquella gloria y bienaventuranza es para los redimidos.
La redención depende en forma absoluta de la aceptación del Redentor.
Esa
aceptación es una transacción de lo más sencilla y, sin embargo, tan vital y conclusiva
que el alma que confía recibirá la seguridad por sobre todas las cosas de que
está dependiendo solamente de Cristo para su salvación.
PREGUNTAS
1. ¿Qué
se ha revelado acerca del nuevo cielo y la nueva tierra?
2. ¿Por
qué se describe a la nueva Jerusalén como a una esposa ataviada para su marido?
3. ¿Cuál
es la importancia del hecho de que la nueva Jerusalén no haya sido creada en ese
tiempo?
4. ¿Qué
luz arroja esto sobre la posibilidad de que la nueva Jerusalén pueda ser la morada,
durante el milenio, de los santos resucitados y arrebatados?
5. ¿Qué
revelan Isaías 65:17 y 66:22 acerca de los nuevos cielos y la nueva tierra?
6. ¿Cómo
caracteriza al nuevo cielo y la nueva tierra 2 Pedro 3:13?
7. Según
Apocalipsis 21:3-8, ¿cuáles son algunas características principales del nuevo cielo y
la nueva tierra en lo espiritual?
8. ¿Cuál
es la descripción general de la nueva Jerusalén, según Juan la ve en Apocalipsis
21:11?
9.
Describir la forma, muros y puertas de la nueva Jerusalén.
10. ¿Qué
evidencia hay de que Israel y los ángeles estarán en la nueva Jerusalén?
11.
¿Cuáles son las dimensiones, largo, ancho y alto, de la ciudad?
12. ¿Qué
explicación es posible en cuanto a la forma de la ciudad?
13. ¿Qué
caracteriza a todos los materiales de la ciudad, y cómo se relaciona esto con su
fulgor?
14.
Describir la belleza sobrecogedora de las piedras preciosas del fundamento de
la ciudad.
15. ¿Cuál
es el significado del hecho de que los nombres de los doce apóstoles estén en los
cimientos de la ciudad?
16. ¿Por
qué la ciudad no tiene templo y no necesita luz del sol, de la luna ni de las estrellas?
17. ¿Están
también en la ciudad los gentiles salvados?
18. ¿Qué
evidencia puede presentarse para demostrar que todos los santos de todas las
edades estarán en la nueva Jerusalén?
19. ¿Qué
contribución hace Hebreos 12:22-24 para la identificación de los habitantes de la
nueva Jerusalén?
20. ¿Cuál
es la forma en que posiblemente se relaciona a la existencia sin fin de los cuerpos
de los santos en la nueva Jerusalén el agua de la vida y el árbol de la vida?
21. ¿Qué
harán los santos en la nueva Jerusalén?
22. ¿Cómo
explica usted el hecho de que fuera de estos capítulos finales del libro de Apocalipsis
haya poca revelación del estado eterno en la Biblia?
23. A la
luz de las Escrituras, ¿por qué es tan importante estar seguro de que uno ha sido
salvado por la fe en Cristo?